29 de diciembre de 2008

En la Puerta del Sol, como el año que fue...



El capitán de este cibernavío ha decidido refugiarse en alguna paradisiaca isla del pacífico historiográfico con la compañía del conde Liev Tolstói y algunas núbiles gacelas. A través del yoga, la meditación zen, la lectura de La Guerra y la Paz y la deliciosa compañía de estas maravillosas nativas, el capitán espera superar el fin de año.
A toda la tripulación del galeón CLIONÁUTICA, su capitán les desea que se diviertan como enanos este 31 de diciembre, que 2009 nos traiga a todos vientos más prósperos y los convoca para que nos reunamos el próximo 5 de enero, para que volvamos a navegar por la historia. ¡Feliz año 2009!

24 de diciembre de 2008

Obama, Teotihuacan, Nochebuena

I
El próximo 20 de enero de 2009, Barack Obama se convertirá en el 44 presidente de los Estados Unidos. Para su ceremonia de toma de posesión, Obama ha decidido que quiere que le tomen el juramento de rigor poniendo su mano sobre la biblia que usó para la misma ceremonia el presidente Abraham Lincoln, en 1861.
Si todavía queda por allí alguien que crea que la historia ya se acabó y no vale la pena conocerla, y que los gestos simbólicos no tienen valor alguno, piénselo dos veces. No por nada el primer presidente norteamericano de color sabe que le es conveniente apoyarse en la figura del hombre que abolió la esclavitud durante el siglo XIX.

II
Al parecer, el plantón de investigadores en Teotihuacan tuvo éxito. Reforma publicó hoy que el Gobierno del Estado de México y el INAH se comprometieron a retirar los taquetes que ya habían clavado en las pirámides y rellenar los agujeros que ocasionaron. Según Benito Taibo, vocero del INAH, no habrá visitas nocturnas en el sitio el 29 de enero, (como estaba programado), y se encargarán de arreglar todos los daños cometidos.
Espero que así sea, pero será necesario que los investigadores del INAH y la comunidad historiográfica mexicana estemos pendientes de ello.

III
Hace algo más de 2 mil años nació un niño judío en una apartada región del Imperio Romano. Su vida ha sido oscura para la mayoría de los investigadores (a pesar de su enorme fama), y lo que sabemos de él cubre apenas unos pocos años, los últimos de su vida. Con una mezcla de ideas nuevas y antiguas, este niño (ya adulto) propuso a sus contemporáneos una revisión del Judaísmo, en la que enfatizaba el perdón y el olvido como instrumentos para cancelar el pasado y lograr la armonía entre las personas.
Luego de su violenta muerte, esta persona fue cada vez más y más importante para sus seguidores, que ya no eran sólo judíos, sino también romanos, griegos y norafricanos. Con el paso de los siglos sus ideas se convirtieron la religión oficial del moribundo Imperio. sus nuevos sacerdotes tomaron elementos de viejas creencias para vestir al nuevo culto; una de ellas fue una fiesta que los romanos celebraban durante el solsticio de invierno.
En el pasado, conforme el tiempo pasaba los días se hacían cada vez más cortos, el frío, el hambre y las enfermedades hacían presa de los antiguos pueblos, sumiéndolos en la tristeza y la desesperación.
Sin embargo, aquellos que sobrevivían, se daban cuenta de que poco a poco los días volvían a alargarse y el frío se alejaba. El clima se hacía benigno y era posible sembrar la tierra.
Los antepasados de los romanos se dieron cuenta de que había un día en el que el sol los iluminaba muy poco, pero este momento que podía ser francamente aterrador daba paso a días más cálidos y felices.
El sol era como un recién nacido, un "Niño Sol" cuyo nacimiento era festejado con danzas y alegría, pues les regresaba la esperanza de que el tiempo no se había acabado y de que la vida seguiría presente.
"Sol Invictus" era el nombre de esa fiesta, de la que se apropiaron los cristianos para convertirla en la Nochebuena.
En el fondo, seguimos festejando lo mismo: el regreso de la esperanza. Dicen que el próximo año será peor que éste, lo cual sería un motivo para no festejar la navidad. Sin embargo, yo creo que es precisamente por eso por lo que hoy en la noche deberíamos rodearnos de nuestra gente querida y pasar un rato a gusto. Necesitamos esperanza para afrontar lo que venga.
También necesitamos memoria. Y esa es una de las funciones de la historia. Hemos vivido épocas muy oscuras. Pero hemos salido adelante. Y en cada una de esas etapas tuvimos una navidad en la que podíamos "detener la historia" aunque fuera por un brevísimo instante, para retomar fuerzas y enfrentarnos al futuro.
Hoy es nochebuena y para mis bloglectores deseo que la pasen muy agradablemente, que coman rico, beban (con moderación) y se diviertan mucho, pues también de esas cosas está hecha la historia.
Les dejo un pequeño regalo: una canción que me recuerda viejos momentos, cuando la vida era más sencilla... y, ahora que lo pienso, este video se ha convertido ya en un documento histórico sobre la vida cotidiana, las mentalidades y los poderes político y económico en la sociedad capitalista de la segunda mitad del siglo XX. ¡Sea como sea, les deseo una feliz navidad!

23 de diciembre de 2008

Morelos y Teotihuacan


UNO
José María Morelos y Pavón cumplió ayer 193 años de haber sido fusilado en Ecatepec, Estado de México. Fue el sucesor de Miguel Hidalgo, luego de que éste falleció en 1811, con lo que terminó la primera etapa de la Guerra de Independencia. A diferencia de su antecesor, Morelos es un personaje histórico con más luces que sombras. Logró tener un ejército independentista y no una turba descontrolada, como en el caso de Hidalgo; fue un hábil estratega a pesar de que no contaba con estudios militares, pero su gran obra está en Los Sentimientos de la Nación, un conjunto de tesis en las que el Generalísimo proponía que la Soberanía recayera en el pueblo mexicano, que el poder estuviera repartido en un Ejecutivo, un Legislativo y un Judicial, que América (entendida como el actual territorio nacional) fuera verdaderamente para nosotros, los americanos, que las leyes se promulgaran y respetaran para que moderaran la opulencia y la indigencia, obligaran a la constancia y el patriotismo, y mejoraran la suerte de la población novohispana, la cual en su mayoría vivía pobre e ignorante.
193 años más tarde, los deseos de Morelos siguen sin concretarse. A la ceremonia conmemorativa asistió el presidente Felipe Calderón y varios miembros de su gabinete, además de José Manuel Villalpando, director general del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México.
Desgraciadamente, la ceremonia estuvo empañada por la horrible noticia de los militares decapitados en el Estado de Guerrero. Mientras que los anhelos de hombres como Morelos no se cumplan, seguiremos viviendo entre las sombras...

DOS
Lo dijimos el Sábado en este blog, un grupo de investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia manifestó su descontento por la puesta en marcha del proyecto Resplandor Teotihuacano, un intento de retomar el viejo espectáculo de luces con el que contó el sitio arqueológico hasta finales de los años 80. Reforma dio a conocer en su sitio web que al momento de escribir este post, más de medio centenar de miembros del INAH han clausurado la zona,colocando mantas en las que exigen que las obras para el espectáculo sean retiradas. Según Reforma, este grupo se reunirá hoy en la tarde con Alfonso de María y Campos, director del INAH, para pedirle que el proyecto sea definitivamente cancelado.

22 de diciembre de 2008

La Academia Mexicana de la Historia, y algo más sobre novelas históricas.

En esta época navideña, con pocas notas (y algunas que parecen de película de horror) y mucha gente de vacaciones, se hace difícil escribir. Afortunadamente, todo sigue siendo historia, como dijo Benedetto Croce, y es una buena oportunidad para escribir sobre una de las organizaciones mexicanas más importantes en el campo de la investigación y difusión historiográfica: la Academia Mexicana de la Historia.
La Academia nació en 1919 y su objetivo es el de conservar y difundir el pasado de México. Es correspondiente a la Real Academia de la Historia y ha tenido una historia difícil. Durante el siglo XIX hubo varios intentos de formar una Academia en México, pero no tuvieron éxito. Fue durante la Revolución Mexicana que un grupo de historiadores fundaron la Academia.
Arrostrando las dificultades, este grupo conformado por Francisco Sosa, Francisco Plancarte, Ignacio Montes de Oca, Luis García Pimentel, Mariano Cuevas, Luis González Obregón y Genaro Estrada, (entre otros) constituyó la Academia. sin embargo, durante años se reunieron en diversos locales, debido a la falta de dinero. Fue hasta 1953, gracias a las gestiones de Atanasio G. Saravia, funcionario del Banco de México, que la Academia pudo tener su propia casa, la cual por cierto, tiene la fachada de un antiguo palacio colonial.
Actualmente, la Academia está conformada por 30 miembros de número y varios corresponsales. Entre ellos se encuentran varios de los historiadores más importantes de México en distintas áreas, como Javier Garcíadiego, Andrés Lira, Alvaro Matute, Enrique Krauze, Jean Meyer, Elisa Vargaslugo, Clementina Díaz y de Ovando, Miguel León Portilla y otros.
Bajo la dirección de Gisela von Wobeser, la Academia organiza cada año varios ciclos de conferencias con distintas temáticas. Las más recientes fueron una historia del Porfiriato, cursos diversos sobre historia del arte mexicano y sobre la arquitectura del centro histórico de la Ciudad de México.
La Academia Mexicana de la Historia está en Plaza Carlos Pacheco #21, en el centro, y es uno de los orgullos de la comunidad historiográfica mexicana. Con su trabajo constante colabora a que la nuestra historia llegue a un público ávido por conocer las distintas caras de su pasado.
...Si tienes lista alguna novela sobre el pasado de México (o tienes ganas de escribir una), deberías aprovechar esta oportunidad. Reforma dio a conocer hoy la convocatoria para el Premio Bicentenario Juan Grijalbo de Novela Histórica.
La novela no debe ser menor a 200 páginas, tienes que entregarla antes del 1 de agosto de 2009, y será premiada con 400 mil pesos, además de que Grijalbo la publicará en 2010.


