29 de mayo de 2009

PURO, TOTAL Y ABSOLUTO...101


El próximo 1 de junio se celebra una fecha trascendental en la historia cultural mexicana: 25 años atrás comenzó sus transmisiones una estación que transformó la forma de hacer radio en nuestro país, y cuya influencia todavía se siente en aquellas frecuencias dedicadas al rock.
Así como ahora recordamos obras trascendentales para la literatura mexicana como Musa Callejera, de Guillermo Prieto, o Los Bandidos de Rio Frío, de Manuel Payno; o también guardamos en la memoria el recuerdo de estaciones inmortales como la XEW, Rock 101 es una de aquellas obras que comenzaron como el sueño de un grupo de jóvenes y que ahora, 25 años más tarde, son referencia obligada para entender cómo era la sociedad mexicana de los años 80 y 90.
La idea musical de Luis Gerado Salas, Lyn Fainchtein, Jaime Pontones, Clauzzen, Jordi Soler, Iñaki Manero y muchos más, es ahora la marca de una generación que pasamos del centralismo monólitico priísta a la fantasía democrática de los años 90, seguida por la decepción política que ahora vivimos. Pero también fueron años de mucha fiesta: de lugares como Rockotitlán, LUCC, Tutiffrutti, Rockstock y otros.
¿Pero cómo pudo surgir una estación que en su tiempo fue tan novedosa, en un México acostumbrado al inmovilismo y cuya educación musical estaba en manos de Raúl Velasco?
Entre 1971 y 1984, México vivió trece años encerrado en una burbuja cultural que no le permitía ver más allá de lo que le permitía el Estado Revolucionario y la Industria Musical. El Festival de Rock de Avándaro fue visto por el gobierno de Luis Echeverría y por la élite política mexicana como una afrenta a la cultura popular, entendida no sólo por sus manifestaciones artísticas, sino por lo que consideraban "la forma auténtica de ser del mexicano". Llegó entonces una etapa en la que la música "correcta" era la que se podía ver en "Siempre en Domingo" e inclusive la llamada "Nueva Trova Cubana", pero el rock como tal era visto como un producto imperialista usado por las potencias para colonizar las mentes de la juventud mexicana. Eran los años en que Carlos Monsivais se lanzó la puntada de decir que en Avándaro había nacido la primera generación de norteamericanos en México.
Sin embargo, el descrédito causado por 1968, aunado a las crisis económicas de 1976 y 1982 fueron horadando el mito del Nacionalismo Revolucionario. México ya no podía vivir en esa "isla histórica" de la que hablaba Octavio Paz, puesto que los medios de comunicación le traían cada vez más información sobre lo que ocurría afuera, y adentro había una nueva generación a la que no le agradaban las respuestas que el Estado y los medios de comunicación le brindaban. Rock 101 nació en el año de la explosión de San Juanico, un año más tarde sufrió como todos con el terremoto, vivió la crisis política de 1987 y la "caída del sistema" un año más tarde. Aunque la mayor parte del equipo original se marchó de la estación en 1993, Rock 101 todavía vivió para ver la puesta en marcha del TLC, la guerrilla zapatista y los asesinatos de Colosio y Ruiz Massieu.
Pero lo más importante para Rock 101 fue ver al fin como la "cortina del nopal" se venía abajo y las bandas de rock más importantes al fin llegaban a México a tocar. Fueron los años de los conciertos de Sting, U2, David Bowie, Paul McCartney, The Rolling Stones y muchos más.
El sueño de Rock 101 terminó en 1996, pero su recuerdo sigue vivo gracias a esa primera generación que al fin pudo escuchar la música que tanto anhelaba, y que hoy conserva su memoria gracias a Internet. En la historia de la radio mexicana que algún día se escribirá, Rock 101 tendrá un capítulo especial, pues además fue el origen de muchas otras que siguieron sus enseñanzas. Sin el trabajo de Luis Gerardo Salas no habríamos tenido a WFM, a Radioactivo 98.5, a Órbita, a Reactor 105 ni a Ibero 90.9
Y es precisamente esta última estación la que, reconociendo a quienes la antecedieron, ha decidido festejar a la mítica Rock 101. Desde hoy viernes y hasta el lunes su programación estará dedicada a recordar a quienes hicieron realidad la Idea Musical.
Para los que la disfrutaron, y para aquellos que no la conocieron, les dejo cuatro ejemplos que muestran cómo era Rock 101 y el gran éxito que tuvo durante los doce años que estuvo al aire.
Salud y larga vida a Rock 101.








