22 de octubre de 2009

the Rat Pack (o, eran cinco jóvenes que querían comerse el mundo)




Uno nunca sabe las sorpresas que puede encontrar en un aeropuerto. Eran casi las seis de la mañana y yo estaba en Toluca, a punto de subirme a un avión con destino a Monterrey. Aburrido (y adormilado) me dirigí a una de esas tiendas duty free, en las que puedes encontrar casi cualquier producto, con un precio mucho mayor del que tendrían en otra parte. Bobeando en la sección de libros encontré uno que llamó mi atención: Rat Pack. Viviendo a su manera. Lo hojeé un poco y luego lo regresé a su lugar, pues mi avión estaba a punto de partir.
La siguiente semana allí estaba el libro esperándome. Me dí un poco más de tiempo para revisarlo y simplemente me atrapó. Me lo llevé y fue un buen acompañante durante el vuelo de ida, en mi habitación de hotel y cuando regresé a México. Simplemente lo devoré con gran interés.
Nunca me había interesado especialmente en el Rat Pack y su influencia en el mundo del espectáculo y la vida cotidiana de Estados Unidos entre los años 50 y 70. He disfrutado con algunas canciones de Frank Sinatra y recuerdo alguna película con Sammy Davis Jr. y con Dean Martin, pero nada más. Fue hasta que leí este libro que el Rat Pack tomó otra forma para mí.
Ya en alguna ocasión he comentado que en nuestro tiempo hay dos tipos de historiadores: el académico (que estudia durante años para conseguir un título expedido por una universidad) y el lírico; ese sujeto que escribe historia por el simple gusto de hacerlo. A veces son abogados, ingenieros, o meros cronistas que quieren guardar la historia de sus terruños. Pero en otras ocasiones son periodistas que desean escribir un reportaje sobre algún tema del pasado.
Ese es el caso de este libro, escrito por Javier Márquez, un reportero español que es subdirector de la legendaria revista española Cambio16. Ha escrito otros libros, entre ellos una biografía de Elvis Presley. En Rat Pack...Márquez nos ofrece un extraordinario relato sobre la historia de un grupo de artistas norteamericanos que tuvieron la suerte de tenerlo casi todo: talento, disciplina, fama, dinero, las amistades correctas, muchas mujeres, y sobre todo a ellos mismos. Frank Sinatra, Dean Martin, Sammy Davis Jr, Peter Lawford y Joey Bishop formaron un grupo de amigos que eran la sensación en los cabarets de las vegas, que vendían millones de discos juntos y por separado, que filmaban películas que eran la sensación en su momento y que tuvieron tanto poder que lo mismo podían codearse con los grandes jefes de la mafia que con un presidente de Estados Unidos.
Sinatra, Martin y Davis (quienes formaban el nucleo de este grupo y cuya amistad duró hasta la muerte) tuvieron orígenes parecidos: padres inmigrantes (italianos en el caso de Martin y Sinatra, una madre puertorriqueña con Davis), una infancia llena de carencias y de experiencias que los marcaron para siempre, una inclinación temprana por la música y las mujeres y alguna relación con el crimen organizado (la cual varió en cada caso: Sinatra tuvo grandes amigos en la Mafia por el resto de su vida, Martin los conocía y de repente frecuenta a algunos, mientras que Davis prefería mantenerse al margen, algo casi imposible en esos años si pensamos que la Cosa Nostra controlaba los casinos y cabarets donde acostumbraban presentarse).
Sin embargo, de todo lo anterior, lo más importante fue su afición por la música. Desde muy temprana edad entraron al mundo del espectáculo. Sinatra fue la gran estrella juvenil, al que las quinceañeras de la década de los cuarenta amaban con locura. Martin fue durante años pareja profesional de otro gran cómico norteamericano: Jerry Lewis; y Davis trabajaba en un trío musical junto a su padre y un tío suyo. A principios de los cincuenta se volvieron grandes amigos, y juntos hicieron varias temporadas en cabarets ya legendarios, como el Sands en Las Vegas. Tiempo después se les unirían Lawford y Bishop para seguir la fiesta y cantar en los escenarios más importantes de Estados Unidos; porque para ellos actuar y divertirse eran lo mismo, y después de uno tenía que seguir el otro forzosamente.
El Rat Pack era famoso por sus bacanales; litros y litros de alcohol, decenas de chicas hermosas y mucha diversión, la cual podía durar días y tranquilamente empezaban en una costa de los Estados Unidos y acababan en la otra.
Y es que el Rat Pack era simplemente imparable: si cada uno era muy talentoso, unidos eran una bomba. Hicieron varias películas, pero su mayor éxito cinematográfico lo tuvieron con la cinta Ocean´s Eleven, en 1960; la cual además de consagrarlos como grandes estrellas les permitió tener una de las juergas más grandes de sus vidas.
Ocean´s Eleven se filmó en Las Vegas, y durante las semanas que estuvieron allí, los miembros del Rat Pack se la pasaban permanentemente enfiestados, a veces trabajando en la película o presentándose juntos en el Sands, en una serie de conciertos conocidos como "La cumbre de las Vegas" y que fueron legendarios por la cantidad de boletos vendidos y por las excentricidades de Sinatra y compañía.
Con un show políticamente incorrecto (con un Dean Martin fingiendo que actuaba borracho -y disfrutándolo-, con chistes homófobos y racistas -que debía soportar Sammy Davis Jr), el Rat Pack logró con "La cumbre de las Vegas" convertirse en el espectáculo más famoso de los años 60.
La fama los volvió poderosos. Y eso les consiguió más amistades. Pero algunas de ellas fueron muy peligrosas para el Rat Pack. Sam Giancana, uno de los mafiosos más importantes de ese tiempo, era amigo personal de Sinatra; y también lo era el presidente John F. Kennedy. Sinatra y el Rat Pack se volvieron intermediarios entre el gran capo de la mafia y el presidente más carismático de Estados Unidos, lo que les trajo grandes problemas y muchos sinsabores.
A finales de los años 60, con la explosión del Rock, el Rat Pack y su sonido fueron desplazados. Se convirtieron en música de catálogo, a pesar de que Sinatra, Martin y Davis gozaron de mucha fama durante el resto de su vida. El primero se convirtió en un ícono de la música norteamericana, el segundo tuvo una brillante carrera discográfica y en la televisión, mientras que el tercero fue una gran estrella de obras musicales.
El Rat Pack se reunió por última vez a finales de los años 80. sus miembros ya habían pasado de los 70 años, pero tuvieron la oportunidad, por última vez, de recibir el aplauso de un público que nunca los olvidó.
Rat Pack. Viviendo a su manera, es un gran rescate de una época en la historia de Estados Unidos, en el que el desarrollo de la industria del espectáculo permitió que existieran monstruos como Sinatra, Martin, Davis y muchos otros. Y al mismo tiempo demuestra cómo el show bussines se convirtió en un poder que convivía con los otros que conformaban a la sociedad norteamericana de mitades del siglo XX.
Un gran libro sobre la vida cotidiana estadounidense del siglo pasado, el cual para ser disfrutado de forma conveniente hay que acompañarlo con un disco del Viejo Ojos Azules y de su bebida favorita: Jack Daniel´s.


