31 de agosto de 2010

Shalalá II, yo pecador me confieso...

¿Pues qué creen? que el tema de Aleks Syntek (el cual me parece que muchos se esfuerzan por olvidar) no es la música oficial del Bicentenario.
El domingo 29, durante la presentación de los ganadores del concurso Opera Prima en el Auditorio Nacional, se estrenó la melodía "Nuevo canto a México", escrita por José Miguel Delgado Azorín.
No me atrevo a criticar esta pieza como sí lo hice con "El futuro es milenario". "Nuevo canto a México" es totalmente distinta a la anterior. Creo que es un esfuerzo por hacer algo que valga la pena en estas fiestas tan desangeladas.
Sin embargo, no me gusta. Me recuerda demasiado al "Huapango" de Moncayo, pero con la salvedad de que esta nueva melodía jamás "estalla" como la anterior.
En fin, se las dejo para que la escuchen a ver qué les parece.
¡Por cierto! antes de que escuchen la melodía, les aviso que todo aquel amargoso que no quiera festejar el Bicentenario está cometiendo un pecado de
omisión, según dijo ayer Alberto Suárez Inda, Arzobispo de Morelia.
De los curas pederastas no dijo nada, así que pueden estar tranquilos.


30 de agosto de 2010

CLIONAUTICA en Chilango!


"Mientras celebramos la Independencia y la Revolución, nos preguntamos si este año nos toca otra revuelta. Esta es la ciudad que fuimos hace uno y dos siglos, cuando nadie imaginaba que todo estaba a punto de cambiar..."
La muy famosa revista Chilango me invitó hace unos meses a escribirle un artículo sobre la historia de la Ciudad de México ante la Independencia y la Revolución. "1810-1910: los chilangos que fuimos" es el nombre de mi artículo, que puedes leer en el número de septiembre de esta revista y además te enterarás (entre otras cosas) de cuáles son los mejores restaurantes, ¡para festejar como se debe este próximo 15 de septiembre!

23 de agosto de 2010

¡Shalalá!



