27 de abril de 2009

Profecía de Cuauhtlequetzqui...



Si ya por largo tiempo (en Chapultepec), aquí, hemos estado, ahora tú, Tenochtitlan irás a ver allá, entre los tunales, entre los cañaverales, donde fuiste tú a sembrar el corazón del hechicero Cópil como hubo de hacerse la ofrenda, según me ordenó nuestro dios Huitzilopochtli. Allá habrá germinación del corazón de Cópil. Y tú, tú irás, tú.Tenochtli, irás a ver allá cómo ha germinado el tunal, el tenochtli, del corazón de Cópil. Allí, encima de él, se ha erguido el águila, está destrozando, está desangrando a la serpiente, la devora. Y el tunal, el tenochtli, serás tú, tú, Tenochtli. Y el águila que tú verás, seré yo.

Ésta será nuestra fama: en tanto dure el mundo, así durará el renombre, la gloria, de México-Tenochtitlan...

1833: el año del Cólera Morbo.


En ese año, la Ciudad de México vivió uno de sus momentos más dramáticos: una epidemia de Cólera se desató por la capital de la república matando a innumerables personas.
Uno de los testigos de este difícil instante fue Guillermo Prieto, quien escribió al respecto en su libro Memorias de mis tiempos:


Las calles silenciosas y desiertas en que resonaban a distancia los pasos precipitados de alguno que corría en pos de auxilios; las banderolas amarillas, negras y blancas que servían de aviso de la enfermedad, de médicos, sacerdotes y casas de caridad; las boticas apretadas de gente, los templos con las puertas abiertas de par en par con mil luces en los altares, la gente arrodillada con los brazos en cruz y derramando lágrtimas...A gran distancia el chirrido lúgubre de carros que atravesaban llenos de cadáveres...todo eso se reproduce hoy en mi memoria con colores vivísimos y me hace estremecer.
Aún recuerdo haber penetrado en una casa, por el entonces barrio de la Lagunilla, que tendría como treinta cuartos, todos vacíos, con las puertas que cerraba y abría el viento, abandonados muebles y trastos...espantosa soledad y silencio como si se hubiese encomendado su custodia al terror de la muerte.
No olvidaré nunca el doloroso espectáculo que ofreció a mis ojos una madre que acababa de expirar en un gemido postrero, con el que despertó de su sueño n la cuan a una niña bella como arcángel, que riendo y traviesa jugaba con la cabellera profusa de la madre muerta...
De tal manera dominaba el pánico, que se anunció que un sabio, que vivía en el Puente de San Francisco número 4, había descubierto un parche que era preservativo infalible de la epidemia; esta medicina se atribuía a un químico, don Manuel Herrera.
La gente se agolpó de un modo tan ansioso y tumultuoso por aquel fiat de salvación de vida, que fue forzoso poner guardias numerosos en la casa del doctor Herrera para evitar un desastre; pero caten ustedes ahí que el día menos pensado derrama en son de chisme, publica avisos, pega en las esquinas papeles y esparce alarmas alguien afirmando que los parches eran segurísimos pasaportes para la eternidad.
Al siguiente día de este pánico las calles amanecieron blanqueando como una terrible nevada. Eran los parches que se habían arrancado del cuerpo las gentes.
El pánico había invadido los ánimos, de manera que estaban en juego las medicinas y procedimientos más contradictorios.
A una mujer del pueblo ordenó el doctor Alarcón una sangría; la mujer interpretó la medicina tomándose un vaso de sangría y el resultado fue magnífico; el médico pedía la sangre y ella le día que había dejado el vaso vacío.
El Gobernador, que lo era el señor general Martínez, (a) Macaco, fulminó un bando con tremendas prohibiciones a las frutas, los figones y los comestibles; en ese bando hay un anatema contra los chiles rellenos que escalofría.
Contaba mi maestro Cardoso, con su inagotable chiste, que atravesando un día por la calle del Espíritu Santo, vio a un cochero tendido a la larga en el pescante devorando una chirimoya que no le cabía en las dos manos. A su lado y parada en el suelo estaba su mujer.
Mi maestro, ardiendo en santa caridad, dijo al cochero:
-¡Bárbaro!,¿No ves que te suicidas? ¿No conoces que esa fruta te abre el sepulcro y te lleva a la condenación eterna?
Absorto quedó el auriga con el apóstrofe; a medida que mi maestro hablaba,bajaba la mano, se limpiaba los labios y suspiraba contrito.
Cuando mi maestro dejó de hablar, exclamó el cochero: es cierto señor amo, no lo vuelvo a hacer; y volviéndose a su mujer, continuó: Tómatela tú, mi alma, dando a la mujer la fruta homicida.
Los panteones de Santiago Tlatelolco, San Lázaro, el Caballete y otros, rebosaban en cadáveres: de los accesos de terror, de los alaridos de duelo se pasaba en aquellos lugares a las alegrías locas y a las escenas de escandalosa orgía interrumpida por cantos lúgubres y por ceremonias religiosas.
En el interior de las casas todo eran fumigaciones, riegos de vinagre y cloruro, calabazas con vinagre detrás de las puertas, la cazuela solitaria del arroz y la parrilla en el brasero, y frente a los santos, velas encendidas...



