29 de mayo de 2012

El triunfo de #yosoy132

Emilio Azcárraga Jean y Ricardo Salinas Pliego han anunciado en estos días que los canales 2 y 13 transmitirán el debate del próximo 10 de junio. Según Salinas Pliego, ese día no hay futbol, así que el 13 está libre para mostrarnos lo que tengan que decirse los candidatos, mientras que aquellos fans de "Pequeños Gigantes" tendrán que esperar hasta la siguiente semana para verlos en acción. 

¿Qué significa ésto para el movimiento #yosoy132? Yo creo que es un triunfo. Desde que surgieron hace pocas semanas (parece que hubiera sido hace meses) han logrado ganarse a una parte de la población que los ve con simpatía, y ya consiguieron que los dos canales más importantes de la televisión mexicana transmitan el próximo debate presidencial. 

¿Les parecerá a ellos un triunfo? Creo que no. El hecho de que la Secretaría de Gobernación no haya ordenado todavía que se haga una cadena nacional (todos los canales de televisión y estaciones de radio del país transmitiendo una misma señal) puede ser usado como pretexto para decir que el movimiento no ha alcanzado sus objetivos y por esa razón debe mantenerse en pie de lucha. 

Al mismo tiempo, hay otras exigencias y medidas de #yosoy132: mañana (30 de mayo) harán una asamblea en Ciudad Universitaria, realizarán diversos actos a principios de junio, y el 3 de ese mes harán otra concentración, ahora en el Zócalo de la Ciudad de México. 

También hubo dos actos que, creo, muestran las dos caras que tiene este movimiento, y me parece que al final tendrán que decidirse por una de ellas. 

La primera cara, la que a mí más me gusta, apareció ayer en un video en el que invitan a sus miembros y a la sociedad a registrarse ante el IFE para participar como observadores de casilla en las próximas elecciones federales. 

Que #yosoy132 tome una medida como esa demuestra que quieren ir más allá de ser un grupo de jóvenes que sale a las calles a gritar, y que quieren participar seriamente en el proceso político que estamos viviendo. No estaría de más que busquen la columna que publicó Enrique Krauze el domingo pasado en Reforma y reflexionen seriamente sobre la invitación que él les hace: ir más allá de la protesta y atreverse a apropiarse del poder a través de los canales institucionales, fundando un partido político que se convierta en la voz de todos los que nos sentimos insatisfechos ante la situación que vive el país.

Por supuesto que fundar un partido político es tremendamente complicado, eso lo deja claro Krauze en su columna,  y además estarían expuestos a las tentaciones del poder, pero ¿no son acaso una generación que quiere hacer las cosas distintas a como se hicieron antes? ¿y no tienen sus corazones limpios para rechazar cualquier oferta de corromperse, aunque sea muy tentadora? 


El segundo rostro, que rechazo totalmente, apareció el sábado anterior. En una concentración en la Plaza de las Tres Culturas, un grupo de participantes sugirió que los universitarios deberían contar los votos en las elecciones, en lugar de que lo haga el IFE


Que no se haya vuelto a comentar esa propuesta me hace pensar que el mismo movimiento la rechazó. Pero no está de más mencionar que esa propuesta ocasionó un alud de comentarios (especialmente en mi muro de Facebook), entre los que consideraban que era una buena idea, puesto que el IFE es una institución corrupta que seguramente impedirá que López Obrador gane la presidencia por las urnas; y los que creemos que si bien las instituciones son perfectibles, le ocasionaría un gran daño al país hacerlas a un lado, ignorar la ley y aplicar mecanismos supuestamente democráticos que al final sólo favorecen a un pequeño grupo de la sociedad. 

Eso, y una foto que alguien tomó en una de las primeras marchas, que al parecer muy pocos tomaron en cuenta, pero que nos alerta sobre la presencia de elementos dentro de la sociedad mexicana que siguen creyendo que la violencia es el camino: 

 


Podriamos creer que esa pancarta fue escrita por una persona imbécil (sólo una) que por alguna razón estuvo en esa marcha, pero no por ello representa el sentir de todos los que forman parte de #yosoy132. 