20 de diciembre de 2008

¿Teotihuacan, centro del universo, en peligro?


El 25 de septiembre de 2008, el Consejo de Arqueología del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) dio su autorización para que se realice el proyecto Resplandor Teotihuacano, una idea impulsada por la Secretaría de Turismo del Gobierno del Estado de México.
Resplandor Teotihuacano consiste en realizar un espectáculo multimedia nocturno en el sitio arqueológico, con la intención de impulsar el turismo. Y es parte de un proyecto más grande llamado Teotihuacan, Centro del Universo, con el que el Secretario de Turismo Mexiquense, Alfredo del Mazo Maza, quiere revitalizar a la zona. Además del show de luces y sonido, el gobierno mexiquense quiere instalar un tren que recorra los municipios que están alrededor de Teotihuacan, y además rescatará las haciendas y sitios históricos que están por la zona.
Tan sólo Resplandor Teotihuacano costará 95 millones de pesos, algo así como 7 millones de dólares.
Un proyecto como este, salido del gobierno de Enrique Peña Nieto, debería recibirse de forma optimista por los inversionistas turísticos y los arqueólogos que están preocupados por conservar los asentamientos humanos de nuestro pasado.
Sin embargo, cuando los investigadores del INAH expresan públicamente su rechazo a esta empresa, es necesario pensarlo dos veces.
En su página www.investigadoresinah.org.mx, un grupo de trabajadores del instituto señala que el show multimedia es un atentado a Teotihuacan, ya que está destruyendo los edificios.
Tan sólo hay que ver la presentación que contiene esa página: en las pirámides del sol y de la luna los encargados del espectáculo instalaron bases para luces taladrando sobre los edificios, además de que pusieron un montacargas para subir sus artefactos hasta las cimas.
Al mismo tiempo, la instalación de gradas para los miles de personas que se esperan para la inauguración (al parecer será el 29 de enero) lastiman seriamente a Teotihuacan.
Los investigadores enviaron el 9 de diciembre de 2008 una carta al director del INAH, Alfonso de María y Campos, exigiendo la suspensión de la obra, la reparación de los daños causados y que se finquen las responsabilidades de ley necesarias.
Con el 2010 cercano, (y el futurismo presidencialista a todo lo que da), no es raro que nuestros gobiernos se agarren de lo que puedan para patrocinarse.
Así como el Gobierno del Estado de México está dañando Teotihuacan, Marcelo Ebrard puede disponer a su antojo del Zócalo de la Ciudad de México con su pista de hielo, su resbaladilla de nieve y su árbol monumental.
Podrán decir que soy antipriísta (o antiperredista) por mis comentarios, pero cuando un gobierno, sin importar partido, es capaz de dañar nuestro patrimonio cultural con la mera intención de hacer un buen negocio o de "posicionarse" en la próxima carrera presidencial, es necesario expresar nuestro descontento.
Yo también me sumo al enojo de los investigadores del INAH, y espero que el licenciado Alfonso de María y Campos no permita que las presiones políticas acaben con una de las joyas arquitectónicas de nuestro país.

19 de diciembre de 2008

Varios libros que podrías pedirle a Santa Claus...

En estas fechas navideñas, entre aglomeraciones en los centros comerciales, villancicos cantados por niños con voces chillonas, y un montón de brindis, cenas, comidas y posadas (con el alcoholímetro afuera esperando por tí para llevarte al Torito), nada mejor que quedarse en casa, echadote en tu sillón favorito con un buen libro y una rica bebida. Este año se han publicado muchos libros de historia, así que hay bastantes oportunidades para disfrutar de esta época. Te doy cinco recomendaciones:

La Invención de México: historia y cultura política de México, 1810-1910, de Héctor Aguilar Camín. Una recopilación de ensayos escritos por el autor de La Guerra de Galio y La Frontera Nómada, en los que analiza cómo se conformó ideológicamente la nación mexicana entre la Guerra de Independencia y la Revolución Mexicana.

1988: el año que calló el sistema, de Martha Anaya. Una historia de las elecciones de 1988, cuando el sistema político mexicano se cimbró ante la posibilidad de que un candidato que no era del PRI pudiera ganar la presidencia. La autora pudo entrevistar a varios protagonistas de esa historia, como Miguel de la Madrid, Cuauhtémoc Cárdenas, Rosario Ibarra de Piedra, Diego Fernández de Cevallos y Porfirio Muñoz Ledo. Un libro muy importante para entender cómo Carlos Salinas llegó a la presidencia y las repercusiones de este hecho.

País de Mentiras, de Sara Sefchovich. La autora analiza el papel que tiene la mentira en la historia política de México y nos muestra varios dolorosos ejemplos de ello. en una época ensombrecida por las mentiras oficiales, sólo los ciudadanos (a través del conocimiento de los hechos) podremos cambiar este país.

Bolcheviques, de Paco Ignacio Taibo II. El autor de biografías del Ché Guevara y Pancho Villa nos cuenta ahora la historia del Partido Comunista Mexicano. "La historia de la Revolución Rusa vista desde el Valle del Anáhuac", y de un grupo de personas que creyeron que el futuro podía ser distinto y dieron sus vidas para lograrlo.

Legado de Cenizas: la historia de la CIA, de Tim Weiner. El 9 de septiembre de 2001 y sus repercusiones dejaron claro que, a pesar de toda su parafernalia, la Agencia Central de Inteligencia era incapaz de brindar información de inteligencia que contribuyera a garantizar la seguridad de Estados Unidos. Weiner hizo un detallado análisis de la historia de la agencia de espionaje más famosa del mundo, para concluir que en sus 50 años de vida sólo ha servido para financiar golpes de Estado y alimentar los temores que viven en el subconsciente estadounidense.

¡Felices fiestas!

18 de diciembre de 2008

Pseudohistoria 2: el mito del Nuevo Orden Mundial



Yo creo que es uno de los mitos más famosos de finales del siglo XX y principios del XXI. Lo podemos encontrar fácilmente en internet, en televisión, radio, libros, cine y revistas. Quizá su fama radica en que es capaz de vincular el miedo al futuro junto con el fascinante espectáculo del poder. Me refiero al Nuevo Orden Mundial (NOM), un conjunto de creencias que dice que el planeta vive bajo el dominio de un Imperio supranacional que controla la política, la economía y la cultura de todos nosotros.
Este imperio está dirigido por alguna sociedad secreta, conformada por todos los líderes contemporáneos. Desde George Bush II hasta Bono, pasando por Bill Gates, el Rey de España, el Papa, Steve Jobs, George Soros y Beyoncé. (Bueno, no estoy seguro de que hayan incluído a Beyoncé, pero su belleza lo amerita).
El proyecto imperial habría nacido varios siglos atrás. No queda claro si fue durante el Imperio Romano, en el Medioevo o en el siglo XIX. Para algunos, los verdaderos amos del mundo son los judíos; otros dicen que son los francmasones, (quienes están vengando la muerte de los templarios en 1314), y unos más aseguran que todo es responsabilidad de los temibles Illuminati, una sociedad paramasónica nacida en Baviera durante el siglo XVIII.
El caso es que esta sociedad secreta ha movido en las sombras los hilos de la historia para lograr la dominación mundial. Ellos provocaron la caída del Sacro Imperio Romano Germánico en 1806, la del Imperio Español en 1821, la Guerra Franco-Prusiana, las dos Guerras Mundiales, Vietnam, la caída del muro de Berlín, la destrucción de las Torres Gemelas en 2001 y la actual crisis económica global.
Sus elementos se han infliltrado en todos los grupos de poder (como la Iglesia Católica), y durante el siglo XX crearon sus propias organizaciones para alcanzar sus objetivos. La Organización de las Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la OTAN y el Foro Económico Mundial son obra suya.
Ellos crearon el Euro, y entre sus siniestros planes está el de crear el Amero, una moneda común norteamericana que destruirá a los Dólares (americano y canadiense) y a nuestro pobre Peso.
La meta de este Imperio mundial es la de apropiarse de todo el poder y las riquezas del planeta, y dominar a sus habitantes a través de los medios de comunicación. De ese modo, todos los terricolas pensaremos como ellos quieran, trabajaremos en lo que ellos decidan y consumiremos los productos que los hagan aún más ricos y poderosos.
Y si alguien se opone a sus planes, el NOM cuenta con la CIA, el FBI, el Mossad, todas las industrias financieras y de comunicación, además de los ejércitos de Estados Unidos y Europa Occidental para imponernos su ley.
¿Por qué escribo sobre este tema en un blog de historia? en la torre de marfil de la Academia (la que genera conocimiento, no la de TV Azteca), hace siglos que este debate fue superado; pero el gran público sólo conoce lo que le llega a través de los medios de comunicación, y no tiene las herramientas necesarias para saber si lo que le están diciendo es verdad o mentira.
También hay que decir que el NOM es un mito que se apoya en la historia. Los partidarios de su existencia toman una serie de hechos históricos verdaderos, pero los interpretan a su conveniencia para producir un discurso atractivamente morboso. De ese modo, Jacques de Molay, Napoleón, Cecil Rhodes y la resolución presidencial NSPD-51 pueden caber en la misma canasta.
Al mismo tiempo, el mito del NOM involucra dos aspectos que por siglos interesaron a los historiadores: a) qué es lo que hace que la historia ocurra, o mejor dicho, cuál es "el motor de la historia", y b) cómo se puede dominar este motor.
Hace miles de años, los griegos propusieron que la Historia es un proceso circular: tarde o temprano todo se repite. Las grandezas y las tragedias no son más que etapas en un camino cíclico inalterable. La tradición judeocristiana rompió con esta idea, al proponer que la Historia tenía un inicio (Génesis), un final (Apocalipsis) y un motor (Dios).
La concepción deísta y lineal de la historia se mantuvo hasta el Renacimiento, cuando el Hombre se convirtió en el centro de la creación y en el motor de la historia; la cual, según Gianbattista Vico, progresaba como si fuera una espiral: avanzando hacia adelante, pero al mismo tiempo repitiendo etapas.
Siglos después, Augusto Comte y el Positivismo establecieron que gracias a la ciencia, el hombre se había convertido en el amo del universo y que el devenir histórico se detendría cuando todos los seres humanos gozaran del conocimiento científico y sus ventajas tecnológicas.
Sin embargo, tuvo que llegar Carlos Marx para decir que mientras perduraran los conflictos en las sociedades por la posesión de los medios de producción, esa etapa idílica no llegaría. Empero, Marx ofrecía a sus seguidores el consuelo de una tierra prometida: el comunismo científico, donde todos seríamos dueños de todo, lo que traería la paz y el final de la historia.
Cuando se acabó la Guerra Fría, los marxistas ortodoxos perdieron el fundamento de su fe, mientras los neoliberales encontraban un nuevo mesías: Francis Fukuyama, quien decía que habiamos llegado a la etapa final, en la que todos los gobiernos serían democráticos y la economía sería capitalista, ¡Al fin se acabó la Historia!
¿Pero qué pasó? pues que la Historia, como expresión de la Vida, siempre es más poderosa que cualquier proyecto o interpretación humana. En el idílico mundo neoliberal aparecieron la Guerra de Yugoslavia, Somalia, Al Qaeda, Osama Bin Laden y la crisis económica con la que se despide este horrible 2008.
¿Qué tiene que ver todo esto con el NOM? pues que éste, a pesar de ser una simple invención,o como se le llama ahora: "una leyenda urbana", involucra el deseo de terminar con el devenir histórico a través del poder. Si el NOM fuera real, todos los problemas de la humanidad terminarían a través de la fuerza. Al fin se harían realidad los sueños de Platón y Confucio: una sociedad duramente estratificada en la que todo es armonía. Cada miembro de este imperio mundial dedicaría su vida a cumplir la labor que le fue señalada al comienzo de su existencia: unos producirían bienes y servicios, otros protegerían al sistema y unos pocos lo gobernarían.
En Pseudohistoria 1 dije que es muy sencillo construir discursos aparentemente lógicos, en los que las generalidades explican cualquier circunstancia. Desgraciadamente, como decía un querido maestro mío: "los absolutos no pueden explicar relativos". Cuando examinanos detalladamente los acontecimientos históricos, nos damos cuenta de que uno de sus elementos conformadores es la contradicción. A pesar del inalterable deseo humano por el poder, ninguna sociedad ha sido capaz de controlar todo lo que hace la especie humana.
Estados Unidos es el mejor ejemplo de ello. A veces son una República que defiende un modo de vida basado en el respeto y apoyo a las empresas del Individuo. En otras ocasiones, son un Imperio que quiere imponer sus creencias al resto del planeta, pero nunca han podido desligarse de estos dos aspectos.
¿Es posible que exista un imperio mundial? pues muchas veces se ha intentado. Roma, España, Napoleón, Hitler y Estados Unidos son prueba de ello. ¿Pero puede existir un gran movimiento secreto, tricentenario y todopoderoso que alcance la dominación en todos los órdenes de la vida humana, y además para siempre? Es una empresa demasiado ambiciosa, aún para George Bush. La vida es multidimensional e imposible de abarcar en su totalidad. Al final, como dice una canción de Café Tacvba: "Quiero hacerla un cuadrado, deformarla en un triángulo, pero la vida siempre vuelve a su forma circular".