24 de abril de 2009

Algunas actividades para este fin de semana...

Pues con la novedad de que estamos en una epidemia de Influenza, gripe porcina o algo así. Por primera vez en mucho tiempo las escuelas cerraron (desde kinder hasta universidad), y la Secretaría de Salud nos recomienda, entre otras cosas, que no saludemos de mano o de beso (lo que me rechoca), que no asistamos a lugares donde haya mucha gente, mantengamos limpias e iluminadas nuestras casas y estemos atentos a cualquier síntoma de gripe.
Hasta donde sé, los cines, teatros privados y antros permanecerán abiertos. O sea que La Condesa tendrá sus noches locas de siempre (aunque quizá las nenas ahora lleguen con minifalda y cubrebocas).
Pero si prefieres quedarte en casa a ver qué ocurre, podrías divertirte con las siguientes recomendaciones:
Primero un clásico: La Noche de los Muertos Vivientes, de George A. Romero. La tierra se llena de cadáveres ambulantes y un grupo de personas se encierra en una cabaña a mitad del campo para que sus cerebros no sean devorados por los miembros de esta invasión terrorífica.
Exterminio (28 days later) no es tan buena como la anterior, pero vale la pena. Un inglés despierta 28 días después de haber sufrido un accidente y se encuentra con que un virus ha convertido a la mayoría de la población en una horda sedienta de sangre.
Podrías jugar el videojuego de moda: Resident Evil 5. Ahora la acción se traslada a una aldea africana, de donde salen los nuevos zombies que quieren destruir al mundo.
Los libros siempre son buenos amigos, y hay dos que valen la pena: por un lado está Soy Leyenda, de Richard Matheson, que se puso de moda hace poco por la película de Will Smith. Pero yo prefiero La Danza de la Muerte, de Stephen King. Un viejo relato en el que una supergripe acaba con el 90% de la población mundial.
Pero ante todo, decidas lo que decidas, te pido que no se te olvide que el miedo es nuestro peor enemigo. No contribuyas a los rumores, usa tapabocas y ¡que pases un buen fin de semana!

20 de abril de 2009

La tripa del Bicentenario



Si los dichos populares se adaptaran a las ideas podríamos decir que nos sorprendieron con el enano del tapanco. Esperábamos algo más digno de la metrópoli, en ese lugar, en este momento, aunque desde el día de la convocatoria publiqué que la edificación de “un arco solitario, sin más, es una idea mediocre”. Ahora resulta que ni a arco llegamos. Nos dan una patita estirada, iluminada por dentro y por fuera, a un ladito para que (eso se agradece) no estorbe a la vista desde ninguna de las perspectivas. Una modesta sugerencia: háganla desarmable, por si algún día se lleva a algún pueblo de las afueras.

Pensándolo bien, puede ser icono histórico de la ciudad, como imagen simbólica de una época de México.

Jacobo Zabludovsky.

La foto corresponde a la maqueta del proyecto ganador del concurso para diseñar un arco que conmemore el bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución. A tu derecha se ve un conjunto de edificios, a la izquierda está la Torre Mayor. Esa tripa delgadita que se pierde al centro será lo que nuestro gobierno construirá para que las generaciones futuras recuerden los festejos del 2010. ¿Será, como dice don Jacobo, una imagen simbólica de nuestro tiempo?