Sin embargo, hasta el momento, nadie ha deslindado al movimiento por esa foto, y eso me parece grave. Si #yosoy132 quiere mantener su prestigio, debe por sobre todas las cosas alejarse de cualquier tentación de violencia (eso incluye a esos grupos ya reconocidos como "profesionales de la protesta" que en los últimos días se les han acercado para cortejarlos).


#Yosoy132 ya ganó al conseguir que Azcárraga y Salinas Pliego transmitan el próximo debate presidencial. Estoy seguro de que pueden hacer muchas cosas más por México. Pero tendrán que hacer el enorme esfuerzo de mantener la cabeza fría y los pies en la tierra para que esta victoria no se convierta en una derrota futura.


21 de mayo de 2012

¿Y como para qué te gustan los estudiantes?

¡Al fin las campañas se pusieron divertidas! el affaire Ibero y las marchas del fin de semana pasado lograron despertar a muchos que veían con sopor el reciente proceso electoral. Las opiniones durante la semana anterior fluctuaron entre los que quieren ver las protestas contra Televisa y Peña Nieto como un regreso de los aires democratizadores de 1968, y quienes piensan que los estudiantes han sido manipulados por fuerzas oscuras para servir de carne de cañón en esta segunda mitad del proceso electoral. 


Me parece que este asunto está formado por varias piezas que deben analizarse por separado: 


1. ¿Es legítima la protesta de los estudiantes? Sí. Estas manifestaciones son extrañas ya que las protagoniza un grupo de estudiantes provenientes de universidades privadas (UIA, Tec, Anáhuac e ITAM). Lo "normal" hasta hace poco era que las universidades públicas salieran a manifestarse, pero la UNAM, la UAM y el IPN no comandan este movimiento, al menos por ahora. Eso quiere decir que los grupos más favorecidos también han sido víctimas de la violencia y la injusticia, que son desgraciadamente normales en este país. 


Este movimiento se ha manifestado en contra de que el PRI regrese al poder, ya que consideran que con él volverán las peores etapas en la historia del Estado mexicano: el autoritarismo, la dictadura, las desapariciones políticas, la corrupción, el endeudamiento y una nueva destrucción económica del país. También exigen a Televisa que informe de manera más balanceada y no favorezca a Peña Nieto en sus noticieros. 


2. Si sus exigencias son válidas, ¿cuál es el problema con este movimiento? Para empezar, y a pesar de lo que digan sus defensores, los gritos e insultos no son medios válidos para expresar su descontento. No lo son porque si insultas a alguien has eliminado cualquier posibilidad de establecer un diálogo con él. Incluso los debates más ríspidos deben efectuarse en el entendido de que ambas partes se respetan y desean dialogar. ¿Pero quién puede hablar con alguien que sólo contesta gritando "¡fuera", "¡Asesino!", y "¡te odio", o que desaprovecha la oportunidad de exponer sus puntos de vista en televisión, como hicieron los chicos que fueron a Televisa Santa Fe y rechazaron la oferta que les hicieron de entrevistarlos "porque no estaba entre sus objetivos"?


Las marchas con gritos, insultos y hasta machetes que se afilan en el pavimento son comunes en nuestra historia reciente. Pero resulta que los protagonistas de la última semana son universitarios, provenientes de algunas de las mejores (y más caras) escuelas de México. Aunque haya quien crea que es un gesto hipócrita, a muchos nos hubiera gustado ver a esos estudiantes comportandose a la altura de la situación, y llegado el caso despedazando a Peña Nieto con ideas, con argumentos, con una impecable esgrima verbal, y no como si jamás hubieran pasado por una universidad. 


3.¿A quién favorecen estas marchas? ojalá que al país, pero no hay que olvidar que estamos en época electoral y hay grupos que quieren usar este legítimo descontento en su provecho. Estoy seguro de que mucha gente acudió a Televisa Santa Fe y a la marcha anti Peña Nieto por su propio gusto y convencidas de que están haciendo algo bueno; pero me gustaría que también piensen que tanto el PAN como la izquierda, preocupadas ante la inminente posibilidad de que sean derrotados en las próximas elecciones e incapaces de proponer algo verdaderamente transformador, quieren valerse de esas marchas para disminuir la ventaja que tiene el PRI sobre ellos, y en una de esas ganarle la presidencia.