El pasado 18 de agosto en una ceremonia, el secretario de Educación Pública, Alonso Lujambio, presentó el "tema musical del Bicentenario", una canción llamada "El futuro es milenario", compuesta por Aleks Syntek y Jaime López. Desde el primer momento hubo muchos comentarios en contra de la canción, que llevaron a que Aleks Syntek cerrara "por un tiempo" su cuenta en Twitter, por, dice él "la actitud de algunos que están decididos a armar su gran campaña de desprestigio y que de paso se han tomado esto, como algo personal conmigo ,por desgracia aunque creo que cualquiera que hubiese estado en mis zapatos le hubiese ocurrido algo similar".
El sábado 21, Jaime Alcudia, director de Comunicación Social de la SEP declaró a El Universal que "El futuro es milenario" no es la canción oficial del Bicentenario, sino una melodía para "motivar a la celebración". Dijo también que hay una "pieza de concierto" escrita por José Miguel Delgado Azorín, la cual fue elegida por Conaculta a través de un concurso (y de la cual yo no encontré ninguna noticia al revisar su página).
Ese mismo sábado, el secretario Lujambio declaró que le inquieta que muchos mexicanos se pregunten si vale la pena festejar el Bicentenario, una muestra de mezquindad en el espíritu de nuestros compatriotas. Afortunadamente, dice el secretario, "hay una mayoría aplastante convencida de que hay que festejar nuestra existencia, nuestro ser y nuestra cultura".
Hoy lunes, Milenio Diario publicó una entrevista con Jaime López (puesto que Aleks Syntek no ha querido hablar con los medios desde la semana pasada). López se define como "un obrero calificado para hacer un trabajo", señala que todo es producto de una confusión, puesto que no lo contrataron para hacer un himno sino una canción alegre, que en todo caso fue error de la SEP y de la Comisión presentar el tema como algo que no es, y que a él simplemente lo contrataron para escribir un tema.
Si seguimos la línea de las declaraciones de los últimos días, tenemos entonces un tema musical presentado en una ceremonia por un secretario de Estado, que terminó convertido en un jingle hecho sólo por dinero.
¿Por qué entonces tanto enojo plasmado en Facebook, Twitter y otros medios? ¿Que acaso no es una canción más de Aleks Syntek, como "Sexo, Pudor o lágrimas" o "Una pequeña parte de tí"? ¿Qué ocurrió en este caso para que muchos nos lanzáramos (me incluyo) a la yugular de este cantante?
Yo creo que a Syntek y López les tocó ser el eslabón más débil de una cadena de errores, que comenzó cuando Vicente Fox nombró a Cuauhtémoc Cárdenas como coordinador general de los festejos. El Bicentenario mexicano aparece como un acto oficial contrahecho desde su origen. No queda claro qué queremos celebrar, por qué y, lo más importante, para qué.
Desde el sexenio pasado hemos visto que esa comisión ha tropezado una y otra vez, hasta que la Secretaría de Gobernación le "echó la bolita" a la SEP, para que se encargara de organizar unos festejos que, al parecer, serán como los de siempre, sólo que un poco más vistosos (y caros).
Muchos desfiles, mucha música y fuegos artificiales, bailes...y al final la sensación de que todo eso no tiene un objetivo claro.
En mi página de Facebook escribí: "¿Con esta canción vamos a recordar nuestro pasado y le diremos al futuro quiénes somos?". Creo que allí radica el problema. Nuestro gobierno prefiere organizar una enorme fiesta de cumpleaños que nos evite la molestia de reflexionar seriamente sobre nuestra situación actual, el pasado que nos trajó hasta aquí y hacia dónde queremos que transite la nación mexicana.
El Bicentenario debió servir para hacer esas tres reflexiones, las cuáles son urgentes en este momento, cuando México se la pasa dando vueltas sobre su eje, lleno de problemas y viendo (cuando se atreve a hacerlo) que otras naciones que estaban en situaciones peores que las nuestras están saliendo adelante.
Hace cuarenta años, Brasil y La India estaban en una situación pésima. Hoy, son la esperanza del futuro, y junto con China y Rusia serán las potencias de las próximas décadas.
La creciente influencia brasileña, el lugar que está ocupando en el mundo, le correspondía a México. Nuestro momento fue hace 20 años, cuando vivimos nuestra pequeña "revolución democrática" que nos trajo el Tratado de Libre Comercio y la salida del PRI de Los Pinos.
Recuerdo que en esos años muchos columnistas decían: "tenemos como país una oportunidad de oro, si hacemos las reformas políticas y económicas necesarias la sociedad mexicana vivirá una época gloriosa, pero hay que hacerlas ya o el tren del progreso se irá sin nosotros".
En esa época, Enrique Krauze decía que ante México se abrían dos caminos: uno apuntaba hacia España, el otro hacia Perú. El primero nos llevaría a un régimen democrático, una economía sana y una sociedad participativa y con bienestar. El segundo nos daría todo lo contrario.
El tren del progreso partió sin nosotros. No nos subimos a él cuando era el momento.
Sabemos que dejamos pasar esa gran oportunidad.
Hoy vivimos enmedio de la sangre, con grandes temores sobre nuestro futuro, y con mucha desconfianza ante lo que nos dijeron que era nuestro pasado.
La muestra de ésto es la otra actitud general ante el Bicentenario: "No hay nada que celebrar", "todo es una farsa", "no perdamos el tiempo y el dinero en fiestas que no valen la pena".
Habrá quien pueda decir "¡no exageren, es una canción más, y además está pegajosa!"
¿Deveras es "una canción más"? yo creo que este incidente pinta de cuerpo entero lo que ocurre en México en estos días. Una canción de Aleks Syntek nos ayuda a ver que nuestros festejos probablemente serán muy divertidos, pero no podrán quitarnos la angustia y el enojo ante
ese mañana que pudo ser nuestro y hemos perdido para siempre.


