28 de diciembre de 2009

Razones para dar las gracias...

Gracias quiero dar al divino Laberinto de los efectos y de las causas
Por la diversidad de las criaturas que forman este singular universo,
Por la razón, que no cesará de soñar con un plano del laberinto,
Por el rostro de Elena y la perseverancia de Ulises,
Por el amor, que nos deja ver a los otros como los ve la divinidad,
Por el firme diamante y el agua suelta,
Por el álgebra, palacio de precisos cristales,
Por las místicas monedas de Ángelus Silesius,
Por Schopenhauer, que acaso descifró el universo,
Por el fulgor del fuego,
Que ningún ser humano puede mirar sin un asombro antiguo,
Por la caoba, el cedro y el sándalo,
Por el pan y la sal,
Por el misterio de la rosa, que prodiga color y que no lo ve,
Por ciertas vísperas y días de 1955,
Por los duros troperos que en la llanura
arrean los animales y el alba,
Por la mañana en Montevideo,
Por el arte de la amistad,
Por el último día de Sócrates,
Por las palabras que en un crepúsculo se dijeron de una cruz a otra cruz,
Por aquel sueño del Islam que abarcó mil noches y una noche,
Por aquel otro sueño del infierno,
De la torre del fuego que purifica y de las esferas gloriosas,
Por Swedenborg, que conversaba con los ángeles en las calles de Londres,
Por los ríos secretos e inmemoriales que convergen en mí,
Por el idioma que, hace siglos, hablé en Nortumbria,
Por la espada y el arpa de los sajones,
Por el mar, que es un desierto resplandeciente
Y una cifra de cosas que no sabemos, y un epitafio de los vikings,
Por la música verbal de Inglaterra,
Por la música verbal de Alemania,
Por el oro, que relumbra en los versos,
Por el épico invierno,
Por el nombre de un libro que no he leído: Gesta Dei per Francos,
Por Verlaine, inocente como los pájaros,
Por el prisma de cristal y la pesa de bronce,
Por las rayas del tigre,
Por las altas torres de San Francisco y de la isla de Manhattan,
Por la mañana en Texas,
Por aquel sevillano que redactó la Epístola Moral
Y cuyo nombre, como él hubiera preferido, ignoramos,
Por Séneca y Lucano, de Córdoba
Que antes del español escribieron toda la literatura española,
Por el geométrico y bizarro ajedrez
Por la tortuga de Zenón y el mapa de Royce,
Por el olor medicinal de los eucaliptos,
Por el lenguaje, que puede simular la sabiduría,
Por el olvido, que anula o modifica el pasado,
Por la costumbre, que nos repite y nos confirma como un espejo,
Por la mañana, que nos depara la ilusión de un principio,
Por la noche, su tiniebla y su astronomía,
Por el valor y la felicidad de los otros,
Por la patria, sentida en los jazmines, o en una vieja espada,
Por Whitman y Francisco de Asís, que ya escribieron el poema,
Por el hecho de que el poema es inagotable
Y se confunde con la suma de las criaturas, y no llegará jamás al último verso y varía según los hombres,
Por Frances Haslam, que pidió perdón a sus hijos por morir tan despacio,
Por los minutos que preceden al sueño,
Por el sueño y la muerte, esos dos tesoros ocultos,
Por los íntimos dones que no enumero,
Por la música, misteriosa forma del tiempo.

"Otro poema de los dones" Jorge Luis Borges.

¡Nos vemos en 2010!

21 de diciembre de 2009

2012, el fin del mundo se acerca...(¿otra vez?)


Se supone que hoy dentro de 3 años el mundo se va a acabar. Y dicen que los mayas lo predijeron hace milenios (¿por qué se habrán adelantado tanto y no fueron capaces de predecir su propia extinción?). Por las dudas, quiero volver a subir este post que publiqué a principios de 2009. Yo creo que en 2012 no va a pasar nada, pero también puede ocurrir que realmente se acabe el mundo: en ese caso, no quedará nadie para reclamarme...