4. ¿Y Felipe Calderón? Eso mismo se pregunta él. En estas marchas nadie ha protestado por la corrupción panista, por los casi 60 mil muertos en esta guerra contra la delincuencia organizada, ni por los periodistas que han sido asesinados por realizar su trabajo. Al mismo tiempo nadie recuerda que la izquierda quiso echar abajo el proceso electoral de hace seis años, lanzando a sus huestes a ocupar el Paseo de la Reforma, un acto humillante y autoritario como los que le achacan todos los días a Peña Nieto. 


En este mismo instante, tres generales y un teniente coronel están detenidos por la PGR, supuestamente por estar relacionados con el crimen organizado. Uno de esos generales fue subsecretario de la Defensa Nacional. Si se llega a comprobar esas acusaciones estaremos ante un escándalo mayúsculo y una situación gravísima, ya que nuestra última línea de defensa contra el narcotráfico, las fuerzas armadas, habrá caído infectada por la corrupción. No sé a ustedes, pero a mí eso me espanta más que la vuelta de los dinosaurios a Los Pinos, pero nadie está hablando de eso, y creo que deberían hacerlo.


5. A mí también me gustan los estudiantes y me encanta que digan lo que piensan; pero chicos, con toda honestidad, tengan mucho cuidado con aquellos que en este momento los felicitan, les dicen que están de su lado y que ustedes son el orgullo de México. Su peor enemigo puede estar en esa persona que los alaba y no en quien los reta a pensar, a ser más creativos y a imaginar mejores soluciones para los problemas que todos sufrimos. 





4 de mayo de 2012

La batalla de Puebla, contada por el general Ignacio Zaragoza.




Ciudadano ministro de la Guerra
México 

Después de un movimiento retrógrado que emprendí desde las Cumbres de Acultzingo, llegué a esta ciudad el día 3 del presente, según tuve el honor de dar parte a usted. 

El enemigo me siguió a distancia de una jornada pequeña y, habiendo dejado a retaguardia de aquel a la 2ª (segunda) brigada de caballería, compuesta de poco más de 300 hombres, para que en lo posible le hostilizara, me situé, como llevo dicho, en Puebla. 

En el acto dí mis órdenes para poner en un regular estado de defensa los cerros de Guadalupe y Loreto, haciendo activar la fortificación de la plaza, que hasta entonces estaba descuidada.

Al amanecer del día 4 ordené al distinguido general ciudadano Miguel Negrete, que con la 2ª (segunda) división de su mando, compuesta de 1,200 hombres, lista para combatir y a su mando, ocupara los expresados cerros de Loreto y Guadalupe, los cuales fueron artillados con dos baterías de batalla y montaña. 

El mismo día 4 hice formar de las brigadas Berriozábal, Díaz y Lamadrid tres columnas de ataque, compuestas la primera de 1,082 hombres, la segunda de 1,000 y la última de 1,020, toda infantería y, además, una columna de caballería con 550 caballos, que mandaba el ciudadano general Antonio Álvarez, designando para su dotación una batería de batalla.

Estas fuerzas estuvieron formadas en la plaza de San José hasta las doce del día, a cuya hora se acuartelaron. 

El enemigo pernoctó en Amozoc. 

A las cinco de la mañana del memorable día 5 de mayo aquellas fuerzas marchaban a la línea de batalla que había yo determinado y que verá usted marcada en el croquis adjunto; ordené al ciudadano comandante general de artillería, coronel Zeferino Rodríguez, que la artillería sobrante la colocara en la fortificación de la plaza, poniéndola a disposición del ciudadano comandante militar del estado, general Santiago Tapia. 

A las diez de la mañana se avistó al enemigo y, después del tiempo muy preciso para acampar, desprendió sus columnas de ataque, una hacia el Cerro de Guadalupe compuesta como de 4,000 hombres, con dos baterías y otra pequeña de 1,000 amagando nuestro frente. 