17 de abril de 2009

The President in México


Ahora que Barack Obama terminó su diminuta gira de trabajo a México ("llegas, saludas, sonríes, comes y te vas") vale la pena recordar cuando otro presidente de Estados Unidos llegó a estas tierras, y las grandes diferencias que hubo entre las dos visitas.
John F. Kennedy y su esposa Jacqueline llegaron a la Ciudad de México el 29 de junio de 1962. Eran los años de Adolfo López Mateos como presidente de la republica, cuando México vivía en la simulación de un sistema político que alentaba la participación de sus ciudadanos en las elecciones para que con ese acto ratificaran a los nuevos gobernantes, elegidos realmente a través de los acuerdos entre la élite política.
También eran los años de la Guerra Fría. Fidel Castro había llegado al poder a través de un levantamiento en Cuba y estaba llevando a la isla al socialismo. El gobierno de Estados Unidos decretó un embargo comercial en 1962, y antes patrocinó la famosa invasión de Bahía de Cochinos.
México vivía en una burbuja económica. El Desarrollo Estabilizador y la industrialización del país habian permitido que la clase media se incrementara, pero eso no logró que la pobreza desapareciera. Demetrio Vallejo organizó una huelga de ferrocarrileros a principios del gobierno de López Mateos, que fue reprimida usando a la policía y al ejército, y Ruben Jaramillo, líder agrarista en el estado de Morelos, corrió con la misma suerte.
Con este ambiente llegaron los Kennedy a México. Si algo llama la atención de esa visita es la forma en que el Estado Mexicano presumió su capacidad para organizar un gran recibimiento. Desde que bajaron del avión y hasta que llegaron a Palacio Nacional, los Kennedy estuvieron rodeados por dos inmensas columnas humanas dándoles la bienvenida.
No dudo que mucha de esa gente haya querido verlos por simple curiosidad, pero la aparición de pendones de la Confederación de Trabajadores de México y de otras organizaciones corporativistas indica que el gobierno sacó a la calle a sus miles de elementos para que los Kennedy se impresionaran.
Otro aspecto que ahora nos asombra es la limusina descapotable en la que hicieron todo el recorrido. Faltaba poco más de un año para que Kennedy fuera asesinado en Dallas, y décadas más tarde esos automóviles recibieron un nombre que los pinta de cuerpo entero, a ellos y sus ocupantes: "la bestia".
Hubo una gran recepción en Palacio Nacional, en donde Jacqueline habló en español y dijo que amaba esta tierra (como siempre), mientras su esposo decía que el gobierno de Estados Unidos se comprometía a defender la soberanía de los pueblos del continente.
Al día siguiente, al inaugurar una unidad habitacional, Kennedy señaló que tener trabajos decentes, casas y educación era el tipo de revolución que necesitaba Latinoamérica, y que México era un ejemplo exitoso de ello.
Aparte, los dos presidentes y sus equipos de trabajo sostuvieron una reunión en Los Pinos en donde Estados Unidos se comprometió a controlar la contaminación en la frontera, y le prestó 20 millones de dólares al gobierno mexicano.
Antes de abandonar el país, los Kennedy asistieron a una misa en la antigua Basílica de Guadalupe, ya que JFK era católico.
Es sorprendente la forma en que cambiaron las cosas. En 1962 el presidente norteamericano se movía por la Ciudad de México rodeado de cientos de miles de personas y en un vehículo abierto. Pudo viajar del Aeropuerto al Centro y luego a Los Pinos, y más tarde al Tepeyac de la misma forma.
Hoy, Barack Obama nunca pisó la calle. Se la pasó metido en su avión, en su helicóptero, en "la bestia" y en los edificios altamente vigilados para mantenerlo seguro.


15 de abril de 2009

Arco Bicentenario...¡tenemos ganador!