19 de octubre de 2009

Fox salvó a México (según la enciclomedia)


El diario Reforma en su versión electrónica nos regala una perla más del bigotón de San Cristobal. Al parecer, y vía la Enciclomedia, nuestro expresidente Vicente Fox salvó a la patria al comprometerse a sacarla del atraso, a atender los problemas causados por el narcotráfico, la falta de educación, la corrupción y el desempleo.
En contraste, Carlos Salinas de Gortari es tratado como un presidente que ganó las elecciones de manera fraudulenta, que intento construirse una imagen creíble, pero al final fue orillado al exilio debido a la crisis económica de 1994.
Los alumnos de quinto y sexto de primaria reciben esta información a través de las computadoras que los conectan con la red educativa Enciclomedia, un proyecto inaugurado en el sexenio foxista con la intención de "modernizar" a México.
No es la primera vez que el poder manipula la historia. De hecho, esta anécdota es una más de las cientos de miles (o tal vez millones) de veces en las que los que deciden el destino de una nación intentan dominar el futuro construyendo una visión del pasado que les sea conveniente.
En todas las sociedades ocurre. Durante años, la imagen de los Founding Fathers, esos hombres blancos y con grandes recursos económicos que crearon los Estados Unidos ocupó todo el espacio de los libros de texto en ese país.
En Corea del Norte, el anterior líder Kim Il Sung manipuló la historia para que sus habitantes crean que ellos ganaron la guerra contra los norteamericanos en los años 50.
Y en nuestro país, el PRI se construyó un discurso en el que ellos eran los herederos de todos los movimientos históricos mexicanos: desde la conquista hasta la Revolución, pasando por la Independencia y la Reforma. En los libros de texto de los años 70 (por mencionar un solo ejemplo) Hidalgo y Juárez aparecían como "protopriístas", que con su sacrificio allanaron el camino hacia el esplendor que la Familia Revolucionaria nos dio durante décadas.
Una muestra más de cómo los gobernantes necesitan determinar la forma en que quieren ser recordados.
La buena noticia para nosotros es, que al final no importa cuánto inviertan en estatuas de bronce, programas de computadora, obras y obras con los nombres de esos próceres.
Al final, y a pesar de sus esfuerzos, son incapaces de gobernar sobre el futuro.