¿Por qué será que a los seres humanos nos encanta imaginar nuestra destrucción? Para empezar el año, Discovery Channel nos receta una perla de optimismo: Escenas del Apocalipsis. Un especial de dos horas en donde nos mostrará las diversas formas en que el mundo se acabará. Puede ser por una guerra nuclear, un virus o un meteorito.
Sin embargo, la última moda del fin del mundo viene de la hermana república de Yucatán (saludos, Felipe Escalante) y lugares circunvecinos que fueron el hogar de la cultura maya.
Con Nostradamus francamente devaluado y sin un nuevo anuncio del apocalipsis por parte de los Testigos de Jehová, se hace necesario tener un nuevo monstruo frente a nosotros, como si la crisis económica no fuera ya bastante problema.
¿Ahora de qué se trata?, pues resulta que en 2012 se acaba el ciclo actual del Calendario Maya, y las profecías que nos dejaron se van a cumplir. No está claro si el mundo se acabará o entraremos a una "nueva etapa de florecimiento espiritual", pero ¡de que se destruye, se destruye!
Un tema así tiene que manejarse con cuidado; es muy sencillo manipular la información para provocar el miedo de la gente, ya que éste es una excelente herramienta de control social, además de que es un buen medio para impulsar el consumo, como señaló Marilyn Manson en Bowling for Columbine.
El mito de 2012 es interesante, porque involucra el uso sesgado de la historia. Por esa razón quiero dedicarle un post. Estoy convencido de que si nuestra sociedad cuenta con información de calidad sobre todos los temas que le atañen, tendrá mejores elementos para construir su futuro.
La historia nos rodea y sigue siendo un arma poderosa. Me ofende verla manipulada y por eso me gusta escribir sobre estos temas. Creo que también es obligación de los historiadores brindar nuestro conocimiento para que nuestra sociedad mejore, y mientras más y mejor historia sepa, su destino será más claro.
Como dijo Jack el Destripador, vayamos por partes. ¿Qué es el calendario maya?
Enrique Florescano, Miguel León-Portilla y otros autores han abordado este tema. Los pueblos mesoamericanos compartían un mismo calendario, aunque cada uno de ellos se otorgaba el mérito de haberlo creado. El calendario mesoamericano surgió para ordenar el tiempo, tanto el de los días comunes como el de los grandes sucesos. Está basado en una aguda observación de los astros, lo que lo hizo muy preciso.
Mesoamérica (por ende, los mayas) contaba con tres tipos de calendarios:

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un calendario sagrado, de 260 días de duración, al que los mayas llamaban Tzolkin. Supuestamente su origen está en el tiempo que tarda la gestación humana. Los mexicas lo llamaban Tonalpohualli y lo usaban para predecir el futuro.
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un calendario agrícola, llamado Haab por los mayas. Estaba dividido en 18 meses de 20 días cada uno. Al final del último mes se contaban cinco días más, llamados Uayeb, "días vacíos", para tener un año de 365 días, que es el tiempo que tarda la tierra en darle la vuelta al sol.
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una "rueda calendárica", o Katun, que estaba formada por ciclos de 52 años, y que combinaba los dos ciclos anteriores.