Reforma acaba de informar que el arquitecto César Pérez Becerril ganó el concurso para construir el Arco Bicentenario.
El 26 de enero pasado, la Presidencia de la República y la Comisión Organizadora de los Festejos etc.etc... lanzó la convocatoria e invitó a 37 arquitectos reconocidos para que participaran.
Ayer iban a presentar los proyectos finalistas, pero la ceremonia se canceló, además de que un grupo de arquitectos denunció que había "mano negra" entre los participantes y algunos de los jueces.
Sea como sea, el ganador ya fue revelado, y la construcción del Arco empezará en junio para inaugurarlo el 16 de septiembre de 2010.
En este punto, tengo que pedirte un favor: ¿podrías entrar a la página de la Comisión organizadora de los festejos, y ver el video en donde aparece el proyecto ganador?
Y luego, por favor, contéstame:

¿QUÉ DEMONIOS ES ESO?

Hacia una historia del diario Excélsior.



Hoy estamos en Artes e Historia México.

13 de abril de 2009

Macario Schettino: "la Revolución Mexicana nunca existió"


Con los festejos por el 2010 tan cercanos, cada vez nos encontramos con más libros sobre la Independencia y la Revolución Mexicana. Me parece perfecto que recordemos esos dos momentos de nuestra historia, pero creo que más allá de la mera remembranza, necesitamos comprender nuestra situación presente para imaginarnos un nuevo proyecto nacional. Y la única forma de entender el presente es remontarnos a nuestro pasado.
Esto es lo que nos ofrece Macario Schettino en su libro Cien años de confusión. México en el siglo XX. Una historia integral de nuestro país durante la centuria pasada, y su conclusión es demoledora:
El siglo XX fue una época perdida para México. La Revolución Mexicana, la primera revolución social en ese siglo, que logró transformar a México y convertirlo en una nación moderna y progresista, simplemente nunca ocurrió.
Un discurso incendiario, justo como me gustan las obras historiográficas. Pero vayamos por partes, como decía Lord Jack.
Macario Schettino es un analista político muy reconocido en este momento. También es uno de los "todólogos mediáticos" que abundan actualmente (lo digo sin ironía). Lo puedes leer en El Universal, o puedes escucharlo con Ezra Shabot en MVSNoticias, o lo puedes ver también con Shabot en
OnceTVMéxico en el programa Dinero y Poder.
Como dice en su página web, Schettino se dedica al análisis de la realidad desde una perspectiva interdisciplinaria. Yo lo conozco más por sus columnas sobre finanzas y economía, y porque me lo presentó una amiga de la que fue sinodal durante su maestría. Me pareció una persona agradable y con una carrera sólida como analista político.
Con todos estos antecedentes, vayamos al libro. En realidad éste iba a ser su tesis doctoral en historia (como me platicó), pero diversas circunstancias lo llevaron a publicarlo en lugar de obtener su grado.
El eje de este libro está en señalar que la Revolución Mexicana no existió nunca. No es un hecho histórico sino un constructo cultural elaborado durante el Cardenismo para darle coherencia a todos los hechos suscitados entre 1908 y 1938, y para legitimar al naciente sistema político mexicano.
El "relato broncíneo" sobre la Revolución nos dice que la nación mexicana se levantó en armas cansada de la opresión porfirista. El apostol Francisco I. Madero lideró al pueblo en su lucha por la democracia, pero fue traicionado por los reductos porfiristas y las intrigas norteamericanas. Eso provocó una guerra civil entre los asesinos de Madero y sus antiguos seguidores, quienes se congregaron alrededor del patriarca coahuilense, el varón de Cuatro Ciénagas, Venustiano Carranza (algo así como la guerra entre el Imperio Galáctico y la Alianza Rebelde de Star Wars, pero en lugar de naves espaciales y sables de luz había ferrocarriles y adelitas).
La Alianza Rebelde, digo, los Carrancistas, alcanzaron la victoria y se propusieron transformar al país promulgando una nueva Constitución en 1917, que recogiera todas las exigencias de los obreros y los campesinos, y construyera una nación democrática y moderna.
Sin embargo, el éxito no llegó pronto. La reacción se encargó de asesinar a los líderes más destacados de la Revolución Mexicana. Zapata, Villa, el mismo Carranza, Obregón y otros dieron sus vidas para que el proyecto Revolucionario pudiera triunfar.
Empero, el empuje del pueblo mexicano en pos de la libertad y la felicidad era mayor que cualquier intento reaccionario. Y cuando Lázaro Cárdenas se convirtió en presidente, la Revolución al fin alcanzó la victoria, se convirtió en gobierno y gracias al Partido Nacional Revolucionario (que luego fue el Partido de la Revolución Mexicana y más adelante el Partido Revolucionario Institucional), México pudo al fin disfrutar de todas las bienaventuranzas que el Porfiriato le había arrebatado.
Todo lo anterior es radicalmente negado por Schettino.
El autor señala que, más que hablar de una Revolución, debemos comprender que hubo muchas revueltas distintas entre 1908 y 1938, todas con distintos intereses y que al final fue el agotamiento y el consenso lo que produjo la creación de un nuevo sistema político que gobernara nuestro país: el Nacionalismo Revolucionario.
La crisis política empezó cuando Porfirio Díaz envejeció y no pudo establecer un mecanismo gracias al cual el poder se transmitiera pacíficamente en México. La posibilidad de un cambio (falsamente expresada en su entrevista con James Creelman) llevó a que un amplio grupo de la clase media mexicana y de la alta burguesía, cansados de la falta real de opciones, buscara participar políticamente con la intención de sacar a Díaz de la presidencia pacíficamente. Cuando don Porfirio los metió a la cárcel y se reeligió por última vez en 1910, este grupo amplio se dio cuenta de que el único camino posible era el de las armas.