16 de agosto de 2010

Porfirio...


Ahora todo parece bicentenario: películas bicentenarias, festejos bicentenarios, estelas de luz bicentenarias (ah no, ya no la van a construir este año, ¡chin!), música bicentenaria, panes bicentenarios, ropa interior bicentenaria...¡uf, la lista es larga!
Al día siguiente de esta borrachera bicentenaria (¡también!) comenzarán los festejos por el Centenario de la Revolución Mexicana; bueno, creo que así será, porque a decir verdad sabemos poco sobre cómo vamos a celebrar ese movimiento que inició Francisco I. Madero en 1910, y que terminó quién sabe cuándo. Unos dicen que en 1940 con Manuel Avila Camacho, otros aseguran que en 1968 con Díaz Ordaz asesinando a los sucesores del sistema, y unos más que en el 2000 cuando Fox se puso la banda presidencial.
Sea como sea, en noviembre tenemos otra fecha que festejar, y hay que pensar, (nuevamente) en cómo vamos a recordar ese momento de nuestra historia.
Uno de los personajes más importantes del movimiento de 1910 es Porfirio Díaz. ¿Volveremos a echarle la culpa de todos los males del país y refrendaremos el exilio en el que se encuentra desde 1911?, ¿Le pediremos perdón por haberlo tratado tan mal durante casi todo el siglo XX y lo traeremos de regreso para construirle un monumento más grande y hermoso que el Angel de la Independencia? ¿O mostraremos un poco de madurez y haremos el esfuerzo por comprenderlo con sus luces y sombras?
No sé qué opinen ustedes, pero yo prefiero comprender. Y para lograrlo, primero hay que saber. ¿Quién fue Porfirio Díaz? La respuesta nos la da Paul Garner en su libro Porfirio Díaz: del héroe al dictador. Una biografía política.
Hablamos mucho de Porfirio Díaz: lo hemos visto en carteles, películas, telenovelas, caricaturas y otros; tenemos una imagen de don Porfirio en la que a veces es algo así como un patriarca bondadoso y en otras un torvo asesino y dictador. Lo que no sabemos (por lo menos la mayoría) es quién fue este personaje y por qué sigue siendo tan importante para nosotros, a casi cien años de su muerte.
En Porfirio Díaz, dice Garner, confluyen dos tradiciones políticas mexicanas: primero el Liberalismo, la idea de que el individuo es el agente principal de las sociedades, por lo que debe contar con todos los recursos necesarios para que se desarrolle al máximo: libertad, democracia, educación, salud, etc. Y por otro lado, el autoritarismo patriarcal, una vieja tradición virreinal ( y quizá anterior a ella) en la que los mexicanos nos plegamos a los deseos de un hombre providencial, que con mano suave (o dura, según lo necesite) nos dará lo que necesitemos, satisfará nuestras necesidades y nos conducirá en un mundo imperturbable, que jamás cambiará.
El conflicto entre liberalismo y autoritarismo es añejo en este país y sigue sin resolverse; sólo hay que ver cómo se comportan algunos gobernadores y varios capos del narcotráfico para darse cuenta de que la tradición autoritaria sigue viva.
Porfirio Díaz logró reunir en su persona esos dos elementos contradictorios, construyendo un país que presumía de ser moderno pero era bastante anticuado, que contaba con un sistema electoral fuerte y respetado por el Estado, pero que al mismo tiempo era ineficaz puesto que los candidatos eran elegidos de antemano por don Porfirio, donde el ideal era crear buenos ciudadanos pero no se fomentaba la participación política fuera del sistema, y lo más importante: un México que tenía un presidente electo democráticamente que al mismo tiempo se había convertido en "el hombre necesario para el país", al cual parecía imposible sustituir.
Bastante complejo, y en muchas cosas se parece al México del siglo XXI.
Porfirio Díaz nació en Oaxaca en 1830. Su infancia y adolescencia estuvo marcada por la vida política de México: un Estado que había hecho su independencia creyendo que así solucionaría todos sus problemas, pero en cambio casi desapareció debido a las rencillas políticas, además de que destruyó su economía y perdió la mitad del territorio nacional.