Este ataque que no había previsto, aunque conocía la audacia del ejército francés, me hizo cambiar mi plan de maniobras y formar el de defensa, mandando en consecuencia que la brigada Berriozábal, a paso veloz, reforzara a Loreto y Guadalupe y que el cuerpo carabineros a caballo fuera a ocupar la izquierda de aquéllos para que cargara en el momento oportuno. 

Poco después mandé al batallón Reforma de la brigada Lamadrid para auxiliar los cerros, que a cada momento se comprometían más en su resistencia.
Al batallón de zapadores, de la misma brigada, le ordené marchase a ocupar un barrio que está casi a la falda del cerro y que llegó tan oportunamente que evitó la subida a una columna que por allí se dirigía al mismo cerro, trabando combates casi personales. 

Tres cargas bruscas efectuaron los franceses y en las tres fueron rechazadas, con valor y dignidad. 

La caballería situada a la izquierda de Loreto, aprovechando la primera oportunidad, cargó bizarramente lo que les evitó reorganizarse para nueva carga. 

Cuando el combate del cerro estaba más empeñado, tenía lugar otro no menos reñido en la llanura de la derecha que formaba mi frente. 

El ciudadano general Díaz, con dos cuerpos de su brigada, uno de la de Lamadrid con dos piezas de batalla y el resto de la de Álvarez, contuvieron y rechazaron a la columna enemiga que también con arrojo marchaba sobre nuestras posiciones; ella se replegó hacia la hacienda de San José, donde también lo habían verificado los rechazados del cerro, que ya de nuevo organizados se preparaban únicamente a defenderse, pues hasta habían claraboyado las fincas, pero yo no podía atacarlos porque, derrotados como estaban, tenían más fuerza numérica que la mía; mandé, por tanto, hacer alto al ciudadano general Díaz que con empeño y bizarría los siguió y me limité a conservar una posición amenazante. 

Ambas fuerzas beligerantes estuvieron a la vista hasta las siete de la noche que emprendieron los contrarios su retirada a su campamento de la hacienda de los Álamos, verificándolo poco después la nuestra a su línea. 

La noche se pasó en levantar el campo, del cual se recogieron muchos muertos y heridos del enemigo y cuya operación duró todo el día siguiente y, aunque no puedo decir el número exacto de pérdidas de aquél, sí aseguro que pasó de mil hombres entre muertos y heridos y ocho o diez prisioneros. 

Por demás, me parece recomendar a usted el comportamiento de mis valientes compañeros; el hecho glorioso que acaba de tener lugar patentiza su brío y por sí solo los recomienda. 

El ejército francés se ha batido con mucha bizarría; su general en jefe se ha portado con torpeza en el ataque. 

Las armas nacionales, ciudadano ministro, se han cubierto de gloria y por ello felicito al primer magistrado de la República, por el digno conducto de usted, en el concepto de que puedo afirmar con orgullo que ni un solo momento volvió la espalda al enemigo el ejército mexicano, durante la larga lucha que sostuvo. 

Indicaré a usted, por último, que, al mismo tiempo de estar preparando la defensa del honor nacional, tuve la necesidad de mandar a las brigadas O'Horan y Carbajal a batir a los facciosos que en número considerable se hallaban en Atlixco y Matamoros, cuya circunstancia libró al enemigo extranjero de una derrota completa y al pequeño cuerpo de Ejército de Oriente de una victoria que habría inmortalizado su nombre. 

Al rendir el parte de la gloriosa jornada del día 5 de este mes, adjunto el expediente respectivo en que constan los pormenores y detalles expresados por los jefes que a ella concurrieron. 

Libertad y Reforma.
Cuartel general en Puebla, a 9 de mayo de 1862. 

Ignacio Zaragoza

1 de mayo de 2012

"Cristiada" ¿quién es el dueño de la historia?

Partamos de la siguiente base: yo considero que todo aquel documento que tenga como tema el pasado y ofrezca una versión acerca de éste, es un documento historiográfico y puede ser criticado de acuerdo a las reglas de nuestro arte. 

Comienzo así este post porque la película "Cristiada" se presenta como "la historia de México que te quisieron ocultar" y en ningún momento señalan que el guión sea una adaptación libre de hechos históricos, o una mera invención. 