Para lograr su cometido, empezaron a congregar a otros grupos que tenían sus quejas particulares contra Díaz, sin que ello nos lleve a pensar que concordaban totalmente con los maderistas. Los campesinos de Morelos sólo querían recobrar sus tierras, y los agricultores del Norte deseaban mayor libertad para producir y comerciar sus cosechas. Cuando Madero logró llegar al poder se encontró con estos aliados incómodos y sólo se le ocurrió mantenerlos controlados, con lo que consiguió que se le voltearan, debilitando su presidencia y abriendo el paso a Victoriano Huerta.
Venustiano Carranza logró que personajes tan contrarios entre sí como Emiliano Zapata, Francisco Villa, Felipe Ángeles y Álvaro Obregón se unieran para acabar con Huerta y los restos del porfiriato. Pero cuando ésto se logró, las diferencias entre ellos provocaron una nueva guerra civil. Derramando sangre y haciendo política dura, Carranza pudo ser presidente y logró deshacerse de Zapata y Ángeles, pero no pudo evitar que su hijo político Alvaro Obregón lo traicionara en 1920.
Obregón y sus sonorenses se propusieron reconstruir el país implantando un liberalismo autoritario, pero su modelo también fracasó. Una nueva alternativa surgió cuando Plutarco Elías Calles logró que los sobrevivientes de tantas luchas se reunieran y acordaran repartirse el poder pacíficamente. Sin embargo, el triunfo de esta nueva clase política llegó cuando Lázaro Cárdenas pudo convertir a la Presidencia de la República en el eje rector de la vida nacional, y cuando logró institucionalizar el ejercicio del poder, para que el cargo y no la persona fuera lo importante.
Para lograr todo esto, Cárdenas tuvo que apoyarse en las organizaciones campesinas y obreras, creando un esquema corporativista que recordaba mucho al orden de la primera etapa de la Colonia. Los distintos estamentos (concretamente los obreros, los campesinos, el ejército y el "sector popular" integrado por la clase media urbana y la iniciativa privada) gozaban de distintas prerrogativas a cambio de rendir obediencia y lealtad al Estado Revolucionario.
El auge económico vivido en todo el mundo luego de la Segunda Guerra Mundial permitió que México contara con recursos para beneficiar a los estamentos, lo que, señala Schettino, no quiere decir que haya existido alguna vez un "Milagro Mexicano".
Este sistema equilibrado empezó a resquebrajarse cuando un sector de la clase media que no era parte del corporativismo, los estudiantes, comenzó a exigir reformas políticas y sociales. La única opción fue la de reprimirlos, consiguiendo el rechazo sordo del resto de la sociedad.
Durante los años 70 el Estado Mexicano se esforzó por recobrar la confianza de la clase media, pero se encontró con que el viejo sistema de desarrollo económico había acabado con los recursos del país, por lo que ya no había dinero para retribuir a los grupos urbanos clasemedieros.
Con una crisis política agudizada por las crisis económicas ocurridas entre 1976 y 1994, el Estado mexicano perdió cada vez más legitimidad, mientras que el discurso nacionalista se erosionaba. A pesar del intento de variar el rumbo en la segunda mitad de los años 80, con el neoliberalismo, la sociedad exigió cada vez más alternativas políticas, hasta que el PRI perdió la mayoría en el legislativo en 1997 y la presidencia en el 2000.
Lo dicho por Schettino no es nuevo. Distintos historiadores desde los años 80 han criticado a la Revolución Mexicana. Pienso en Hans Werner Tobler, Alan Knight, Enrique Krauze, Héctor Aguilar Camín, Lorenzo Meyer, e inclusive en Ramón Eduardo Ruiz, quien antecedió por décadas a Schettino en su conclusión de que jamás hubo una Revolución Mexicana.
Sin embargo, vale la pena leer este libro porque es un esfuerzo por presentar un amplio panorama de lo que fue el siglo XX mexicano, en lugar de concentrarse en pequeños periodos, algo muy común en la historiografía contemporánea.
Empero, hay algo que no me convence. ¿Deveras la Revolución Mexicana nunca existió?
Entiendo los argumentos que Schettino ofrece: El país se atrasó en muchos aspectos; si lo comparamos con 1910 tenemos áreas mucho más débiles que en ese entonces, nuestros recursos naturales y humanos son desperdiciados de manera bestial, la pobreza jamás se erradicó, la corrupción sigue tan campante como en sus primeros días y actualmente no tenemos un verdadero proyecto nacional.
Sin embargo, sin la intención de demeritar estos argumentos, no creo que todo eso sea prueba de que jamás hubo una Revolución Mexicana. No es que no haya existido; es que ya no existe, lo que es diferente. Si algo caracteriza a México a principios del siglo XXI es la falta de un proyecto nacional, de una imagen del futuro que queremos tener.
Todo eso lo brindaba la Revolución Mexicana, y a pesar de sus múltiples fallas, fue el referente sobre el que se construyó este país durante gran parte del siglo pasado.
Pienso en Daniel Cosío Villegas y La Crisis de México, un ensayo demoledor sobre el sistema político mexicano escrito en 1947, en el esplendor del alemanismo. A pesar de la dureza de su diagnóstico, Cosío Villegas nunca creyó que la Revolución no hubiera existido. Lo que sí aseguró es que sus protagonistas siempre estuvieron por debajo de las exigencias del movimiento de 1910, y que era urgente una depuración de personas y de principios.
Dudo que no haya existido la Revolución Mexicana, pero sí creo que como discurso legitimador del Estado Revolucionario está muerta. Y nos urge construir un nuevo discurso para plantearnos un futuro diferente al que nos espera si nos empeñamos en vivir en un presente continuo, en el que las soluciones siempre son provisionales y nuestras miras abarcan un muy corto espacio.
Un muy interesante libro: polémico, sustentado, y sobre todo, provocador. Justo lo que necesitamos como sociedad para despertar del marasmo y hacernos dueños de nuestro tiempo.