También existía un ciclo mayor: la Cuenta Larga, o Baktun. Cada uno de éstos duraba 394 años, poquito más de 7 Katunes. Florescano señala que la Cuenta Larga registraba el número de días transcurridos desde el año 3114 a.c., una fecha mítica escogida por los mayas, y que probablemente servía para que los dirigentes registraran su ascendencia genealógica y la vincularan con su presente.
Hasta el momento han transcurrido 12 Baktunes. Lo interesante viene aquí: el Baktun actual comenzó en 1618 y terminará...¡el 21 de diciembre de 2012!
O sea que, el 22 de diciembre de ese año comenzará un nuevo Baktun, pero si eso ocurre quiere decir que el tiempo seguirá existiendo, y que la vida continuará para que los hombres sigan guardando registro de sus actos...pero todo eso destruye la idea del fin del mundo, y todavía no quiero acabar este post.
Los mayas son uno de los pueblos más fascinantes de Mesoamérica, pero no ha sido fácil estudiarlos. Diego de Landa se encargó de destruir muchos códices a principios de la Colonia, por lo que nos quedan relativamente pocos testimonios. A eso súmale que hasta el siglo XX los especialistas pudieron "traducir" el lenguaje maya. Apenas ahora estamos empezando realmente a leerlos.
Sin embargo, eso no ha impedido que a los mayas se les cubra con una capa de exotismo. Uno de los encargados del "negocio maya" fue un señor muy famoso en los años 70: Erich Von Däniken.
Este tipo se dedicó a escribir libros sobre extraterrestres, y se le ocurrió que, ya que los mayas habían desaparecido "súbitamente", seguramente se subieron a sus ovnis y nos abandonaron. Pero nos dejaron pruebas de su origen estelar, como el famoso "Astronauta de Palenque".
Von Däniken pasó de moda, pero en los círculos pseudoesotéricos y new age continuó la idea de que los mayas venían del espacio, y peor aún, que pensaban regresar.
Justamente en 2012 los tendremos de nuevo por aquí, según esta creencia.
Y al parecer, la idea del retorno maya ha llegado a niveles muy altos, como demuestra José Gil Olmos en su libro Los brujos del poder. El ocultismo en la política mexicana.
Por lo pronto, ya apareció en Youtube el trailer de una película que tratará sobre el mito del 2012, y que viene acompañada de una fuerte campaña de publicidad viral, para que sea un gran éxito.
Durante toda su historia, el ser humano ha especulado sobre cómo será su final. Y el horror ante el fin ha sido, como dije arriba, una excelente herramienta de control político.
Sin embargo, el fin del mundo no ha llegado (a pesar de todos nuestros intentos por lograrlo). ¿No es tiempo ya de abandonar esas ideas y recobrar la confianza en que el mañana puede ser mejor que nuestro presente?
A menos, claro, que el apocalipsis en realidad ya haya ocurrido y no nos diéramos cuenta. En ese caso, tú, yo y todos estamos en el...¡oh, Dios!

4 de diciembre de 2009

¡Nomás para ver qué se siente...!