En 1854, cuando la Revolución de Ayutla se deshizo de Antonio López de Santa Anna, la pugna entre liberales y conservadores se agudizó. El joven Porfirio escogió el lado liberal y peleó por ella, primero contra los reaccionarios y luego contra Maximiliano y las tropas francesas. Al triunfo liberal en 1867, Díaz era uno de los militares más conocidos de México, reputación de la que se valió para contender por la presidencia, por primera vez.
El problema estaba en que Benito Juárez no estaba dispuesto a soltar el poder, lo que provocó una crisis en ese victorioso Partido Liberal. Al fracaso porfirista de 1867 siguió una rebelión en 1872 que también acabó mal. Fue hasta 1876, con Juárez muerto y Sebastián Lerdo de Tejada en el poder, que Díaz volvió a levantarse en armas y se convirtió en presidente.
Allí comenzó lo que ahora llamamos Porfiriato. Pero no fue fácil construir una estructura que se sostuviera durante casi 35 años, en un país donde los gobiernos duraban semanas.
Díaz tuvo que realizar arduas negociaciones con los caciques locales para conseguir su apoyo. Se valió de su imagen carismática para obtener la simpatía de la sociedad mexicana y poco a poco creó una red de acuerdos y favores políticos que le permitieran conseguir más poder. Entre 1880 y 1884 estuvo en la sombra (mientras gobernaba su compadre, Manuel González), pero regresó a la presidencia hasta el año de 1911, cuando la rebelión de Madero lo expulsó del país.
Díaz logró cambiar la Constitución de 1857 para reelegirse sin problemas y fue capaz de crear rencillas entre los miembros de los grupos políticos para convertirse en el árbitro supremo del país. Mejoró las relaciones con la Iglesia Católica (a cambio de que jamás retara su autoridad), transformó al ejército, haciéndolo más pequeño y mal equipado (para que nadie pudiera darle un golpe de Estado) y construyó una fuerte relación con la prensa mexicana, en la que le brindaba dinero y apoyo a cambio de que no lo molestaran. Obvio es decir que en esta "dictablanda" porfirista la violencia era usada cuando las cosas no se resolvían de manera conveniente.
Uno de los grandes triunfos de Díaz (junto con sus ministros de Hacienda Manuel Dublán y José Yves Limantour) fue reconstruir la economía mexicana, pagar la deuda que el país tenía sobre sus espaldas desde 1824 y convertir a México en un país al que llegaban las inversiones extranjeras. Los ferrocarriles, la minería, el petróleo y otros negocios crecieron gracias a estas medidas.
Con el extranjero mantuvo Díaz una relación ambivalente. Reconocía la necesidad de mantener buenas relaciones con Estados Unidos, pero veía con desconfianza a ese país. Buscó acercarse a Europa y Japón para limitar la influencia norteamericana en México, pero al ser nuestros vecinos, poco podía hacer al respecto.
Las fiestas del Centenario de la independencia en 1910 fueron la culminación del Porfiriato: México se mostró al mundo como una nación próspera, moderna y pacífica que al fin había solucionado sus problemas internos y apuntaba a convertirse en una potencia mundial. Meses más tarde la sangre volvió a derramarse, el fantasma de la incertidumbre regresó, y Porfirio Díaz salió de México para nunca más volver.
El Porfiriato se derrumbó por varias razones: primero, una crisis en 1906 que golpeó a la economía mexicana, luego el anquilosamiento del sistema, que no permitía la participación política de otros sectores, y fundamentalmente la falta de un acuerdo claro de sucesión cuando Díaz muriera. Los porfiristas tenían pánico ante la vejez de don Porfirio y la posibilidad cada vez más cercana de su muerte, y no pudieron ponerse de acuerdo para sucederlo y transitar pacíficamente hacia una nueva etapa en la historia de México.
La tumba de Porfirio Díaz en París es una de las más visitadas, (a diferencia del nicho en el que están los restos de Agustín de Iturbide en la Catedral Metropolitana). Bien puede ser por curiosidad o por tener el gusto de mentarle la madre al "dictador". Pero hay quien va respetuosamente a dejarle unas flores y a suspirar por una época en la que todo parecía perfecto y seguro, cuando la mano del patriarca conducía al país por la ruta que a él le parecía la correcta.
¿Alguna vez regresará a México Porfirio Díaz? no lo sé. Pero estoy convencido de que para construirnos un nuevo futuro tenemos que repensar nuestro pasado, y en esa reflexión es importante que veamos con otros ojos a don Porfirio Díaz.