17 de diciembre de 2008

Alvaro Matute, Premio Nacional de Ciencias y Artes 2008


La Secretaría de Educación Pública dio a conocer hoy los nombres de los ganadores del Premio Nacional de Ciencias y Artes 2008, que es la máxima presea que otorga el gobierno mexicano para reconocer el trabajo de investigadores y artistas de este paía.
En la categoría Historia, Ciencias Sociales y Filosofía, el ganador fue Alvaro Matute Aguirre, quien comparte su premio con Jaime Labastida Ochoa y Margarita Nolasco.
El Dr. Matute es una de las figuras más importantes de la Universidad Nacional Autónoma de México. En la querida Facultad de Filosofía y Letras y en el Instituto de Investigaciones Históricas, el Dr. Matute ha realizado una labor fundamental en los campos de la investigación y la docencia.
Se ha dedicado a estudiar la historia política y diplomática de los siglos XIX y XX. También se ha enfocado en el estudio de la teoría y la filosofía de la historia. Ha impartido por más de 30 años la materia "Historiografía de México" en la FFYL. También dictó los cursos "Introducción a la historia", y "Filosofía de la historia" y dirige el seminario sobre metodología del análisis historiográfico en la maestría en Historia en la UNAM. Es integrante de la Junta de Gobierno de la UNAM y miembro de la Academia Mexicana de la Historia.
En 1998 yo era un egresado de la licenciatura en periodismo de Unitec al que ya no satisfacía la carrera que había escogido. La vida y sus vueltas me llevaron a la Facultad de Filosofía y Letras para comenzar mis estudios de maestría en Historia de México.
Como yo no era historiador, tuve que tomar varias materias de la licenciatura como un requisito para después empezar la maestría. Fue entonces cuando conocí al Dr. Matute. El me introdujo a la historia y me enseñó sobre la historiografía mexicana.
Junto con la Maestra Norma de los Rios y la Dra. Gloria Villegas, el Dr. Matute me abrió la puerta al fascinante mundo historiográfico. Ese periodo que pasé en la UNAM fue uno de los más bellos de mi vida, ya que volví a encontrar mi camino. Disfruté cada lectura que me encargó y las sesiones en las que, junto con maravillosos compañeros, discutíamos sobre la historia y sus usos. Todavía recuerdo cuando, por algún comentario que le hice, me dijo que yo tenía una "profunda veta weberiana". Recuerdo también cuando fue aceptado como miembro de número de la Academia Mexicana de la Historia, y alguna ocasión en la que varios compañeros lo invitamos a desayunar junto con los ahora doctores Pedro Salmerón y Rodrigo Díaz Maldonado, quienes en ese entonces eran sus adjuntos.
Cuando comenzó el movimiento que culminó en la horrible huelga de 1999-2000, fue el Dr. Matute quien mostró su veta weberiana: a diferencia de otros maestros que usaban su espacio académico para "adoctrinarnos" sobre la conveniencia de la huelga y permitían que los miembros de lo que luego fue conocido como CGH entraran a los salones a abortar las clases, el Dr. Matute les dejó muy claro que su primera responsabilidad era con sus alumnos. A más de un "distinguido miembro del CGH" le impidió la entrada a su clase, diciéndole simplemente "estamos trabajando...".
Esa huelga me hizo imposible continuar en la UNAM. Salí de allí triste, pero agradecido por todo lo que recibí. Luego de dar clases en Unitec, la vida me deparó una nueva sorpresa: la maestría en historia moderna y contemporánea en el Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora. Una de mis cartas de recomendación necesarias para entrar al Mora me la dio el Dr. Matute.
A partir de entonces lo he visto esporádicamente, pero siempre he recordado sus enseñanzas, consejos, y especialmente el amor por la historia que nos transmitió a todos sus alumnos. En este día, con este premio tan justo, reciba usted mis felicitaciones, estimado Dr. Matute.

16 de diciembre de 2008

La vivienda purépecha


La arquitectura y el urbanismo son temas ya recurrentes en los libros de historia. Si bien los "grandes hombres" nunca han dejado de ser carne historiográfica (puesto que sus chismes nos siguen encantando), es importante estudiar otros temas que nos son mucho más cercanos, como la comida, el sexo, el vestido, y por supuesto las construcciones en las que vivimos.
Somos un país de muchas regiones y pueblos, en el que han surgido diferentes tradiciones para solucionar los problemas de la vida cotidiana. Uno de esos pueblos es el purépecha, ubicado en el estado de Michoacán.
Y es justo la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo la que edita un nuevo libro: La vivienda purépecha. Historia, habitabilidad, tecnología y confort de la vivienda purépecha.
Este texto, coordinado por Eugenia María Azevedo, analiza cómo el pueblo purépecha construye sus casas, y de qué manera esto combina el deseo de conservar sus tradiciones con la necesidad de mejorar sus condiciones de vida.
El libro está integrado por varios ensayos escritos por investigadores pertenecientes al CIESAS, el INAH y la Universidad Michoacana; como Carlos Paredes, Aída Castilleja, Luis Torres Garibay y otros.
Vale la pena leerlo, para alejarnos un poco de esta época navideña llena de arbolitos y automóviles disfrazados de renos, y para conocer algo más sobre este país y sus grandes contrastes.
Mayores informes con el Dr. Carlos Paredes, casapama@gmail.com

20/10, rescatando la memoria de México


Ya salió el número 2 de 20/10, Memoria de las Revoluciones en México, revista dirigida por Carlos Silva y Joel Alvarez de la Borda. En este ejemplar, la revista reafirma su compromiso por contribuir al conocimiento de los procesos fundacionales de México, a la reflexión y el debate sobre estas trascendentales cuestiones, y a la difusión de nuevas perspectivas abiertas a todos los aspectos históricos.
Lo primero que salta a la vista de 20/10 es su belleza; es una revista-libro en gran formato, de bello papel y con preciosas ilustraciones. También necesito señalar que su presentación siempre me ha recordado a otra maravillosa revista, Artes de México. Será quizá porque todo lo que se hace con calidad termina convergiendo.
En su nuevo número, 20/10 nos presenta un artículo de Enrique Florescano sobre las nuevas interpretaciones del movimiento independentista, un ensayo de Ricardo Pérez Montfort sobre el novelista mexicano Francisco L.Urquizo y el ejército mexicano, una revisión de la historia de los Tratados de Bucareli, por Linda B. Hall, una entrevista con el reconocido historiador Jean Meyer, varias narraciones (¡incluída una mía!) crónicas, reseñas y análisis de documentos.
Vale la pena leer 20/10, ya que es un gran esfuerzo por llevar la alta historiografía al público no especializado. Si quieres quedar bien con tus amigos y parientes en estas navidades, regala 20/10. Te aseguro que, ya sea por su contenido o simplemente por su belleza como objeto, es un regalo que siempre será bien recibido.