25 de mayo de 2009

La última de La Planta de Luz...

En sábado nadie puede pedirle a un honesto redactor con nueve uñas que escriba algo profundo. En el caso de Dehesa, ni en sábado, ni entre semana; comentará la señora potosina. A esto yo replico que no hay nada más misterioso, ni más profundo que el ombligo de Tania Libertad. Potosina colápsase. Me explico: el jueves primero de diciembre a las 9:30 de la noche, inauguramos en Plaza Loreto un nuevo lugar. La existencia de este subversivo espacio es culpa de la Hillary y de su amiga María Luisa Arcaraz, pareja que es conocida como "la Guayaba y la Tostada". El espectáculo inaugural y el amadrinamiento y la efusión de fantasmas favorables y buenas vibras no gubernamentales corrió a cargo de Tania Libertad. Yo no sé cuál sea su estatura real; en el escenario rebasa tranquilamente los tres metros. Salió con un vestido negro que es una obra maestra de la ingeniería textil. A partir de cierta zona estratégica y de interés social es negro opaco; todo lo demás, no escatimando gastos, es de gasa negra pero traslúcida. ¡Omaigod! Quien la ve recibe una clase instantánea de geografía peruana. No hay desperdicio; desde los antárticos pies cuya exploración está reservada a los más valientes, se sube por colinas y valles no por umbrosos menos gratos a la cerealera región de la cintura. Ahí se puede descansar y luego retomar el viaje rumbo a la cordillera, las húmedas colinas de los hombros, el firme cuello, el perfecto óvalo del rostro y una selvática cabellera de menina andina. Todo esto se podría hacer si uno lograra superar el enérgico magnetismo del ombligo. Yo no pude. Desde las dos de la tarde me había avisado que en la función iba a sacar a pasear su onfálica región. Preocupéme, pero no imaginéme. Ya que lo vi en vivo y a todo negror, sentí la muerte chiquita pero sabrosa. Es el más perfecto y habitable cráter lunar; es la más activa mancha solar; es muy probablemente el lugar de la Atlántida, el valle más hondo y explorable; el más alto monumento a la mítica circularidad. Pero este cuate no habla en serio; ya por fin se le tronó el chip comentarán en las potosinas latitudes. Hablo totalmente en serio. Varios médicos certifican que, lejos de estar como antes, estoy mucho mejor. Hasta el dedo se me está aliviando nada más por haber asistido a la ombligación. Como se lo advertí a la propietaria, no descansaré hasta conseguir que ese ombligo sea expropiado por la Reforma Agraria que, de inmediato, procederá a su rotulación, reparto, abanderamiento y concesión de títulos de propiedad y créditos blandos. Escribo esto porque la interesada no me creyó que lo iba a escribir, porque -además- como decía Celestina: bien que no es compartido, no es bien y porque sí. Y ya.

Germán Dehesa.

(Fragmento del artículo "Gaceta del Ángel", publicado en Reforma el 3 de diciembre de 1994)

22 de mayo de 2009

Una charla con el CEINPOL


El Centro de Inteligencia Política (CEINPOL) es un joven grupo de análisis que tiene por objetivo reflexionar sobre la actividad política en México y poner este conocimiento al alcance de la sociedad, con la intención de colaborar en la transformación democrática que nuestro país necesita.
Hace unos días tuve el honor de que me entrevistara su director, Carlos Álvarez Acevedo, con quien pude charlar sobre la importancia de la historia en la sociedad contemporánea, el periodismo mexicano y sus relaciones con el poder y los posibles escenarios políticos ante la cercanía del 2010. Pueden leer la entrevista haciendo click aquí.

18 de mayo de 2009

No te salves

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.

Mario Benedetti, 1920-2009.



15 de mayo de 2009

Contra la homofobia.


"Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.
Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.
También vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.
(Además vinieron por los homosexuales, pero ¿por qué iba yo a preocuparme por ellos?)
Después vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante
Por último vinieron por mí, pero para entonces, ya no quedaba nadie para defenderme".
Versión libre del poema de Martin Niemöller

La madrugada del 20 de noviembre de 1901, un gendarme estaba realizando su ronda por las calles de la Ciudad de México. Al llegar a la Calle de la Paz llamó su atención el ruido y la música que venía de una accesoria cercana. Se acercó para indagar y encontró una gran fiesta clandestina. El grabador José Guadalupe Posada escribió al respecto:

Hace aún muy pocos días
Que en la calle de la Paz
Los gendarmes atisbaron
Un gran baile singular.
Cuarenta y un lagartijos
Disfrazados la mitad
De simpaticas muchachas
Bailaban como el que más.
La otra mitad con su traje
Es decir, de masculinos
Gozaban al extrechar
A los famosos jotitos.
Vestidos de raso y seda
Al último figurín
Con pelucas bien peinadas
Y moviéndose con chic.
Abanicos elegantes
Portaban con gentileza
Y aretes o dormilonas
Pasados por las orejas.
Sus caras muy repintadas
Con albayalde o con cal
Con ceniza o velutina...
¡Pues vaya usté a adivinar!
Llevaban buenos corsés
Con pechos bien abultados
Y caderitas y muslos...
Postizos...pues está claro.
El caso es que se miraban
Salerosas, retrecheras
Danzando al compas seguido
De música ratonera.
Se trataba, según dicen
De efectuar alegre rifa
De un niño de catorce años
Por colmo de picardías.
Cuando más entusiasmados
Y quitados de la pena
Se hallaban los mariquitos
Gozando de aquella fiesta.
¡Pum!, que los gendarmes entran
Sorprendiendo a los jotones!
Y aquello sí fue de verse...
¡Qué apuros y que aflixiones!
Algunos quieren correr
O echarse dentro el común
Otros quieren desnudarse
A otro les da el patatús.
Una alarma general...
Lloran, chillan y hasta ladran,
¡Qué rebumbio! ¡Qué conflictos!
Pero ninguno se escapa.
A todos, uno por uno
La policía los recoge
Y a Tlapisquera derecho
Se los va llevando al trote.

Luego de ponerlos a barrer las calles vestidos de mujer, los participantes en esa fiesta fueron condenados a realizar trabajos forzados en la península de Yucatán. No sabemos más sobre su suerte, pero no podemos dudar que la mayoría murió debido al extenuante trabajo y el clima. La tradición popular dice que 42 personas fueron arrestadas en esa fiesta, pero sólo 41 llegaron a Yucatán. El último se habría salvado de ese horrible destino gracias a su nombre y sus relaciones: al parecer era Ignacio de la Torre Mier, yerno del presidente de México Porfirio Díaz.
Los demás afrontaron ese destino solamente por ser homosexuales. Las cosas han cambiado en México y el mundo, pero no lo suficiente. Este país es el segundo con delitos de homofobia en América Latina, y al parecer más de 400 fueron asesinados entre 1995 y 2006. Digo "al parecer", ya que muchos casos son negados por los mismos familiares de las víctimas, a quienes incluso en la muerte se les rechaza por su condición sexual.
El 17 de mayo se celebrará el Día Mundial Contra la Homofobia. Defender el derecho de los ciudadanos a vivir su sexualidad de la manera que les parezca más conviente es también una manera de defendernos todos ante otros peligros que atentan contra la sociedad, como la censura y el autoritarismo. El conocimiento y el respeto a la diversidad nos permiten construir una sociedad democrática que nos merecemos, pero que sólo vamos a obtener si damos las luchas grandes y pequeñas que produzcan los cambios que necesitamos.

11 de mayo de 2009

Pensamientos de una noche dominical...