10 de agosto de 2010

Asesinan a Francisco Villa



Algo que me encanta de mi oficio es ver aquellos acontecimientos que llamamos históricos a la luz de su presente, cuando eran una noticia más o menos importante, según el caso. También por eso adoro los periódicos viejos, ya que nos permiten ver qué opinaban sobre lo que les estaba ocurriendo, y de qué forma una historia se convirtió en parte de la Historia.
El siguiente texto fue publicado por el diario Excélsior el 21 de julio de 1923. Villa fue asesinado un día antes. Fíjense en lo que dice el diario al respecto y la manera en que construyó la noticia. El encabezado señala lo más importante de la información, por lo que el segundo párrafo se refiere más a las reacciones ante el suceso. Según las primeras informaciones, Villa fue asesinado por sus propios guardaespaldas, algo que con el paso del tiempo se comprobó que era falso. El redactor de la nota (es una lástima que no aparezca su nombre) se da la libertad de opinar sobre el hecho, señalando que si bien Villa era un gran jefe militar, por su culpa México era visto como un país violento. La parte más interesante (por lo menos para mí) está al final de la nota, en donde Excélsior promete que dará más información y al mismo tiempo se presenta como un gran periódico comprometido con informar a sus lectores de la mejor manera posible, o sea está haciéndose publicidad a sí mismo en medio de una nota, algo muy común en los diarios de ese tiempo.

EL GRAL FRANCISCO VILLA FUE ASESINADO AYER A LAS 8:45 DE LA MAÑANA EN LA CIUDAD DE PARRAL.

la primera noticia fue recibida por el señor presidente por un mensaje que le envió el jefe de la Oficina de Telégrafos en Parral, quien aseguró que el asesinato de Villa lo efectuaron hombres a su servicio.

Inmediatamente el primer magistrado giró órdenes al jefe de la Guarnición en Parral y al Gral. Eugenio Martinez, jefe de las operaciones, para que se proceda con toda actividad a la captura de los asesinos y a la custodia de los intereses de Villa.

Se supone que el asesinato de Villa se debió a una venganza personal, recordándose el hecho de que hace poco tiempo, por las amenazas de que era objeto, llegó hasta a pedir garantías al gobierno federal.

Diputados y senadores opinan que la muerte de Villa no causará ningún trastorno al país, en virtud de que el antiguo guerrillero, mediante el apoyo del gobierno, había dejado de ser un factor político o militar.

Si Villa ha sido probablemente el jefe revolucionario más popularmente conocido en el extranjero, se ha debido especialmente a sus hazañas y crueldades, aunque también se le reconocen, dentro del aspecto novelesco de su personalidad, grandes dotes de estrategia, sin que por ésto se diga que tuviera conocimientos científicos, y más bien obedecían sus éxitos a la intuición de su talento natural para mandar hombres.