"Cristiada" es, para sus realizadores, una película de historia, un documento historiográfico que cuenta lo que ocurrió en México entre 1926 y 1929. Sobre esa base haré mi crítica. 

La Guerra Cristera es uno de los capítulos más dolorosos de la historia de México, y es cierto que nos falta mucha información sobre lo ocurrido, pero no es verdad que sea una historia oculta por defender intereses turbios. 

La Cristiada fue la continuación de un larguísimo conflicto entre la Iglesia y el Estado en este territorio, por decidir quién tendría el derecho de gobernarlo. 
El conflicto empezó en 1760, cuando la Casa de Borbón se convirtió en la dueña del Imperio Español y llevó a cabo una serie de reformas para modernizarlo. 

La expulsión de los jesuítas de todos los territorios españoles en 1767 es parte de ese conflicto: ¿quién tendría derecho al poder temporal, la Iglesia o el Estado?

México heredó esa pugna al independizarse. Si bien al principio buscó el apoyo de la Iglesia, el Estado rápidamente entró en conflicto con ella. Los proyectos liberales de Valentín Gómez Farías son prueba de eso. 

Un Estado moderno debe garantizar a sus ciudadanos la libertad de creencia, la educación laica y el poder vivir dentro de la ley sin necesidad de obedecer a determinado culto religioso. El gran momento liberal en la historia de México se dio durante la Guerra de Reforma, cuando se promulgaron aquellas leyes que tanto enojaron a la Iglesia

 Porfirio Díaz encontró la forma de convivir pacíficamente con el clero, pero la Revolución Mexicana necesitaba afianzarse como el máximo poder para construir un nuevo Estado que garantizara la libertad de cultos. 

Los obispos católicos tuvieron una actitud de reserva ante el levantamiento de Madero en 1910, y no vieron con malos ojos que surgiera el Partido Católico Nacional un año más tarde, el cual buscaba recolocar a la Iglesia como el eje rector de la vida nacional. 

La respuesta del clero ante el asesinato de Madero fue, por decir lo menos, muy tibia. No condenaron con el debido rigor ese espantoso crimen, lo que ocasionó que los constitucionalistas (quienes se enorgullecían de su pasado liberal), vieran con malos ojos a la Iglesia. 

La Constitución de 1917 fue rechazada por los obispos, pero tuvieron que aceptarla. Sin embargo, otras organizaciones católicas comenzaron a presionar al Estado para eliminar toda ley anticlerical. 

Para los años 20 ya existía una Confederación Nacional Católica del Trabajo, que contaba con cerca de 25 mil integrantes, además de la famosa Asociación Católica de la Juventud Mexicana, con un número similar de miembros. 

Ante estas medidas por parte del clero, el Estado mexicano quiso controlarlo. Por esa razón durante el gobierno de Plutarco Elías Calles se decidió poner en práctica una reglamentación proveniente del artículo 130 constitucional, que entre otras cosas buscaba limitar el número de sacerdotes por habitante, restringir la presencia de ministros extranjeros y no permitir las manifestaciones externas del culto católico. 

Los laicos respondieron con una serie de medidas para impedir la aplicación de este reglamento. Al no lograrlo (y luego de que los obispos decidieron cerrar las Iglesias, aduciendo que en México era imposible profesar libremente la religión católica), prefirieron levantarse en armas. 

Hay que decir que no sólo los movía el interés meramente religioso. La sublevación se concentró en las zonas agrarias del Bajío y el Centro-Occidente del país, regiones en donde había una clase media campesina, mestiza (y en algunos casos de piel blanca) y que tampoco estaban de acuerdo con el reparto agrario y la creación de ejidos. 

El conflicto duró tres años, según algunos autores costó 70 mil vidas, y al final se resolvió en 1929 con la firma de los Convenios de Chapultepec, entre el presidente Emilio Portes Gil y los obispos católicos, en un acuerdo que un político mexicano explicó de la siguiente manera: "ellos violan la Constitución tantito, y nosotros cerramos los ojos tantito". 