10 de abril de 2009

¡Olha que blog maneiro! (¡Mira qué blog más bonito!)


Pues con la novedad de que mi amigo Adolfo Estévez, de la Revista virtual del club de la Historia, acaba de distinguirme con el premio ¡Olha que blog Maneiro!, que según entiendo significa algo así como ¡Mira qué blog más bonito! Siempre es agradable saber que hay alguien del otro lado de la pantalla que lee lo que escribo. Desde que este galéon, CLIONAUTICA, se hizo a la mar el 22 de noviembre pasado he recibido muchas muestras de cariño, las cuales agradezco infinitamente. CLIONAUTICA me ha dado la oportunidad de conocer a muchas personas, pero fundamentalmente he podido realizar un proyecto que tenía desde que cursaba la maestría: conversar sobre Historia desde el presente, involucrando el pasado con los acontecimientos que vivimos ahora, y platicar con todos aquellos interesados por lo que ocurrió antes sin que exista el requisito de dedicarse profesionalmente a la Historia.
Todos en algún momento y de alguna medida nos cuestionamos sobre el pasado. Éste nos sirve de referente para entender nuestra era y para imaginarnos el futuro. Sigo creyendo que todos somos los dueños de la Historia, (no sólo los políticos o la Academia), y también soy un profundo convencido de que el diálogo sobre el pasado es un gran mecanismo para democratizar a las sociedades.
Ya sea por necesidad, por gusto, por reto o por interés, saber Historia y platicar sobre ella siempre nos enriquece.
Muchas gracias por el premio, y cómo éste viene con algunas condiciones, las expongo a continuación:

1-Exhibir la imagen del premio"Olha que blog Maneiro"
2-Poner el nombre del blog que te lo dio.
3-Indicar 10 blogs preferidos.
4-Avisar a los indicados.
5-Publicar las reglas.


Y mis ganadores del premio "Olha que blog maneiro" son:

1.- Margen del Yodo, del genial Aurelio Asiain.
2.- Encontrando a Alejandro, de Milagros Revenga.
3.- Los cuarenta y sus alrededores, de Lilyán de la Vega.
4.- Cliotropos, de Felipe Castro.
5.- Doce palabras, de Selva Hernández.
6.- Henka, el blog de Bujinkan Dojo, escrito por Doug Wilson.
7.- Northwest History, ganador del premio Cliopatria 2008, como mejor blog de historia de ese año.
8.- Cuaderno Abierto, de Alberto Ruy-Sánchez.
9.- Entérate hoy, de Mario Campos.
10.-La ciencia por gusto, de Martín Bonfil Olivera.

¡ULTIMA HORA!

Pues se supone que sólo deben ser diez, pero no puedo dejar así este post sin otorgar una mención especial a un blog de una persona muy talentosa, quien además creo que es un gran escritor y gente de teatro: El Blog de Sergio Zurita.


MURIO EMILIANO ZAPATA: EL ZAPATISMO HA MUERTO


EL SANGUINARIO CABECILLA CAYÓ EN UN ARDID HÁBILMENTE PREPARADO POR EL GENERAL DON PABLO GONZÁLEZ


FUERZAS DEL GOBIERNO LE HICIERON CREER QUE SE HABÍA PRONUNCIADO Y CUANDO LO TUVIERON A TIRO LO OBLIGARON A COMBATIR, PERECIENDO EN LA LUCHA EL FAMOSO ATILA


Anoche a las once y media un telegrama de nuestro corresponsal en Cuautla nos trajo la sensacional noticia: Emiliano Zapata, la bandera de la revolución primero y de la rebelión más tarde en el Sur, fue muerto por las tropas del gobierno.

Su cadáver, llevado a la histórica Cuautla, ha sido perfectamente identificado.

Las tropas del gobierno para lograr acercarse hasta el cabecilla, que siempre rehuyó todo encuentro, que siempre estuvo lejos de las balas de los soldados de la Federación, hubieron de simular que se levantaban en armas. Y este plan, concebido por la jefatura de operaciones en el Estado de Morelos, y que es al mando del general don Pablo González, dio los resultados que se esperaban. El grupo rebelde que encabezaba Zapata cobro confianza y las tropas que seguían representando su papel de infidentes lo obligaron a combatir logrando darle muerte.

Ya el general González ordenó que el cadáver plenamente identificado, ya que en Cuautla todo el mundo conocía al cabecilla, fuera inyectado y que le sacaran fotografías de él para remitirlas a esta capital.


Primera nota sobre la muerte de Emiliano Zapata, publicada en Excélsior el 11 de abril de 1919.



8 de abril de 2009

Semanita santa...


Me voy de vacaciones, puesto que la ociosidad es la madre de todos los vicios y como madre que es merece nuestro respeto. Los veo el próximo lunes 13, y el día 15 en Artes e Historia México. Ustedes también descansen, un abrazo para todos.

6 de abril de 2009

¿Por qué a Remi siempre le iba de la tostada?