Por una y otra causa Villa ha llegado a ser desde 1910 a nuestros días el guerrillero más renombrado entre los jefes revolucionarios y también puede decirse que a este hombre se debe en gran parte la fama que México se ha creado en el extranjero como país de salvajes e instintos primitivos. Ojalá que ahora que ha muerto, en el extranjero se modifique esa cruel opinión respecto a nuestro país.

La información que vamos a transcribir (en los próximos días) es la más amplia y verídica que periódico alguno haya podido obtener, y también, para ofrecer todos los detalles sobre esta sensacional tragedia, hemos enviado como corresponsales especiales al teatro de los acontecimientos, a nuestros corresponsales en Torreón, Chihuahua y Parral, debiendo este último continuar con las fuerzas perseguidoras, a fin de comunicarnos las noticias más oportunas de este sensacional hecho.


7 de agosto de 2010

Revolución Mexicana, cambios y permanencias en el siglo XXI

Ese es el título del diplomado sobre historia de la Revolución Mexicana que impartiré en Casa Lamm a partir del mes de septiembre y en donde analizaremos durante 20 sesiones (jueves, de 11 a 13 horas, o de 18 a 20 horas) las causas del movimiento de 1910, los cambios que impuso al país y las herencias que recibimos de ella. Para más informes visita la página de Casa Lamm.

2 de agosto de 2010

¿Sigues creyendo que "Masiosare" es un extraño enemigo?




Hace mucho que no escribo nada sobre el himno nacional mexicano. De hecho, creo que no lo hago desde el inicio de este blog, cuando comenté el maravilloso libro La guía del Himno Nacional Mexicano, de Guadalupe Jiménez Codinach. Me gusta nuestro himno, pero comprendo que para muchos es difícil de entender ya que fue escrito en una época en la cual se usaban palabras y figuras que ahora nos dicen poco o casi nada. No pretendo con ésto pedir que cambiemos la letra de nuestro himno, me parecería una tontería y una falta de respeto a todos los mexicanos que lo cantaron desde que se escribió en 1854, y que en muchos casos lo usaron como símbolo para sus luchas.
Pero creo que no nos haría mal saber qué dice nuestro himno, para que, entre otras cosas, dejemos de creer que "Masiosare" es el más grande enemigo de los mexicanos y tonterías por el estilo. Por esa razón les ofrezco mi versión "traducida al siglo XXI" del coro y las diez estrofas del himno nacional mexicano. Si bien las estrofas son largas, el mensaje de cada una es muy concreto. Son las diez estrofas, aunque ahora sólo se canten una o dos, porque creo que es importante conocerlo tal como se escribió.

Mexicanos, al grito de guerra
el acero aprestad y el bridón
y retiemble en sus centros la tierra
al sonoro rugir del cañón.
"Si nuestra patria peligra, todos los mexicanos debemos estar listos para defenderla" como señala Guadalupe Jiménez Codinach en su libro. "Bridón" es un freno, y en este caso se refiere a los caballos, como "acero" significa en realidad espada.


Ciña ¡oh Patria! tus sienes de oliva
de la paz el arcángel divino
que en el cielo tu eterno destino
por el dedo de Dios se escribió.
Mas si osare un extraño enemigo
profanar con su planta tu suelo
piensa ¡oh Patria querida! que el cielo
un soldado en cada hijo te dio.
México merece vivir en paz, pero si alguna vez sufre una agresión, todos los mexicanos tenemos que pelear por nuestra patria.



En sangrientos combates los viste
por tu amor palpitando sus senos
arrostrar la metralla serenos
y la muerte o la gloria buscar.
Si el recuerdo de antiguas hazañas
de tus hijos inflama la mente
los laureles del triunfo en tu frente
volverán inmortales a ornar.
Muchos mexicanos dieron sus vidas por la patria, su recuerdo debe impulsarnos a trabajar por un futuro mejor. Esta estrofa me emociona por el peso que le da a nuestra historia.