Xochimilco lucía aún más hermoso que de costumbre. Lleno de flores, gente, música y un grupo de niños que interpretaban bellas canciones populares. Parecía una fiesta patronal como muchas que se realizan en ese lugar que desde hace mucho es una delegación de la Ciudad de México, pero lo que estaban celebrando no tenía nada de confesional y sí mucho de revolucionario. Era el 4 de diciembre de 1914, y una entrevista histórica estaba a punto de realizarse.
De un lado estaba el caudillo morelense, el Jefe del Ejército Libertador del Sur, el "Atila" que había levantado en armas a los campesinos de su Estado exigiendo tierra y libertad: el general Emiliano Zapata. Del otro estaba un antiguo bandolero que conocía en norte del país como la palma de su mano y había decidido transformar su vida mejorando su país: el general Francisco Villa.
Los antecedentes de la reunión entre Villa y Zapata datan de 1913, cuando el segundo comenzó a enviar cartas a los distintos jefes revolucionarios que operaban en el norte del país. A raíz del asesinato del presidente Francisco I.Madero, una gran sublevación contra el usurpador Victoriano Huerta estalló en los estados de Sonora, Sinaloa, Chihuahua, Coahuila y Nuevo León. Bajo el mando de Venustiano Carranza, miles de revolucionarios se dieron a la tarea de acabar con el gobierno militar que había instalado Huerta. en 1914 Huerta fue derrotado y tuvo que huir del país, pero eso sólo dio paso a una nueva etapa en la guerra civil que había comenzado en 1910.
Los distintos grupos revolucionarios empezaron a intrigar entre sí, con la intención de quedarse con el poder. Las alianzas que antes habían establecido zapatistas y carrancistas empezaron a romperse. Carranza no permitió que los zapatistas ocuparan la Ciudad de México, y el Caudillo del Sur impidió que las tropas de don Venustiano entraran al Estado de Morelos.
Zapata empezó a buscar el apoyo de otros revolucionarios que le sirvieran de contrapeso a Carranza, y uno de ellos era Francisco Villa. Revolucionario de primera hora, que se unió a las fuerzas maderistas y participó en la toma de Ciudad Juárez, Villa se había distinguido por su excelente capacidad militar y por ser un experto en el arte del engaño. Cuando Madero fue asesinado, Villa se unió a Carranza para acabar con Huerta, pero desde el principio tuvieron problemas, ya que ambos tenían muy distintos proyectos nacionales.
Zapata reconocío a Villa como un muy importante jefe militar, a la misma altura que Carranza, y envió a uno de sus hombres de confianza, Gildardo Magaña, a platicar con él para estrechar los lazos entre las revueltas del norte y el sur.
Luego de que el intento de Carranza por liderar a todos los jefes revolucionarios en la Convención de Aguascalientes fracasó, la cercanía entre Villa y Zapata era cuestión de meses.
La Convención acordó reunirse en la Ciudad de México a finales de noviembre de 1914. Los dos hombres aprovecharían ese evento para conocerse.
Zapata llegó primero a la Capital de la República, el 26 de noviembre. Sólo estuvo dos días en la Ciudad, alojado en un hotelito cercano a la estación del tren. Dio algunas entrevistas, pero contestó parcamente. Entre el miedo a ser asesinado y un desagrado natural por la vida urbana, Zapata regresó a Morelos el 28 de noviembre de 1914.
Hasta allá fue a buscarlo una comisión de villistas que le llevaban una carta personal del Centauro del Norte, para pedirle que tuvieran una entrevista. Zapata aceptó, pero pidió a cambio que ésta se realizara en un lugar que controlaban sus tropas: Xochimilco.
El 2 de diciembre llegó Villa a la estación del tren de la Ciudad de México. Dos días más tarde tomó un coche en Tacuba y junto a su Estado Mayor hizo un largo trayecto (cuatro horas) hasta llegar a Xochimilco. Al ver a tantos niños cantando, Villa se conmovió y les echó todo el dinero que traía en las bolsas.
Zapata llegó un poco después. Los dos hombres fueron presentados y luego de darse la mano se dirigieron a un edificio cercano para platicar. John Womack dice que era una escuela, Paco Ignacio Taibo II menciona que era en realidad la casa de Manuel Flores. El caso es que al fin se encontraban frente a frente los dos líderes de la revolución campesina de México.
La entrevista empezó suavemente. Ambos hombres se estaban tanteando con frases cortas y largos silencios, hasta que Villa empezó a hablar mal de Carranza, y Zapata lo siguió: "Carranza es un viejo cabrón".
Luego estuvieron platicando sobre la lucha revolucionaria, sobre sus años peleando contra el poder, de sombreros y de alcohol. Zapata le ofreció a Villa un trago de Cognac, que al Centauro del Norte le costó trabajo tomarse, ya que era abstemio. Villa casi se ahoga con el trago, además de que sus ojos se llenaron de lágrimas por el alcohol. El resto de la jornada, Villa bebió agua sola, lo que impresionó a Zapata, acostumbrado a bebidas mucho más fuertes.
Villa y Zapata formalizaron una alianza entre la División del Norte y el Ejército Libertador del Sur, decidieron que los norteños adoptarían el Plan de Ayala, que Villa enviaría armas y municiones al sur y que ambos promoverían a un civil como presidente de la República.
En esa reunión, dice Taibo II, Villa conoció la comida del centro del país. Acostumbrado a la carne asada y las tortillas de harina, Pancho se dio gusto probando el mole de guajolote, los tamales y los frijoles sazonados con epazote y chile verde. En los meses siguientes, señala Taibo II, Zapata le envió a Villa diversas especias, chiles y hasta un molino de nixtamal para que comiera tortillas de maiz.
Los dos hombres se despidieron con abrazos y lágrimas. Dos días más tarde entraron con sus tropas a la Ciudad de México y se dirigieron a Palacio Nacional. Allí se encontraron con la Silla que durante años había ocupado Porfirio Díaz. Algunos dicen que Zapata la observaba con una mezcla de odio y temor y que pedía que la quemaran. Otros mencionan que Villa dijo "por esta silla han muerto tantas personas".
Pero hay otros que dicen que, al estar frente a ella, el Centauro del Norte dijo de forma burlona: "me voy a sentar en ella, ¡nomás para ver qué se siente!" y así surgió esa famosa foto, en la que por un instante, Villa y Zapata fueron, por derecho propio, los amos de México.