15 de diciembre de 2008

Daniel Cosío Villegas y la crisis de nuestro México



Vivimos una etapa oscura. No hay que dar muchos argumentos para confirmarlo. Entre la delicuencia desatada, la pobreza incrementada por la reciente crisis económica y un gobierno que todavía no sale del bache electoral de 2006, México navega a la deriva sin conciencia de su pasado ni con la luz de un auténtico proyecto nacional.
Quisiera no sonar tan pesimista, y menos en estas épocas navideñas. Pero lo cierto es que no la hemos pasado bien. Tenemos demasiados problemas y muy pocas vías de solución.Una vez más, si no tenemos claro el futuro, tenemos que recurrir a la historia para reencontrar el camino. Por eso vale la pena regresar a Daniel Cosío Villegas, quien con su ensayo La Crisis de México diseccionó a la Revolución Mexicana y descubrió en 1947 cuáles serían los problemas que en 2008 nos toca sufrir.
Hay que decir primero que La Crisis de México es un ensayo que se publicó en la revista Cuadernos Americanos, de donde fue sacado sin autorización de su autor para que se publicara en el diario Excélsior. En su biografía sobre Cosío Villegas, Enrique Krauze cuenta con detalle esta historia y sus repercusiones.
Actualmente, puedes leer este muy recomendable ensayo en el libro Extremos de América, publicado por el Fondo de Cultura Económica.
Cosío Villegas empieza el ensayo con varias ideas contundentes: México vive una gran crisis porque las metas de la Revolución Mexicana se han agotado. El proceso iniciado en 1910 ha perdido su sentido y la clase política mexicana se dedica a conseguir metas a corto plazo sin preocuparse por establecer un verdadero proyecto nacional.
El origen está en el Porfiriato. Luego del gran desorden en el que vivió México durante tres cuartas partes del siglo XIX, Porfirio Díaz logró darle dos cosas fundamentales a esta nación: orden y progreso. Sin embargo, a cambio de ello instauró una dictadura que impedía la participación política, y acendró la inequitativa distribución de la riqueza.
La Revolución Mexicana se fundó sobre la promesa de que estos dos problemas se resolverían. Para lograrlo derrocó al Porfiriato, se enfocó en reformar al campo y proteger a los obreros (los polos industriales mexicanos de esa época) y acendró al nacionalismo, para darle a esta sociedad un sentido de pertenencia y una dirección.
Sin embargo, para decirlo en palabras de Cosío Villegas: "Todos los hombres de la Revolución Mexicana, sin exceptuar a ninguno, han sido inferiores a las exigencias de ésta". En una mezcla de ineptitud y corrupción, los caudillos fueron capaces de destruir el sistema anterior, pero no construyeron un nuevo aparato político-social que acabara con la pobreza y modernizara a México en todos los sentidos.
El campo pasó por una reforma agraria, pero ésta no logró que México dejara de ser pobre; los obreros gozaron de una legislación que los protegía de sus patrones, pero no de los sindicatos, quienes medraron con sus agremiados como si fueran una mercancía.
La educación también se transformó, pero no se apoyó la capacitación técnica para crear pequeñas industrias, y la educación superior nunca alcanzó el nivel que tuvo durante el Porfiriato (además de que también cayó en la trampa de los sindicatos).
El poder legislativo siempre actuó como un apéndice del Ejecutivo, al grado tal que ser senador o diputado era (y es) uno de los elementos más despreciables de la sociedad mexicana.
La prensa prefirió pactar con el Estado para convertirse en una gran empresa, y salvo excepciones, nunca quizo ser el ágora que la sociedad mexicana necesitaba para debatir sobre su presente.
La Revolución logró crear mucha riqueza, pero ésta se volvió a concentrar en pocas manos, y los pobres crecieron en número, y la deshonestidad e ineptitud gubernamentales permitieron que la inseguridad pública creciera hasta los niveles que ahora padecemos.
¿Qué hacer para salir de esta situación? Cosío Villegas dice que el país necesitaba una gran sacudida que descontrolara a todas las estructuras de poder de México, y para ello, una posible solución era la de darle el poder a la derecha.
Si los "conservadores" (en palabras de Cosío) regresaban al poder e imponían su voluntad, los "liberales" se verían obligados a regresar al escenario político para impedirlo, y sólo lo lograrían si renovaban sus lazos con el pueblo, a través de prometerle reformas sociales (las cuales tendrían que cumplir al llegar al poder).
Sin embargo, Cosío Villegas no confía en esta posibilidad, por lo que termina su ensayo estableciendo que, para sobrevivir, la Revolución debe reafirmar sus principios y depurar a sus hombres. De otra manera, el país seguiría decayendo, hasta que el desorden hiciera crecer la posibilidad de que el Ejército tomara el poder, ofreciendo lo mismo que el Porfiriato le dio a México: orden y progreso.
Este texto tiene poco más de sesenta años de antigüedad; muchas de las circunstancias que Cosío Villegas veía en su momento cambiaron con el paso del tiempo. De hecho, la Revolución Mexicana es sólo una fecha en el calendario. Sin embargo, los problemas que veía Cosío Villegas siguen ahí: El poder ya no está en manos ni de una persona ni de un partido, pero si es patrimonio exclusivo de una oligarquía que no permite que la sociedad lo dispute democráticamente.
El campo está destruido. A excepción de los latifundios, el resto está abandonado por los que se fueron a Estados Unidos o se usa para sembrar drogas. Los obreros viven uno de sus peores momentos, porque no encuentran trabajo o laboran con sueldos bajísimos, lo que los orilla al comercio informal, la delicuencia o la emigración.
La educación tiene grandes problemas, en su mayoría es caduca, de baja calidad, y está atenida a las decisiones del Sindicato de Maestros con su tenebrosa líder Elba Esther Gordillo.
El poder legislativo se convirtió en el centro del sistema político mexicano, pero eso no lo hizo mejorar. Sigue siendo burocrático, antidemocrático y oligárquico. La prensa pasó por un proceso de apertura durante los años 90, pero ahora, que es tan sencillo criticar y hasta burlarse del Poder Ejecutivo, no se atreve a cuestionar con el mismo rigor al poder económico.
México es un país riquísimo, y tenemos muchos millonarios. Pero a cambio, la mitad del país vive en la más espantosa pobreza y con su futuro cancelado. Desde hace ocho años nos gobierna la derecha, pero no es diferente al PRI de fines del siglo XX, ni ha "levantado" a los liberales para que luchen políticamente contra ella. El PAN vive satisfaciendo sus pequeños intereses, corrompiéndose como el PRI, sin un proyecto a futuro para esta nación y con desprecio por ese pasado en el que ellos jugaron el papel de los perdedores.
Cosío Villegas señala que uno de los méritos del Maderismo fue reconocer que el orden y el progreso material no eran suficientes para una nación. Sin libertad ni democracia, y con millones de personas que no encontramos las oportunidades que nos merecemos, el país sigue navegando a la deriva en un mar cada vez más sombrío.
La Revolución Mexicana terminó siendo una fecha, una calle y un bostezo. Pero fue justamente lo que ahora nos hace falta: un proyecto de nación en el que la libertad, la democracia, la movilidad y el bienestar social y la posibilidad de un buen futuro fueran reales.
No sé si necesitamos una nueva Revolución, pero nos hace mucha falta volver a creer que nos merecemos un buen mañana, y aplicar toda nuestra inteligencia y nuestra voluntad para lograrlo. Sólo de ese modo seremos ciudadanos, y la eterna crisis de México desaparecerá. ¿O tú qué opinas?







12 de diciembre de 2008

Adios, doña Amalia



Hoy falleció Amalia Solorzano, viuda del General Lázaro Cárdenas. Doña Amalia nació en 1912 en Tacámbaro, Michoacán y se casó con el General en 1932. Compartió la pasión nacionalista de su marido y lo apoyó cuando Cárdenas decidió abrir las puertas de México al exilio español. El gobierno de España le concedió el 21 de noviembre de 2007 la Gran Cruz de la Orden de Carlos III por haber acogido en Morelia a los niños que llegaron huyendo de la Guerra Civil Española.
Doña Amalia fue una primera dama discreta, interesada en las causas sociales y no en las frivolidades. La madre del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas fue integrante de una generación que construyó el Estado posrevolucionario y creía profundamente en el nacionalismo. Por cierto, ella bautizó como "Los Pinos" a la residencia oficial de los presidentes de México, en lo que anteriormente era un rancho llamado "La Hormiga". Desde este espacio externamos nuestro más sentido pésame al ingeniero y su familia.