Sí, ya sé. Somos adultos y este es un blog serio e historiográfico. Pero también estamos en Semana Santa, las multitudes abandonan esta ciudad cada vez más calurosa y francamente mi cerebro no está como para elucidar sobre el motor de la historia y su negación por el giro lingüístico.
Además, la historia es todo aquello que reflexionamos sobre nuestro pasado, y no me podrán negar que cientos de miles de niños ochenteros vivimos pegados a las televisiones para ver este culebrón franco-japonés. ¿Cuántos de nosotros habremos necesitado terapia años más tarde, debido a los dramas que candidamente presenciabamos todas las tardes en Canal 5, acompañados por el Tío Gamboín (que nos presumía sus juguetes que no podíamos comprar aquí) y del siniestro gato "GC"?
Remi, el hijo de nadie, fue una serie de caricaturas producida en 1977 por la compañía Tokyo Movie Shinsha. Tuvo 51 episodios y forma parte de un género llamado Shonen, que consiste en historias románticas, con tragedias que al final se resuelven favorablemente.
La serie de televisión Remi se basó en un libro llamado Sin Familia, escrito por Hector Malot en 1878. Un historiador de la literatura podría decirnos más al respecto, pero por su trama y su estructura considero que Sin Familia está emparentada con otras obras de la segunda mitad del siglo XIX que tienen a los niños como personajes principales, quienes tienen que pasar por varias aventuras y experiencias trágicas, en una especie de viaje iniciático que los llevará a ser adultos maduros y felices.
En este sentido, Sin Familia tiene elementos que la relacionan con obras como Heidi, Corazón, diario de un niño, y por supuesto, con Oliver Twist.
Pero Remi es distinto a los anteriores. Quizá sólo Oliver Twist se le acerca en la cantidad de tragedias que tiene que vivir el famoso niño. Recordemos que:

  • Remi nace en una familia aristocrática inglesa, pero se lo roban cuando es un bebé
  • Lo llevan a vivir con una pobrísima familia francesa.
  • Su única amiga es una vaca, a la que venden.
  • Luego lo venden a él.
  • Se lo lleva un artista ambulante, el señor Vitalis, que antes había sido un gran cantante de ópera, hasta que perdió la voz.
  • Al artista lo meten a la cárcel, y Remi tiene que cuidar a un mico y tres perros que lo hacen ver su suerte.
  • Una manada de lobos se come a dos de los perros.
  • El mico se muere de pulmonía
  • También se muere el señor Vitalis.
  • Ya que encuentra una familia que lo adopta, al papá lo meten a la cárcel por deudas y la familia se disgrega.
  • Remi trabaja en una mina, la cual se viene abajo y el niño sobrevive de milagro.
  • Cuando puede averiguar sobre su pasado, lo llevan a vivir con una familia inglesa, que son los que se lo robaron cuando era bebé.
  • La policía inglesa lo persigue acusado de robo junto con su amigo Matia y casi mueren los dos ahogados
  • ¡Su hermano era paralítico y su novia sordomuda!
¿Por qué tantas tragedias? y estoy seguro de que se me olvidan otras, pero es que ya me ganó la risa nerviosa nomás de recordar las penurias de este niño tan salado.
¿Por qué a Remi siempre le iba de la tostada? luego de muchas cavilaciones e investigaciones historiográficas y metafísicas, sólo se me ocurre una razón para tanto sufrimiento:
En su vida anterior, Remi se llamaba GUSTAVO DÍAZ ORDAZ.



3 de abril de 2009

¡Una buena y una mala!

La buena: la Secretaría de Hacienda tiene reservado un presupuesto de mil millones de pesos para los festejos del próximo año por el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución.

La mala: aún no se sabe oficialmente en qué se gastará ese dinero.

Por lo menos, eso es lo que informó ayer el diario Reforma. Y si entras a la página de la Comisión Oficial de los Festejos del Bicentenario y del Centenario, concretamente en el apartado Catálogo Nacional de Proyectos, te encuentras con un pequeño aviso: "próximamente".
A principios de este año, publiqué un post sobre cómo iba el proyecto Bicentenario. Al parecer las cosas no han cambiado mucho en tres meses.
Lo que sigue vigente es la pregunta con la que terminé ese artículo y que, creo, debería ser la principal preocupación de todos los que nos dedicamos a husmear el pasado nacional:

¿qué vamos a hacer los historiadores, como ciudadanos y más allá de los esfuerzos y componendas oficiales, para darle a nuestra sociedad la Historia que necesita?

La pregunta sigue en el aire
, y el tiempo se nos acaba...