Estaba ayer viendo el programa "Bitácora Mexicana", conducido por Porfirio Muñoz Ledo (No veo "Desafío de Estrellas" porque vivo de mis neuronas y no puedo exponerme a lastimarlas, además de que ese "show" me parece una perfecta tortura proveniente del más oscuro círculo del Infierno: eso de pasar el resto de tu vida dizque cantando en un concurso para que tres fulanos te critiquen, y luego te boten "porque el público no votó por tí", para que más tarde te vuelvan a enganchar en otro programa que se llama diferente pero se trata exactamente de lo mismo, y que jamás se cumplan tus sueños -de opio o posibles- de convertirte en un cantante respetable, me parece una refinadísima forma de tortura...).
En fin, decía yo que estaba viendo el programa de Muñoz Ledo, y ayer se trató sobre la necesidad de impulsar a la ciencia en el país y de enseñarla en las aulas. Entre otros, tuvo de invitado a Javier Cruz, alguien a quien no conozco personalmente pero que respeto por la labor que ha hecho en radio y TV para difundir la ciencia entre nosotros, los "seres normales" que no sabemos casi nada de esas cosas.
La plática se dirigió hacia el carácter democrático de la ciencia. El conocimiento sólo avanza a partir de su constante discusión. Los postulados científicos no se sostienen simplemente porque "el Dr. Fulano de Tal así lo estableció", sino porque han pasado por un proceso de revisión exhaustivo y constantemente son puestos a prueba. Esa es la gran diferencia entre el conocimiento científico y el conocimiento religioso: el segundo se estableció de una vez y para siempre, no admite la discusión sobre sus principios formadores y exige para aceptarlo que las personas confíen en él incondicionalmente, o sea, que tengan fe.
La charla de Muñoz Ledo se dirigió al mediocre nivel educativo que padecemos, y empezaron a platicar sobre la falta de una educación científica de calidad en el país. En ese momento, Javier Cruz le hizo una pregunta que, me parece, Muñoz Ledo no se atrevió a contestar ampliamente, (por lo menos, no como lo hace cuando habla de otros temas, principalmente de él mismo).
La pregunta, más o menos, era: " ¿la deficiencia del sistema educativo nacional está planeada de antemano y tiene por objeto producir una sociedad ignorante que no sea capaz de exigir los verdaderos cambios que este país necesita?"
Muñoz Ledo musitó un "Sí", aunque, repito, hubiera esperado una mayor reflexión al respecto. Lo que sí mencionaron es que aprender ciencias es fundamental no sólo porque te permite comprender mejor la naturaleza y transformarla, que es en este momento la mayor fuente de riqueza de muchos países que le apostaron a educar mejor a sus sociedades para que salieran adelante. El mejor ejemplo de ésto es la India.
Aprender ciencias te permite desarrollar un pensamiento crítico, que no acepta las soluciones fáciles y busca aquellas certidumbres con las cuales influir en la naturaleza y en la sociedad. Aquella persona que comprende de qué manera se mueven los astros, cómo funciona la fotosíntesis, o qué es la teoría de la evolución, y lo más importante, que ha aprendido a cuestionar de manera lógica, bien puede usar ese arsenal metodológico para preguntarse por qué tenemos una clase política tan mediocre y corrupta, y si no sería hora de deshacernos de ella y formar una nueva que verdaderamente responda a las necesidades de la sociedad mexicana.
Al escucharlos pensaba yo en las quejas constantes sobre la forma en que se enseña historia en las escuelas mexicanas. Ya lo he mencionados antes: la "historia nacional" que aprenden los niños tiene por objeto legitimar al Estado y sus acciones, al convertirlo en el heredero de todos los movimientos revolucionarios que hubo en el pasado nacional. El niño aprende que es mexicano no sólo por nacer aquí, sino porque los actos realizados por distintos personajes calificados arbitrariamente como "buenos", (Hidalgo, Morelos, Juárez, Madero y ya saben los nombres de los demás), influyen en su vida; gracias a ellos, el niño vive en un "estado de bienestar" y es su obligación rendirles culto y preservar su herencia histórica.
El problema está en que hay un abismo cada vez más grande entre la impoluta imagen histórica y la realidad. Al joven de secundaria o preparatoria le vale un reverendo comino si Hidalgo dio su vida por que México fuera una nación independiente: él sólo sabe que la situación está cada día más dura, y que quizá debería dejar la escuela para conseguir dinero pronto y de ese modo subsanar sus necesidades y las de su familia. Los narcotráficantes se convierten en ídolos juveniles en muchas partes de la república porque son el ejemplo de alguien que desde abajo logró tener mucho dinero, mujeres y poder rompiendo las reglas, aunque para lograrlo hayan tenido que derramar mucha sangre, incluyendo la propia.
Aprender historia en la secundaria o preparatoria puede ser una de las experiencias más miserables y aburridas que alguien puede vivir (aunque, como siempre, hay sus respetables excepciones). Si nos basamos en la pregunta de Javier Cruz, podríamos muy bien pensar que la historia que aburre tiene por objeto lograr que las personas simplemente la odien, y con esto evitar un serio cuestionamiento sobre el pasado y el presente nacional.
Una población que alguna vez supo de un tal Morelos, pero que rápidamente lo olvidó porque era soporífero, es más fácil de dominar que otra que haya estudiado de manera crítica las acciones y pensamientos del héroe independentista. Si alguna vez supo que existió algo llamado "Los Sentimientos de la Nación", no importa puesto que pronto lo olvidará, a menos que haya tenido la fortuna de que alguien se los explicara con calma y los contrastara con el presente, lo que podría llevar a nuestro educando a cuestionarse con toda razón por qué nuestras leyes no han fomentado la constancia y el patriotismo, y tampoco han moderado la opulencia y la indigencia, como Morelos deseaba.
Aprender historia sirve para que nos preguntemos en dónde estamos parados, y una historia que fomente el pensamiento crítico es necesaria para construir esa sociedad democrática que nos merecemos. Del mismo modo que necesitamos saber ciencias, nos urge saber de nuestra historia, pero con la intención de construirnos un nuevo futuro. Esas cosas pensaba ayer, mientras veía el programa de Porfirio Muñoz Ledo.