Como al golpe del rayo la encina
se derrumba hasta el hondo torrente
la discordia vencida, impotente
a los pies del arcángel cayó.
Ya no más de tus hijos la sangre
se derrame en contienda de hermanos
sólo encuentra el acero en tus manos
quien tu nombre sagrado insultó.
Los mexicanos debemos vivir en armonía solucionando nuestras diferencias pacíficamente y jamás con una guerra civil.



Del guerrero inmortal de Zempoala
te defiende la espada terrible
y sostiene su brazo invencible
tu sagrado pendón tricolor.
El será del feliz mexicano
en la paz y en la guerra el caudillo,
porque él supo sus armas de brillo
circundar en los campos de honor.
Antonio López de Santa Anna era presidente de México cuando se escribió este himno. La estrofa lo menciona como un gobernante generoso que cuida a los mexicanos en caso de agresiones y cuida por el futuro de sus gobernados.



¡Guerra, guerra sin tregua al que intente
de la patria manchar los blasones!
¡Guerra, guerra, los patrios pendones
en las olas de sangre empapad.
¡Guerra, guerra! en el monte, en el valle
los cañones horrísonos truenen,
y los ecos sonoros resuenen
con las voces de ¡Unión, libertad!
Los mexicanos no podemos permanecer inermes ante ninguna agresión, tenemos que defender nuestra patria en todo momento y permanecer unidos para que sigamos libres.


Antes, Patria, que inermes tus hijos
bajo el yugo su cuello dobleguen
tus campiñas con sangre se rieguen
sobre sangre se estampe su pie.
Y tus templos, palacios y torres
se derrumben con hórrido estruendo.
y tus ruinas existan diciendo:
de mil héroes, la patria aquí fue.
Los mexicanos prefieren morir antes de rendirse y perder a su país.Como podrán darse cuenta, es una "estrofa Kamikaze".



Si a la lid contra hueste enemiga
nos convoca la trompa guerrera,
de Iturbide, la sacra bandera
¡mexicanos!, valientes seguid.
Y a los fieros bridones les sirvan
las vencidas enseñas de alfombra;
los laureles del triunfo del sombra
a la frente del bravo adalid.
Peleemos por la patria y sigamos a nuestra bandera hasta alcanzar el triunfo. La estrofa menciona a Agustín de Iturbide, consumador de la Independencia en 1821.



Vuelva altivo a los patrios hogares
el guerrero a contar su victoria
ostentando las palmas de gloria
que supiera en la lid conquistar.
Tornaránse sus lauros sangrientos
en guirnaldas de mirtos y rosas,
que el amor de las hijas y esposas
también sabe a los bravos premiar.
Los combates que libran los mexicanos en las estrofas anteriores, tienen por objeto crear un futuro mejor, en el que las familias vivan prósperas y felices.



Y el que al golpe de ardiente metralla
de la patria en las aras sucumba
obtendrá en recompensa una tumba
donde brille de gloria la luz.
Y de Iguala la enseña querida
a su espada sangrienta enlazada
de laurel inmortal coronada,
formará de su fosa la cruz.
Aquellos que murieron por la patria, y porque nosotros tuvieramos un futuro mejor, merecen nuestro recuerdo y agradecimiento. "Iguala" se refiere al plan que hicieron los independentistas en 1821, con lo que terminó la guerra con España.



¡Patria! ¡Patria! tus hijos te juran
exhalar en tus aras su aliento,
si el clarín con su bélico acento
los convoca a lidiar con valor.
¡Para tí las guirnaldas de oliva!
¡Un recuerdo para ellos de gloria!
!Un laurel para tí de victoria!
¡Un sepulcro para ellos de honor!
México, tus hijos juramos pelear por tí para que seas un país victorioso y pacífico, y recordaremos con aprecio a todos los que nos precedieron en esta misión.