Historias de agua y tierra

Hay muy pocos libros que analicen el papel que juegan el agua y la tierra en los procesos sociales en México. Los elementos ambientales han sido vistos como un simple escenario en el que ocurren los hechos humanos, sin tomar en cuenta que es gracias a la existencia de agua potable y de tierra fertil que esos hechos pueden darse.
Es hasta ahora que la contaminación nos ahoga que nos damos cuenta de su importancia, y un modo de tomar conciencia de ella es investigando la relación que, por lo menos en México, hemos sostenido con nuestro medio ambiente.
Por eso es impotante el esfuerzo hecho por Antonio Escobar, Martín Sánchez y Ana María Gutiérrez Rivas, quienes coordinaron esta nueva obra, Agua y tierra en México, siglos XIX y XX, coeditada por El Colegio de Michoacán y El Colegio de San Luis.
Esta obra fue realizada en dos volúmenes, en los que se congregaron especialistas de diversas instituciones, como los mencionados Colegios de Michoacán y San Luis, El Colegio de México y el Instituto Mora.
Los temas incluidos en esta obra son diversos: hay historias de rios mexicanos, como el Lerma; historias de los sistemas de riego y otras tecnologías usadas en la agricultura en diversas regiones del país; análisis sobre las legislaciones agrarias en México; las comunidades agrarias y sus problemas con las regulaciones estatales; la Reforma Agraria y sus efectos en diversas zonas del país, como Veracruz, Coahuila, San Luis Potosí e Hidalgo, entre otros.
Algo remarcable en este trabajo es la integración de un equipo conformado por investigadores provenientes de diferentes generaciones. Entre historiadores ya consagrados como Briggite Bohem (+) y Luis Aboites, hay nuevas promesas como Juan Carlos Sánchez e Ivonne Argáez, lo que permite que la experiencia se nutra de nuevas ideas.
Es una obra altamente recomendable, no sólo para historiadores. Todo aquel que por intereses profesionales o mera curiosidad quiera saber algo más sobre la importancia de los recursos naturales en la historia de México, encontrará en este libro un material invaluable.

Informes:
publicaciones@colsan.edu.mx
publica@colmich.edu.mx

11 de diciembre de 2008

Tonantzin-Guadalupe; la falda de serpientes y el manto de estrellas.


El 12 de diciembre es un día fundamental para la cultura mexicana. En esa fecha son cientos de miles los que llegan a la Basílica en el cerro del Tepeyac para adorar a la Virgen de Guadalupe, tal y como les enseñaron a hacerlo sus padres y abuelos. También es un buen día para regresar a un libro clásico, escrito por uno de los historiadores mexicanos más importantes del siglo XX: Edmundo O´Gorman.
El
Guadalupanismo ha sido un tema constante en la historiografía mexicana. Los debates sobre la aparición o no de la Virgen en el Tepeyac son ya centenarios. En su excelente trabajo, Destierro de Sombras, O´Gorman reexaminó el relato Guadalupano, con la intención de descubrir cómo surgió el culto a la Virgen y las razones de ello.
Hay que decir que O´Gorman era un antiaparicionista convencido: para él, la historia demostraba que el Guadalupanismo era invención humana y no divina. De hecho, en la introducción a este libro cuenta que le costó trabajo escribirlo ya que el recuerdo de su abuela -una guadalupana convencida-le impedía hacerlo.
Sin embargo, O´Gorman cayó en la conclusión de que la razón y la fe son mundos apartados, y que ninguno de ellos puede atentar contra el otro.
Por mi parte creo que el verdadero milagro Guadalupano está en el pasado cinco veces centenario que tiene, en ese poder que hace que las personas sigan yendo al Tepeyac para pedirle que las consuele.
También creo que la historia Guadalupana es mucho más atractiva que su leyenda, y que es fundamental entender cómo este relato se imbrica con la historia de México y contribuye a formar su cariz cultural.
Sin embargo, también sé que no todo mundo tiene que opinar como yo, y que hay personas para las que cualquier duda sobre la historia de Juan Diego y la Virgen es un insulto. Si ese es tu caso, de antemano te ofrezco una disculpa y te pido que no sigas leyendo. Pero, si a pesar de todo te interesa saber qué dijo O´Gorman en su libro, adelante.
O´Gorman analizó las distintas fuentes guadalupanas para establecer un relato de lo que pudo haber ocurrido en realidad, más allá de la leyenda narrada en el texto guadalupano más famoso: el Nican Mopohua. Al parecer, según O´Gorman, los frailes franciscanos pusieron una ermita en el cerro del Tepeyac en algún momento del año 1530 o poco después, con la intención de transformar un muy antiguo rito que allí se celebraba. Los mexicas y otros pueblos nahuas creían que en la cima del cerro se aparecía Tonantzin, "Nuestra Madre", una mujer vestida de blanco que era la madre de los dioses y que protegía a los pueblos de la región.
El culto a Tonantzin era muy fuerte, por lo que los franciscanos decidieron atacarlo poniendo en el mismo lugar una imagen de la Virgen María, la cual estuvo allí hasta 1556 aproximadamente.

En 1554 llegó a México su segundo arzobispo: fray Alonso de Montúfar. El nuevo arzobispo se dio cuenta de que el culto a la Virgen había crecido en el Tepeyac y decidió apoyarlo poniendo una nueva imagen, la que pintó un artista indígena llamado Marcos Cipactli. Sin embargo, Cipactli hizo una pintura que no era igual a esa primera imagen de la Virgen. A la segunda la pintó con el cuerpo de tres cuartos, piel morena, un vestido blanco con detalles indígenas y un manto de estrellas. Esa sería la imagen que todavía está en el Tepeyac, y que fue apoyada por Montufar.
No todos los españoles estuvieron de acuerdo con que se impulsara entre los indígenas la adoración a esa nueva imagen. El provincial de los franciscanos, fray Francisco de Bustamante, se quejó en un sermón pronunciado ante el virrey de la Nueva España el 8 de septiembre de 1556, el que se obligara a los indígenas a "adorar esa imagen pintada ayer por el indio Marcos".

De hecho, esa sería una de las razones por las que la imagen tiene un nombre árabe. "Guadalupe" significa "Rio de Lobos", y existe una Virgen de Guadalupe española (en Extremadura), que no se parece en nada a la mexicana. Al parecer, el nombre fue puesto para vincular a esa nueva imagen con la población española de Nueva España, que veía con recelo un culto que estaba muy enfocado hacia los indígenas.
Y es que no sólo era la imagen; también había surgido un relato de su origen. Antonio Valeriano, alumno y después profesor del
Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco (donde se educaban los hijos de los caciques indígenas en las distintas ramas del conocimiento occidental) escribió, justamente en 1556, el Nican Mopohua, donde se cuenta la historia de las apariciones de la Virgen a Juan Diego.
El Nican Mopohua, señala O´Gorman, está escrito como un
auto sacramental, un género teatral que tuvo gran éxito durante el siglo XVI, y que tenía por objeto presentar escenas religiosas para evangelizar a los espectadores. La historia que cuenta el Nican Mopohua es muy parecida a otros relatos "marianos": la Virgen decide aparecerse en un sitio agreste, ante un ser "puro e inocente", para pedirle que le construyan una iglesia donde pueda ir su grey a adorarla. El "contactado" pasa por diversos obstáculos pero al final logra su cometido.
El texto de Valeriano tiene impresiciones históricas garrafales, pero al parecer esa era la intención de su autor, quien no quería hacer una crónica, sino una obra sacramental que le diera sentido a la adoración de la nueva imagen.
Lo que si era importante para Valeriano era recalcarle a los indígenas que ellos eran los receptores del mensaje guadalupano.
En su obra, el personaje más importante no es la Virgen ni el arzobispo Zumárraga (el que recibe el mensaje y las rosas junto con la tilma), sino Juan Diego, el "índígena puro". Valeriano incide en su mensaje al señalar que la Virgen se considera a sí misma la madre de los naturales de estas tierras. De este modo, el culto a Tonantzin que había sido arrancado de su lugar de adoración por una imagen Mariana, regresó revestido de un manto católico. Con el paso del tiempo, el Nican Mopohua se esparció entre los indígenas a través del relato oral, y así el culto del Tepeyac que ya era importante se fortaleció.

La Guadalupana se convirtió en un símbolo para los americanos, quienes poco a poco conformaron los cimientos culturales de una nueva nación. Al llegar el siglo XVII, los criollos revitalizaron el culto Guadalupano, al considerarse a sí mismos como los miembros de una nación bendecida, ya que la Virgen se les había aparecido para evangelizarlos. Esto haria que la Virgen tomara una gran importancia durante la Guerra de Independencia, lo que perduró hasta el día de hoy. El libro de Edmundo O´Gorman fue escrito hace poco más de 20 años, pero sigue siendo un texto obligado para todo aquel que quiera saber más sobre la Virgen de Guadalupe. Insisto, como O´Gorman, que la fe y la razón están en ámbitos separados y ninguno tiene por qué influir en el otro. Pero también creo que el conocimiento de nuestra historia nos enriquece.
Sí comprendemos nuestro pasado podremos crearnos un mejor presente. La Virgen de Guadalupe es uno de los tesoros de la cultura y la historia mexicana, independientemente de cualquier credo religioso. Saber más sobre ella siempre puede hacernos mejores. ¿O tú, qué opinas?

La Fonoteca Nacional, un lugar para nuestros sonidos

Ayer, el presidente Felipe Calderón inauguró la Fonoteca Nacional. Con un acervo inicial de 246 mil documentos, la Fonoteca tiene por misión preservar y difundir la memoria auditiva de México. Ubicada en Francisco Sosa 383 en Coyoacán, La Fonoteca cuenta con grabaciones de programas de radio, música mexicana de todos los tiempos, una sección de archivo de la palabra, donde guarda las voces de diversos personajes de nuestra historia, un apartado donde guardan los sonidos ambientales de distintos lugares de la república, un área dedicada al arte sonoro y una biblioteca y hemeroteca.
La Fonoteca cuenta con un programa nacional de rescate y salvaguarda de archivos sonoros, varios diplomados sobre historia de la música en México, y un interesante portal en internet donde se pueden escuchar muestras del gran catálogo auditivo que están formando.
Esta es realmente una buena noticia. El rescate y difusión del pasado es necesario para cualquier país, y en nuestro caso, tener un lugar donde podamos escuchar los sonidos que llenaron nuestro ayer es una excelente forma de enriquecer nuestro presente.