Así terminó la Guerra Cristera, pero el conflicto se mantuvo por décadas. A pesar de que el Estado Revolucionario y la Iglesia mantuvieron una relación armoniosa, hubo momentos de profunda tensión, como el movimiento sinarquista de los años 40 y los grupos de ultraderecha de las décadas siguientes. Además de que las escuelas católicas no desaparecieron, los curas extranjeros siguieron en el país y las ceremonias religiosas se llevaron a cabo fuera de los templos. 


A cambio de permitir todo eso, la Iglesia Católica a partir de los años 40 apoyó a los gobiernos de la Revolución y criticó cualquier movimiento en contra del Estado.

La situación cambió a partir de los años 90 del siglo XX, cuando se reanudaron las relaciones oficiales entre la Iglesia y el Estado. Aprovechando la debilidad del segundo, la Iglesia comenzó a recuperar su papel protagónico en la sociedad, oponiéndose al aborto, a los matrimonios entre homosexuales y exigiendo que todos los niños -sin importar sus creencias o las de sus padres- tengan clases de religión en las escuelas. 


Todo este contexto es importante para entender la película "Cristiada", la cual no menciona muchos de estos sucesos. Para los realizadores del film, jamás hubo un conflicto anterior entre la Iglesia y el Estado; la Iglesia no se opuso a que los niños recibieran educación laica y científica, no hubo organizaciones laicas presionando al Estado antes de la sublevación, y el conflicto se resolvió tan fácilmente como había comenzado. 


Según "Cristiada", Plutarco Elías Calles (quien jamás usó barba ni compuso "Pedro Navaja") un día amaneció de malas y quisó descargar su frustración contra los pobres católicos, quienes sólo veían que el gobierno les quitaba a sus curas pero jamás entendieron el enorme conflicto que había detrás. 


Los católicos (según "Cristiada") siempre son buenos, puros, de nobles sentimientos, y si alguna vez tuvieron que cometer asesinatos, lo hicieron por su fe y pidieron perdón por sus pecados. En cambio, el gobierno es malo, satánico, ateo, hereje y utiliza a los soldados para cometer las peores bajezas. 


Un caso interesante es el de Enrique Gorostieta, un general revolucionario que es contratado por los cristeros para que los dirija en la batalla (y que en la película es protagonizado por Andy García). 


Durante la película, Gorostiera sufre una transformación espiritual: primero es un descreído que entra a la lucha por dinero, pero poco a poco se transforma hasta morir por sus creencias. ¿Pero qué creen? ¡al final de la película, cuando se alaba a los otros mártires que aparecen en el film, nunca vuelven a acordarse de su general!


(Por cierto, y a pesar de lo que digan en "Cristiada", hubo generales mucho más importantes que Gorostieta. Allí tenemos a Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles, Felipe Angeles y Joaquín Amaro para demostrarlo).

"Cristiada" tiene enormes errores históricos. Por mencionar sólo uno, Gorostieta se entera de la sublevación leyendo el diario "El Imparcial". Si los realizadores hubieran recurrido a un historiador (y no sólo a varios sacerdotes, como señalan en los créditos al final de la cinta), se habrían enterado de que ese periódico desapareció en 1914, 12 años antes del conflicto cristero. 

Como dije al principio, "Cristiada" se presenta como un documento historiográfico, o sea, nos quiere contar lo que realmente ocurrió en México entre 1926 y 1929. Pero lo único que logra es una película falsa, que manipula la realidad, que pretende convencer al presentar un relato amañado donde los mártires mueren por su fe (y si son niños, mejor), pero jamás explica por qué surgió el conflicto y cuál fue la responsabilidad de la Iglesia en ello. 

¿A quién conviene una película como ésta? ¿Es parte de ese intento clerical por recobrar la fe de una sociedad que cada vez más se aleja del catolicismo, harta de escándalos, mentiras y arrogancia por parte del alto clero?

Lo cierto es que el ejército queda muy mal parado en "Cristiada", y no se nos olvide que es ese mismo ejército que ahora está en las calles de nuestro país peleando contra el crimen organizado, en una guerra que bien podría llegar a los 70 mil muertos, o más. 

Este tipo de películas jamás son inocentes. Siempre tienen una intención. Sé que mucha gente la ha visto en las últimas semanas. ¿Lograrán al fin imponer su visión de la historia?