(En la foto, Javier Cruz).

7 de mayo de 2009

El periódico que llegó a la vida nacional.


A las ocho de la mañana del 18 de marzo de 1917, la Cucaracha dejó de caminar. Era una rotativa de segunda mano instalada en el patio de una casa ubicada en la calle de Colón esquina con Rosales, en el centro de la Ciudad de México. Tres horas antes comenzó a imprimir los ejemplares de un nuevo diario que llevaba en su cabezal el lema que lo haría famoso durante todo el siglo XX: "El periódico de la vida nacional". Entre gritos y carreras, los trabajadores del periódico consiguieron echarla a andar otra vez. Afuera, los voceadores, niños en su mayoría, se desesperaron ante la tardanza, y comenzaron a apedrear los ventanales del edificio. Tuvo que salir el dueño del nuevo matutino a hablar con ellos para que los papeleros aceptaran esperar un rato más. Para las once de la mañana los ejemplares estuvieron listos y los niños corrieron por las calles para venderlo. Con un mole de pato celebraron los fundadores la aparición del primer número del nuevo diario, antes de regresar a la redacción para elaborar la edición del día siguiente. Así nació Excélsior…


(Fragmento de mi artículo "El periódico que llegó a la vida nacional. Los primeros años del diario Excélsior", que puedes leer en el número 232 de la revista Historia Mexicana, publicada por El Colegio de México)



4 de mayo de 2009

Telegrama urgente...



Puebla, Mayo 5 de 1862. – Puebla a las cinco y cuarenta y nueve minutos de la tarde – General Ministro de la Guerra – Las Armas del Supremo Gobierno se han cubierto de gloria; el enemigo ha hecho esfuerzos supremos por apoderarse del la plaza, que atacó por el oriente de izquierda y derecha durante tres horas; fue rechazado tres veces en completa dispersión y en estos momentos está formando su batalla fuerte de cuatro mil y pico de hombres, frente al cerro de Guadalupe, fuera de tiro. No lo bato como desearía, porque el Gobierno sabe que para ello no tengo fuerza bastante. Calculo la pérdida del enemigo, que llegó hasta los fosos de Guadalupe en su ataque, en 600 y 700 entre muertos y heridos; 400 habremos tenido nosotros.

Sírvase dar cuenta de este parte al Ciudadano Presidente de la República.

Libertad y Reforma. Cuartel General en el Campo de Batalla

General Ignacio Zaragoza.

1 de mayo de 2009

La historia que se escribe y la historia que se vive.