10 de diciembre de 2008

Judokas, luchadores, boxeadores y Don Porfirio



¡Osu no seishin!

La multitud rugía. Entre el humo de los cigarrillos podía distinguir a los dos hombres vestidos en extraños trajes blancos, que lanzaban gritos para luego trenzarse en una extraña lucha. Uno de ellos tomó a su contrincante del brazo y giró mientras se inclinaba hacia adelante. El adversario dio una espantosa vuelta en el aire antes de caer violentamente sobre el escenario...
Los treinta años de gobierno de Porfirio Díaz transformaron a México. Luego de su independencia, el país pasó por medio siglo de crisis económicas, levantamientos, inestabilidad e invasiones extranjeras. En 1876, México comenzó una nueva etapa en la que la dictadura se combinó con el desarrollo económico. Tres décadas después de que Don Porfirio llegó al poder, la nación presumía de su estabilidad política y su riqueza. Al fin ya era un país civilizado que podía ocupar su lugar en lo que en ese entonces se denominaba "el concierto de las naciones".
La pacificación de México y su auge financiero permitieron que sus habitantes comenzaran a tener otros intereses, más allá de los pronunciamientos militares que en el pasado habían ocupado la vida del país. La llegada de novedades provenientes del exterior interesaron a los mexicanos de todas las clases sociales, quienes se abrían ante los cambios que les traía la modernidad. Una de estas novedades fueron los "sport".
Si bien tiene un antecedente milenario, la actividad física vista como una opción recreativa y formativa nació con la modernidad. Los "sport" congeniaban con el espíritu del Positivismo, el cual buscaba el desarrollo integral del ser humano.
En México el positivismo llegó junto con el Porfiriato y modeló la actitud ante la vida que tuvo el país. En una nación pacificada, en bonanza económica y dispuesta a "civilizarse", los "sport" tuvieron un gran auge. Fueron los años en que llegaron las carreras de bicicletas y automóviles, el futbol, el beisbol y la natación. Junto con ellos hicieron su aparación los deportes de lucha, que causaron una gran controversia al final de la dictadura porfirista.
La lucha deportiva llegó a México a finales del siglo XIX, y primero era practicada por extranjeros, quienes viajaban junto a ferias y circos para ofrecer su espectáculo.
En el caso mexicano, la lucha contó con un gran aliado: el teatro. Los empresarios teatrales adoptaron una idea proveniente de España: presentar varios espectáculos por función, lo que hacía que éstas duraran por lo menos cinco horas. las funciones eran variadas, podían contar con números músicales, actos de magia, sketches cómicos, y la presentación de las famosas "Tiples", como Maria Conesa.
En teatros como el Colón y El Principal, los luchadores extranjeros se volvieron parte del espectáculo. El público mexicano estaba fascinado al ver a esos forzudos provenientes de Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, Alemania y hasta de Australia. Los empresarios organizaban "campeonatos mundiales" que podían durar semanas, y como las entradas eran baratas, los teatros se abarrotaban para ver los lances de lucha grecorromana y de Catch as catch can.
A mediados de 1909, ocurrió una revolución en el mundo de la lucha en México, con la llegada de Conde Koma. Mitsuyo Maeda, su verdadero nombre, era un japonés que había aprendido Judo en el Kodokan. Como otros compañeros suyos, Maeda aprovechó sus conocimientos para viajar por todo el mundo exhibiendo su arte. Se presentó en teatros de Europa y Estados Unidos antes de llegar a México. Su nombre artístico, "Conde Koma", lo inventó en España durante una de sus giras. Conde Koma, apoyado por otro judoka que conoció en México llamado Nobu Taka, se convirtió en el luchador más famoso de su tiempo.
Sin embargo, la lucha deportiva también tuvo problemas. Las peleas profesionales de box (una de estas disciplinas) fueron prohibidas por el gobierno de la Ciudad de México, ya que para éste era un deporte violento que se prestaba para que hubiera apuestas clandestinas y otros problemas. Al mismo tiempo, no toda la sociedad mexicana veía con buenos ojos esas peleas en las que se mezclaban distintas disciplinas y tenían un cariz más parecido a un circo romano.
Había una parte de la sociedad que consideraba que el mero espectáculo de la lucha depreciaba el carácter formativo de estos deportes. Para estas personas, que en su mayoría eran miembros de la clase alta porfirista, el mérito de los deportes de lucha estaba en practicarlos para desarrollarse física y mentalmente.
En clubes como el Atlético y el Reforma, patrocinaron la enseñanza de distintas disciplinas, como el box, la lucha grecorromana, el judo y el kendo. Aprovechando sus nexos con la embajada japonesa y el ministerio de guerra mexicano, consiguieron instructores japoneses y empezaron a formar la primera generación de artistas marciales mexicanos.
El Club Atlético se preocupó especialmente por hacer exhibiciones para que el público distinguiera entre el espectáculo de la lucha que se presentaba en los teatros, y el noble y caballeresco arte de la defensa personal. El Atlético exhibió las destrezas marciales de sus miembros ante el ministro de guerra, y participó en los festejos por el Centenario de la Independencia de México.
Sin embargo, esta generación de luchadores no sobrevivió más allá de 1911. Por una parte, el espectáculo decayó. Los pugilistas participaban cada vez más en peleas arregladas, las que eran ampliamente anunciadas por los periódicos de la época, pero representaban una total frustración para el público que asistía a verlas. Por otro lado, cuando Porfirio Díaz abandonó el país luego del triunfo de la revuelta maderista, la atención de los mexicanos regresó a los problemas políticos, y el espectáculo de la lucha desapareció.
Conde Koma emigró a Brasil por esos años, donde pasó el resto de su vida enseñando su arte. Los aficionados a las artes marciales mixtas saben que el jujitsu brasileño es una de las disciplinas de contacto más poderosas que existen. Hubiera sido muy interesante que Conde Koma se quedara en México para compartir su experiencia con los mexicanos, pero el tiempo de las artes marciales en nuestro país llegó hasta la década de los 50, con una disciplina hasta ese entonces absolutamente desconocida: el Karate.
(El personaje de la foto es Mitsuyo Maeda, "Conde Koma", cuando deleitaba al público mexicano con su arte).

9 de diciembre de 2008

Radio Diaries, la historia oral en mp3

Encontré la liga a esta página desde el sitio del Instituto Mora, y debo decir que me impresionó gratamente. La historia oral es uno de los géneros más viejos y más nuevos en el campo de la investigación historiográfica. Por una parte, es hasta hace relativamente poco tiempo que se ha aceptado que el recuerdo no escrito puede tener valor como fuente histórica. Sin embargo, debemos recordar que el viejo Herodoto hizo su gran libro a través de las charlas que tuvo con aquellas personas a las que se encontró en sus viajes por el mundo de su época.
Para mí, la historia oral es uno de los campos más fascinantes de la investigación historiográfica. Charlar con los testigos o protagonistas de un hecho histórico es una experiencia que ningún libro te puede dar.
Lo que me encontré en la página del Mora fue una liga hacia un sitio llamado Radio Diaries, especializado en realizar audiodocumentales. Radio Diaries es una organización sin fines de lucro radicada en Estados Unidos que se encarga de recuperar la historia oral de su país y de otros, para luego difundirlo a través de diversos medios.
Cuentan con un departamento que vende en CD los documentales que han realizado, y también los dan a conocer a través de la National Public Radio.
El equipo de Radio Diaries, comandado por Joe Richman, Anayansi Díaz Cortes y Samara Freemark ha realizado diversas investigaciones, como una audiohistoria de Nelson Mandela, el relato de una adolescente sudafricana que es seropositiva, la vida en un reformatorio norteamericano, y otras más.
Su más reciente trabajo es Mexico 68, a movement, a massacre, and the 40 year search for the truth, una investigación encomiable sobre el movimiento estudiantil y la masacre de Tlatelolco.
Para realizarlo, contaron con la colaboración de participantes en el movimiento, y académicos que lo han investigado, como Marcelino Perelló, Sergio Aguayo, Alejandro Alvarez Bejar, Jorge Castañeda, Kate Doyle y otros.
Este audiodocumental combina de una forma interesante los testimonios y comentarios de los participantes, junto con extractos de diversos noticieros norteamericanos, de declaraciones de Gustavo Díaz Ordaz y con una pequeña muestra de la música que se escuchaba en esos años.
El audio realizado por Radio Diaries se complementa con una serie de fotos de aquellos años, el video de la matanza de Tlatelolco, tomado desde el frente del Edificio Chihuahua y varios documentos de la Dirección Federal de Seguridad y del Buró Federal de Investigaciones relativos al 68.
Si bien es una historia muy pensada para el público norteamericano, donde todo lo que ocurrió se concentra en la matanza de Tlatelolco y presenta a los "buenos estudiantes" contra el "presidente autoritario", Radio Diaries es un gran esfuerzo por llevar la historia más allá del medio académico, y por usar los elementos que nos brinda la tecnología para lograrlo. Vale la pena visitarla más seguido, para conocer sus próximos documentales.

8 de diciembre de 2008

La novela histórica, ¿verdades a medias o medias verdades?

Hace tiempo escuché a Enrique Krauze decir que la novela histórica era "el lado sexy de la historiografía". Hay que reconocerlo; las monografías historiográficas están dirigidas a un público especializado y su lectura puede ser bastante aburrida. El escritor historiográfico desea compartir con sus pares académicos los frutos de su más reciente investigación y simplemente no toma en cuenta su estilo literario. Sé que estoy generalizando, y ahora mismo recuerdo varios textos especializados que además estaban bien escritos y fue un deleite leerlos; pero no me negarán que las monografías áridas abundan en el reino de Clío.
No siempre fue así; en el pasado, cuando la historia era vista como una hermana de la literatura, una condición imprescindible para que valiera la pena era que estuviera bien escrita. Alfonso Reyes decía que todo texto historiográfico digno de alguna valía debía contener tres cosas: el dato comprobado, la interpretación comprensiva y la buena forma artística. Recuerdo en este momento la introducción de Lucas Alamán a su Historia de Mejico, las Llamadas de Daniel Cosío Villegas a su Historia Moderna de México, Pueblo en Vilo, de San Luis González y González, y la tensión espiritual que subyace en Destierro de Sombras, de Edmundo O´Gorman. Textos historiográficos de distintas épocas, pero que poseen un enorme valor literario.
Del otro lado tenemos al público no especializado. Al que llega a Sanborns o a otra librería y se encuentra un texto que simplemente le interesa y se lo lleva. Aquí aparece la novela histórica; un género ya antiguo que consiste en una narración que conjunta elementos ciertos e inventados sobre un determinado tema.
Marc Bloch decía que allí donde era imposible asegurar, se imponía sugerir. Creo que esta es una de las razones que explica la existencia de la novela histórica: todos los historiadores en algún momento de nuestras investigaciones nos hemos encontrado con "huecos" en el ordenamiento cronológico y la interpretación de nuestras fuentes. Simplemente no podemos saber qué ocurrió en nuestra historia, y/o por qué. En ese instante tenemos que imaginar para proponer una solución a ese enigma, y debemos utilizar todas nuestras fuentes y todo lo que sepamos sobre el tema para que esa solución que proponemos tenga visos de certidumbre y "pueda haber ocurrido".
Lo que hace el novelista es agrandar ese "espacio de sugerencia", añadiendo muchos elementos que simplemente es imposible conocer. ¿Cómo podemos saber lo que estaba pensando Antonio López de Santa Anna la noche del 15 de septiembre de 1847, cuando el ejército de Estados Unidos ocupaba la Ciudad de México? Tenemos muchas fuentes para inferirlo, pero es imposible saberlo a ciencia cierta.
Pero el novelista si puede permitirse inventar lo que pensaba (y sentía) "Quinceuñas" en ese momento, siempre y cuando no se salga de un margen de "veracidad" que es lo que le añade el elemento "histórico" a la novela. Si el novelista nos dice que en esa noche Santa Anna estaba muy preocupado porque los gringos no fueran a comerse a sus gallos de pelea, sabemos que es algo posible; pero si nos cuenta que "Quinceuñas" prefirió sentarse en flor de loto y hacer meditación zen para tranquilizarse, el lector sabe de inmediato que eso nunca pudo ocurrir.
¿Hasta dónde una novela histórica es novela y/o historia? ¿Cuál es el objetivo del autor al escribirla? eso depende de cada novelista. Hay quienes descubren que en la "realidad" ocurrió una historia muy interesante y quieren recontarla, añadiendo elementos que la hagan todavía más atractiva. También existen los que piensan que una novela es el mejor camino para transmitirle "certezas históricas" a un público no especializado. "El arte por el arte" y "el arte con objetivo" se entrecruzan en el reino de la novela histórica.
Quiero mencionar cuatro novelas que han llamado mi atención por esa forma de unir la realidad con la ficción. No todas me han gustado, (de hecho algunas han sido un martirio) pero creo que mencionarlas sirve para señalar esas diferencias que hacen atractivas a las novelas históricas.
Comencemos con un clásico: Noticias del Imperio, de Fernando del Paso. la locura de Carlota de Bélgica y el Segundo Imperio Mexicano, en un monólogo que integra muchas voces y lugares, donde tienen un lugar Charles Lindbergh, Mariano Escobedo, Eugenia de Montijo, Pancho Villa, Charles Chaplin, Mussolini y muchos más. Es un hermoso huracán donde se unen la tragedia, el drama y la comedia en lo que José Emilio Pacheco llamó alguna vez "el Vietnam del siglo XIX". Tienes que leerla o releerla.
El Seductor de la Patria, de Enrique Serna. El relato de los últimos días de Santa Anna. Pobre, anciano y repudiado, "el guerrero inmortal de Zempoala" tiene que enfrentarse con sus fantasmas, cuando fue el gran caudillo del México de opereta de principios del siglo XIX. Mi favorita.
México Acribillado, de Francisco Martín Moreno. A partir del descubrimiento de una nota publicada por Excélsior en 1947, que dice que el cadáver de Alvaro Obregón tenía 19 balas en su cuerpo, Martín Moreno escribe un capítulo más de una serie de novelas en las que desarrolla el mismo argumento: hay un complot contra México que viene desde la promulgación de la Independencia, en la cual los grupos en el poder se han confabulado para conservarlo, aunque a veces también se enfrenten. Estos grupos son el ejército, los extranjeros, los políticos, los empresarios, y fundamentalmente la Iglesia Católica. Para Martín Moreno, ésta siempre ha intentado ser la dueña de México, y ha colaborado con todos los agresores de la nación. En el caso de este libro, la Iglesia organizó el atentado en la Bombilla con la colaboración de Luis N. Morones y Plutarco Elías Calles, quienes prefirieron pactar con los curas para conservarse en el poder. En este complot estaríamos involucrados todos los historiadores (sí, tú también), porque no hemos dicho LA VERDAD sobre el pasado de México.
Francisco Martín Moreno es un autor muy leído. Yo creo que los historiadores deberíamos prestar más atención a sus textos, ya que, como dije en otro post: la historia sigue siendo un arma política, aunque a veces a Los Hijos de Clío se nos olvide...Aclaro también que no me gustan sus libros.
Juárez, el rostro de piedra, de Eduardo Antonio Parra. Una interesante biografía novelada del único presidente bombero de la historia de México (viejo chiste del Loco Valdés). A través de una narración cronológicamente discontinua, Parra nos muestra a un Juárez sin pedestal, adicto al poder, pero muy humano. Este Benito gusta de los puros, del baile, de las mujeres, de sus hijos y de la comida. No se tienta el corazón para perpetuarse en la presidencia usando su mejor arma, la ley; pero también es un hombre que sufre intensamente a causa del destino que eligió. Tan sólo la imagen de Juárez, recorriendo en las madrugadas los pasillos de Palacio Nacional, buscando los espectros de otros presidentes y dialogando con sus demonios internos, es suficiente para no detenerse en su lectura.

7 de diciembre de 2008

Pacheco, Gamboa y Twitter

José Emilio Pacheco dará a partir de mañana y hasta el miércoles 10 una serie de conferencias en la Capilla Alfonsina, (Benjamín Hill 122, Colonia Condesa, 17:00 horas). El tema de las charlas será Federico Gamboa y su libro Reconquista, en el que hace una descripción del México porfirista que le tocó vivir. Gamboa, autor de otra más famosa novela, Santa, fue diplomático durante el gobierno de Don Porfirio, pero se le recuerda más por su obra literaria, la que se nutrió de las numerosas experiencias que vivió frecuentando los bajos fondos de la Ciudad de México.
José Emilio Pacheco es uno de los más grandes escritores mexicanos de nuestro tiempo y es miembro de El Colegio Nacional, quien organiza este ciclo de conferencias, el cual, si no pueden asistir a la Capilla Alfonsina, podrán seguir a través de la página web del Colegio...
...¡Ahora estamos también en Twitter!, busca CLIONAUTICA y entérate de nuestras novedades.