Este es el segundo viernes de esta fase de emergencia provocada por la aparición del virus AH1N1, que antes se llamó Influenza Porcina y algunos pretendieron llamarla Gripa Mexicana. Los capitalinos enclaustrados hemos pasado por el miedo, el enojo, la tristeza y la carcajada. Los niños no tuvieron los festejos por su día y ojalá las madres si puedan disfrutar su 10 de mayo.
Aunque, si pensamos en los enormes embotellamientos que se hacen en esos días, las horas que hay que esperar para que te den una mesa en un restaurante, porque todos están llenos, los regalos horribles que reciben las madres, o todavía peor, cuando sus hijos, nietos, sobrinos, familiares, amigos y demás gandules invaden las casas maternas con pretexto de celebrar a la autora de sus días, a la única mujer que los amó antes de conocerlos, y sólo antes, como diría Germán Dehesa, para luego dejar la casa hecha un desastre y con una enorme pila de platos sucios que la abnegada madrecita tendrá que lavar sola, quizá muchas prefieran que el próximo 10 de mayo sea como el día de hoy, silencioso y solitario.
Una antigua maldición china dice: "que te sea concedido vivir en una época interesante". No podemos negar que a todos los cayó redondito ese deseo. Hemos pasado (por abreviar) por un plantón que duró meses y desquició la circulación en la Ciudad de México, por un gobierno con enormes problemas de legitimidad, el horrible avionazo en que se mató el Secretario de Gobernación, las peleas entre el gobierno federal y el de la capital, la guerra contra el narco con sus miles de muertos y decapitados, la crisis económica que se acrecentó en 2008, la falta de empleos, un poder legislativo que se conduce como un chango con cuchillo, el tráfico enloquecido por las construcciones para festejar el Bicentenario de 2010, y ahora la influenza humana.
No nos tocó vivir la Revolución Mexicana; cada vez son menos los que vieron al general Cárdenas expropiar el Petróleo, quedan muchos que vivieron ese malhadado año de 1968, pero somos más los que aprendimos al respecto en libros y películas. La vida se mueve con su acostumbrada prisa y vamos dejando atrás aquellos hechos que nos conformaron como personas.
La historia se hace con los pequeños y grandes momentos: con López Portillo gritando que defendería el peso como perro y aquellas mañanas dominicales que compartíamos con la familia; con Carlos Salinas victorioso ante la firma del TLC y el primer beso que nos dio esa persona que fue tan especial en nuestras vidas.
La historia se lee, pero también se vive. Allí radica su riqueza: esos hechos que no fueron nuestros contemporáneos se vuelven el espejo en el que reflejamos nuestras vidas, nos dan un sentido y nos ayudan a imaginar cómo nos gustaría que fuera nuestro mañana.
Soy un orgulloso habitante de este círculo del infierno llamado Ciudad de México. Todos los días le declaro mi amor y mi odio. La detesto profundamente cuando pierdo mi vida encerrado en mi coche debido a que alguna manifestación me impide avanzar, y me enamoro perdidamente de ella cuando recorro aquellos lugares que fueron decisivos para mí en mi adolescencia.
Una tarde por el Parque México, viendo a la gente jugar con sus perros, a los niños en bicicleta y comiéndome un helado, me reconcilia con esta ciudad. Y en esos momentos a veces puedo ver por ahí al niño que fuí, jugando con mis amigos, o como un reflejo del pasado a la primera mujer que me robó el corazón.
Pero sobre todas las cosas, amo profundamente a la Ciudad de México cuando veo que su gente, a pesar de tantos demonios, no está dispuesta a perder la sonrisa y vuelve a cargar contra los molinos de viento para alcanzar sus metas. Son los que salen cada día a corretear la chuleta, los que se encierran en un aula para aprender algo que mejore sus vidas, los que se arriesgan a comenzar un negocio con la ilusión de que su mañana mejorará.
Somos un Sísifo reencarnado que va por la vida con su enorme piedra en la espalda, intentando llegar a la cima de la montaña para depositarla. La piedra siempre se nos cae y ahí vamos tras ella, para volverla a subir.
Lo impresionante no es nuestra tozudez, lo que siempre me asombra es que cargamos nuestra piedra con una gran sonrisa en los labios.
Pase lo que pase, siempre somos capaces de reirnos de nuestra desgracia. Y aunque por ahora no podamos darnos el clásico apretón de manos seguido del abrazo con el que recibimos a nuestros amigos, y tengamos que aguantarnos las ganas de darle un rico beso (y si se deja un buen apretón) a la fémina o al galán que nos gusta, sí podemos carcajearnos del problema en el que nos encontramos en este momento.
Nuestra fuerza está en nuestra risa. Ella también nos conduce por nuestra historia particular. Estos días oscuros formarán parte del pasado, y tanto nosotros como los que vendrán podrán reflejarse en el espejo del ayer.
Hemos tenido muchos cronistas en esta ciudad. Uno de ellos ocupa un lugar muy especial en mi corazón. San Chava Flores le cantó a esa ciudad que rápidamente se urbanizaba, con un caos que ahora extrañamos, pero que pronto, para bien o para mal, retornará a nosotros. Ya volverán esos días enloquecidos, y en especial esos sábados del Distrito Federal.