5 de diciembre de 2008

Los senadores y su proyecto 2010

Hoy fueron la botana de los periodistas. El periódico Reforma descubrió que en la página del Senado de la República habían puesto un informe sobre los festejos a realizar en 2010, con el nombre de "Comisión Especial Encargada de los Festejos del Centenario de la Independencia y el Bicentenario de la Revolución del Senado de la República"(Sic y Resic, como diría Monsiváis).
Es una lástima que los responsables de este error se dieran cuenta y retiraran la información de la página. Sería chistoso comprobar una vez más la ineptitud de nuestros senadores.
El presidente de la Comisión senatorial, Melquiades Morales, ofreció una disculpa por la equivocación, pero dejó muy claro que ellos no eran unos ignorantes, tan sólo habían tenido un error (como cualquier persona lo puede tener...)
Y bueno, debemos entender que ni el senador Morales, ni la directora técnica de la comisión senatorial, Patricia Galeana, son responsables directos de ese dislate. Ellos no se sientan frente a su computadora para renovar la información de la página.
Sin embargo, y dejando las risas que nos provocan los desgarriates del poder, es interesante aprovechar este incidente para ver de qué manera pretende el Senado de la República participar en los festejos del 2010.
La página del Senado sobre los festejos está dividida en varias partes: primero viene una presentación de los senadores que forman la comisión, luego nos dan información sobre el programa general de actividades a desarrollar de aquí al 2010, hay una zona de documentos en PDF con el críptico nombre de "transparencia" y una página donde aparecen muy brevemente los programas (y los encargados) de los festejos en los estados del país.
Hay una agenda sobre los festejos que se harán en otros países, otra "agenda ciudadana", que supongo que trata de lo mismo pero en la Ciudad de México (digo supongo, porque está en construcción); dos tablas de efemérides ocurridas en 1808 y 1908; otra zona de documentos llamada "cronología americana" y dos páginas llamadas "historiografía de la independencia" e "historiografía de la revolución", que son una mezcla de documentos y pequeños ensayos sobre 1810 y 1910.
Una sección de noticias "200-100" (sic), que tampoco se abre, los boletines de la comisión en PDF, (por si prefieres leerlos en papel) y un apartado para que el ciberlector escriba alguna anécdota revolucionaria, o les dé ideas para que los festejos estén a la altura que todos esperamos (...).
Tiene además dos contadores que nos dicen que hoy, 5 de diciembre de 2008, faltan 649 días para festejar el bicentenario y 715 días para el centenario.
La página principal tiene además una convocatoria para un concurso de ensayo sobre la Independencia y la Revolución (el premio es de 100 mil pesos y tienes hasta el 30 de junio de 2009 para enviarlo; a lo mejor te interesa) y un reproductor de audio con "música para el recuerdo", con canciones prohibidas por la Inquisición, música para piano del siglo XIX y algunas canciones de la Revolución Mexicana.
El Senado tiene muchas actividades a realizar de aquí al 2010, algunas de ellas son: la instauración de las medallas Bicentenario y Centenario, la elaboración de una historia del Senado, un libro de arte sobre los recintos parlamentarios, concursos de reflexión y análisis sobre temas históricos y el devenir de la nación, un foro sobre Las Metas del Milenio, campañas permanentes en los medios de comunicación, una exposición de monedas y billetes, y otras cosas parecidas.
Dice el refrán que el camino al infierno está pavimentado de buenas intenciones; esa es la sensación que queda luego de revisar la página de la comisión del Senado.
Muchos actos cívicos, muchas reediciones, coloquios, exposiciones, foros, programas de radio y televisión, investigaciones...y la sensación de que todo eso simplemente tiene la intención de encontrar una nueva oportunidad para gastarse el presupuesto.
Con esto no quiero decir que estoy en contra de los festejos de 2010. Al contrario, estoy convencido de que necesitamos conmemorar nuestra historia para comprenderla mejor, y también creo que, pese a todo, hay mucho que celebrar.
El problema está en que el programa y la página de la comisión del Senado estan hechas para perpetuar una historia de bronce, sin detenerse por un momento a pensar que entre esa visión del pasado y nuestro presente existe un abismo.
Si no reintegramos el presente a nuestro pasado, sólo repetiremos fechas y nombres que ya no tienen sentido para nuestra sociedad. Es necesaria una actitud distinta ante nuestra historia, que permita que los viejos miembros del panteón nacional vuelvan a significar algo para nosotros. Y no sólo ellos, sino también todos aquellos momentos, trascendentales o aparentemente insignificantes que constituyen nuestra historia nacional.
Más que indignarme por lo que fue un simple error, me preocupa que perdure una visión de la historia que ya no le dice nada a nuestro país. Necesitamos una revolución historiográfica que le vuelva a dar sentido al pasado, para que con él planeemos el futuro que deseamos para México.
No tengo idea de cómo serán los festejos del tricentenario de la Independencia y el Bicentenario de la Revolución en 2110 (¡recontrasic!). Nadie puede saberlo, pero espero fervientemente que en ese año exista todavía mi nación y los mexicanos del futuro tengan mejores motivos que nosotros para festejar. Que eso llegue a ocurrir depende en parte de nosotros, los que seremos su pasado y en este momento vivimos ante la incertidumbre del futuro.

Othón Salazar, la dignidad ante los Hummers

Falleció ayer Othón Salazar, legendario líder del magisterio mexicano. Había nacido en 1924 en Alcozauca, Guerrero, de familia muy humilde. Estudió para ser maestro normalista y fue miembro del Partido Comunista Mexicano. Señala Enrique Krauze en La Presidencia Imperial que Salazar era líder de la sección IX del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, cuando estalló una huelga por la mejora de los salarios durante el final del sexenio de Adolfo Ruiz Cortines.
Salazar criticó el control que el Estado ejercía sobre los sindicatos y el servilismo de éstos. Fundó el Movimiento Revolucionario del Magisterio y estuvo siete veces en la cárcel, entre los gobiernos de Ruiz Cortines y Adolfo López Mateos.
En 1979 fue diputado federal por el Partido Comunista Mexicano, luego de que Jesús Reyes Heroles y José López Portillo hicieron la reforma política de 1977 que permitió que partidos como el anterior ya pudieran participar libremente en la política nacional.
Entre 1982 y 1985 fue alcalde de su pueblo natal, y murió en la ciudad de Tlapa, en el Estado donde nació.
Salazar es un ejemplo de una persona digna, que se enfrentó al poder por sus creencias, y obviamente se encuentra en las antípodas de Elba Esther Gordillo, quien regala camionetas Hummers a sus allegados para conservar el poder dentro del SNTE.

4 de diciembre de 2008

Cambio Juárez viejo por San Felipe de Jesús "reloaded"...


La nota llamó mi atención porque creo que nos alerta sobre algo preocupante. La historiadora Patricia Galeana denunció en Yucatán que existe un movimiento "neoconservador" en México que pretende acabar con la idea de la Historia que hasta hoy hemos tenido.
Galeana advirtió que "desde el sexenio de Vicente Fox los gobiernos panistas intentan acabar con los próceres de la historia nacional", y que "se ha quitado el nombre de Benito Juárez a casi 500 sitios o localidades de nuestro país".
Sería el regreso de una historiografía conservadora, que fue derrotada por el Estado Revolucionario luego de la guerra cristera, pero que se mantuvo en los colegios católicos y en las obras de algunos autores.
Esta "otra historiografía" sostiene que tenemos en el "infierno laico" a personajes que no deberían estar ahí (como Agustín de Iturbide), mientras que vivimos endiosando a otros próceres que no se merecen nuestras consideraciones (o sea, ¡vamos a demoler el Hemiciclo a Juárez!).
Los historiadores profesionales conocemos estas otras versiones de nuestro pasado, pero la gente que no acostumbra a Clío, fácilmente se asombra con esos cuentos que tienen el gran problema de no ser objetivos (pecado en el que también ha caído la historia oficial).
Sin embargo, Galeana menciona algo que debería preocuparnos a todos los historiadores: la academia está totalmente alejada de estos debates y sigue en su torre de marfil escribiendo para sí misma.
Son pocos los historiadores profesionales que hacen divulgación. En este momento pienso en Javier Garcíadiego con su excelente programa de radio "Conversaciones sobre historia", en el que hace el enorme y agradecible esfuerzo de divulgar una historia mesurada, certera y científica.
Como dije en el primer post que escribí, la sociedad mexicana necesita de las certezas que la historia bien hecha le pueda dar sobre su pasado. Si los historiadores profesionales no llenamos ese hueco, alguien más lo hará y a su conveniencia.
La historia sigue siendo un arma política, a pesar de que a los Hijos de Clío de repente se nos olvide.
Galeana señaló en su conferencia el riesgo de que esa historiografía sea la base de un movimiento que enfrente a grupos políticamente contrarios en México. En lugar de tener una Historia común, volveríamos a las luchas entre los extremos. Esa película ya la vivimos durante gran parte del siglo XIX. México merece dar un paso hacia adelante, y los historiadores tenemos la responsabilidad de ayudarle a nuestra sociedad a conservar su memoria, y sobre todo, a comprenderla.

Del Molcajete a la licuadora

Vivimos en una época donde la revolución tecnológica es ya una aburrida costumbre. Esa computadora gracias a la cual me estás leyendo, ya es vieja, (aunque la hayas comprado hace unas horas). El gran show de la compañía Apple es lanzar nuevos modelos de su reproductor musical iPod, lo que hace varias veces al año.
Lejos quedó esa época cuando la tecnología era una novedad. Una televisión a colores (¡de bulbos!) era vista como un objeto que debía reverenciarse, a diferencia de nuestras pantallas de plasma que, a pesar de que dan una imagen insuperablemente mejor a todo lo conocido antes, no tienen el encanto de esas enormes cajas a las que había que prender y luego tenías que esperar a que los bulbos se calentaran para que aparecieran Jacobo Zabludovsky o El Loco Valdés sin esas caras grises que tenían a principios de los años 60.
La tecnología no sólo facilitó la vida contemporánea. Son parte de una auténtica revolución doméstica que fue ocasionada por las transformaciones de la vida urbana. Ante la constante prisa de los habitantes de las ciudades, los electrodomésticos hicieron que todo fuera más sencillo, aunque no siempre le agradaran a quienes tenían que servir.
De todo esto nos platica Alvaro Matute en su ensayo "De la tecnología al orden doméstico en el México de la posguerra", que forma parte del volumen V de la Historia de la Vida Cotidiana en México, coordinado por Aurelio de los Reyes.
Matute investigó los cambios en la vida cotidiana mexicana que trajo la tecnología durante la segunda posguerra. Nos cuenta de la llegada de las estufas de gas, (que suplieron a los anafres y estufas de petróleo), los calentadores de agua para el baño (que hicieron que los mexicanos nos acostumbráramos a bañarnos todos los días...aunque algunos se resistan), las licuadoras, la leche pasteurizada, el pan de caja, los supermercados y hasta el pollo rostizado.
Poco a poco, la antigua tecnología empezó a desaparecer. Los metates y molcajetes ya no fueron tan comunes en las cocinas (aunque una salsa de licuadora o de botella jamás tendrá el sabor de una hecha en molcajete), el baño, como ya dije, se popularizó, las antiguas hieleras a las que había que meterles un bloque de hielo desaparecieron, la leche "bronca" cedió su lugar a la pasteurizada, y los antiguos mercados vieron llegar a marcas comerciales como Aurrerá, Blanco, Gigante, El Sardinero, Astor y Comercial Mexicana.
Hoy en día, vamos a Soriana, Wall Mart y Chedraui. Las lavadoras se sofisticaron y pasaron a ser "centros de lavado", los refrigeradores hacen inventario de los productos que contienen y nos avisan cuando alguno de ellos se acabó, el microondas sólo sirve para calentar comida (para algunos), y la tecnología, como elemento maravilloso de la vida moderna, también pasó a la historia.
Sólo espero que pasen muchos años antes de que desaparezca el delicioso pollo rostizado en horno de leña, que con tortillas y una buena salsa, sigue siendo mi adoración.
Para terminar les dejó un comercial que hizo época en México, cuando los publicistas querían hacernos creer que cualquier palangana puede convertirse en lavadora con sólo agregarle un detergente. Lo bueno es que la publicidad ya no busca vendernos cualquier cosa mintiéndonos...